Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/08/18 17:50

¿Ya se nos vino encima el Fenómeno de La Niña?

Las fuertes lluvias y vientos en algunas regiones encendieron las alarmas. El Ideam advierte que el fenómeno natural está en su fase de inicio.

El miércoles pasado los fuertes vientos tumbaron unos 50 árboles en Bogotá. Foto: Foto @jotaLGarcía - Twitter

Esta semana el clima ha sido protagonista en el país. El martes en Bogotá se sintieron ráfagas de viento con velocidades de hasta 60 kilómetros por hora, que provocaron cerca de 200 emergencias, y el jueves fue noticia el desbordamiento de un caño en el sector de Puente Aranda. Las aguas arrastraron a decenas de habitantes de calle que fueron rescatados por las autoridades.

A mitad de semana la vía hacia Sogamoso (Boyacá) sufrió un grave hundimiento a la altura de la vereda Las Lajas. Según la Defensa Civil, el hecho estuvo relacionado con las fuertes lluvias. Y este jueves tres derrumbes en la vía Villavicencio-Bogotá obligaron al cierre total de la vía por 14 horas.

Estos episodios llevaron al país a preguntarse si ya eran los efectos del Fenómeno de la Niña, caracterizado por un aumento considerable de las lluvias y una disminución de las temperaturas en las regiones caribe, andina y pacífica. El Ideam aseguró que se trata de episodios normales para este momento del año, en el que hay un tránsito a la temporada habitual de lluvias que comienza a mediados de septiembre y se extiende hasta diciembre.

Sin embargo, este instituto afirmó que el Fenómeno de la Niña está en una fase de inicio (las otras fases son desarrollo, madurez y debilitamiento). Ómar Franco, director del Ideam, explicó que “de acuerdo con nuestros modelos meteorológicos, al mes de agosto la probabilidad de ocurrencia está en el 60 %”. Según la Organización Meteorológica Mundial, a partir del 30 % se debe hacer un anuncio oficial sobre la probabilidad de que se desarrolle este fenómeno natural, y Colombia ya dobló ese porcentaje.

Para que se produzca el Fenómeno de La Niña, las aguas del Océano Pacífico tropical tienen que estar a una temperatura por debajo de los -0,5 grados durante cinco meses consecutivos. “Llevamos un mes y medio en esa condición de enfriamiento”, aseguró Franco.

Pero no sólo la temperatura influye. Los vientos son un ingrediente fundamental para el desarrollo de este fenómeno natural. “Deben tener una sola dirección, estar de oriente a occidente de manera constante, y lo que tenemos hoy son vientos en diferentes direcciones –explicó Franco–. El viento no ha logrado acoplarse de manera definitiva para que el fenómeno se desarrolle completamente”.

Según las estimaciones del Ideam, el Fenómeno de La Niña se consolidará en el último trimestre del año o el primer trimestre del 2017, y se prevé que sus características sean débiles. Pero eso no significa que el país estará exento de emergencias como inundaciones y deslizamientos. Las lluvias habituales en esa época del año estarán entre 15 % y 20 % por encima de los niveles históricos.

Los más pesimistas recuerdan el fantasma del Fenómeno de la Niña ocurrido entre el 2010 y el 2011, que se ubicó en un nivel fuerte. Según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), los desastres producimos por este fenómeno generaron los mayores impactos económicos en la historia del país. Las pérdidas llegaron a 11,2 billones de pesos (el 2 % del PIB nacional).

Por eso el temor de que la situación se repita. A finales de julio el DNP publicó un informe sobre las amenazas de este fenómeno natural, en el que advirtió que los departamentos con mayor área expuesta a deslizamientos son Boyacá (74 %), Cundinamarca (65 %), Risaralda (61 %) y Caldas (59 %).

Y no sólo eso. Según sus análisis, el 28 % de los colombianos habitan áreas susceptibles a inundarse y el 29 % vive en zonas de amenaza de deslizamiento. El director de esta entidad, Simón Gaviria, hizo un llamado a los mandatarios locales para que den prioridad a las obras y las intervenciones que reduzcan la vulnerabilidad frente a desastres naturales.

Ómar Franco también fue enfático en que el país debe estar preparado desde ahora. “La Niña es un fenómeno natural. Nadie tiene la llave maestra que diga la hora y el mes exacto en que se va a presentar. Depende de muchas variables (temperatura del mar, vientos, presión), pero debe haber un nivel de preparación importante, pensando no sólo en La Niña sino en la temporada regular de lluvias que viene”.

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