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| 11/22/1993 12:00:00 AM

El Führer

Detrás de la mano de hierro de Rudolf Hommes, el hombre en el ojo de la tormenta, se oculta un espíritu hippie y bohemio que pocos conocen.

El Führer El Führer
HACE EXACTAMENTE 60 años, un joven profesor llamado Rudolf Hommes, activo militante del socialismo alemán, se vio obligado a huir a pie de Alemania hacia Suiza para evitar que los nazis, recién llegados al poder con Adolfo Hitler a la cabeza, lo recluyeran en uno de los campos de concentración que estaban comenzando a crearse bajo el Tercer Reich. El joven maestro, nacido en Hannover, fue contactado en Suiza por las autoridades colombianas que, bajo el gobierno de Enrique Olaya Herrera, estaban reclutando profesores europeos para la Escuela Normal Superior, hoy Universidad Pedagógica.
A ese centro docente llegó meses después, como profesor de Economía y de Filosofía. Había realizado un largo viaje en barco desde las costas europeas, y al llegar a Barranquilla tuvo que pedirle prestados, a una familia amiga de apellido Gerlein, 39 pesos para seguir rumbo a Bogotá. Siete años después conoció a Josefina Rodríguez, una joven nacida en Guatavita y quien acababa dc regresar de Alemania, donde había realizado sus estudios. Se enamoraron, se casaron y en diciembre de 1943 dieron a luz a un niño.
El bébé creció, se graduó como bachiller del Colegio Andino en 196l, e ingresó a la Universidad de los Andes para estudiar ingeniería Industrial. A media carrera, se aburrió. Quienes lo conocieron entonces -en plenos años 60- definen su personalidad como hippie y bohemia, y recuerdan que vendía carteras de cuero en la calle. Poco después se fue para California. En Sacramento State College estudió Administración de Negocios, antes de obtener un Ph.D. en Finanzas en la Universidad de Massachusetts e iniciar, de regreso a Colombia, su carrera en el sector público, que lo llevó a ser asesor de los ministros de Hacienda, Rodrigo Botero, hacia 1975, y César Gaviria, en 1986 y, finalmente, a ser nombrado titular de esa cartera, cargo que ocupa desde 1990.
Tras un matrimonio con la estadounidense Aline Cripe, del cual hay un hijo, Martín, de 13 años, Rudolf Hommes Rodríguez vive en la actualidad con la vallecaucana Esperanza Palau. A pesar de su gordura y de su presencia desarreglada, es considerado un hombre con un particular éxito entre las mujeres.
Hommes cumplirá este diciembre 50 años. Lo hará en un momento en el cual todo parece indicar que será el primer Ministro de Hacienda desde Abdón Espinosa -en la administración de Carlos Lleras- en ocupar la cartera a todo lo largo del mandato presidencial. Es uno de los ministros más impopulares a nivel de opinión pública, y eso se explica en buena medida porque las iniciativas que ha defendido -la política de control del gasto para frenar la inflación, la reforma tributaria que aumentó los impuestos y, en las últimas semanas, las partidas presupuestales regionales acusadas de ser auxilios disfrazados- han despertado el rechazo de la opinión pública. Pero a la vez, es uno de los funcionarios con mayor prestigio entre quienes conocen de las materias que maneja pues en muchos de los asuntos en los que provoca el repudio de la opinión, Hommes ha actuado en virtud de sus convicciones, sin hacerle ninguna concesión al populismo. A pesar de su absoluta falta de tradición en actividades políticas, es el Ministro de la presente administración que mayor manejo ha demostrado tener del Congreso. En las cámaras le han hecho los más feroces debates y las más graves acusaciones, pero precisamente por la forma como se ha defendido dando siempre la cara, es altamente respetado y aún acatado. Su lenguaje franco y por momentos atravesado lo ha hecho acreedor de enemistades, pero también de la admiración de numerosos colombianos que consideran que en un país donde los dirigentes políticos y los altos funcionarios suelen irse por las ramas en babosas declaraciones evasivas es bueno tener a un Ministro de Hacienda que le dice al pan, pan, y al vino, vino.
Tanta franqueza le ha costado caro. Por cuenta de sus declaraciones ha casado verdaderas guerras con la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) por el aumento del IVA; con los gremios agropecuarios por la apertura, y hasta con el Grupo Santo Domingo por cuenta de la presunta evasión de impuestos de la industria cervecera.
En todos esos casos y sin importar la gravedad de la confrontación en la cual se haya visto envuelto, el presidente Gaviria siempre lo ha apoyado. Y es que para el primer mandatario, un hombre como Hommes, que funciona como pararrayos, que le produce resultados como lo demuestran las cifras económicas y que no tiene agenda distinta de la de su jefe, no puede ser mas útil.

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