Sábado, 20 de diciembre de 2014

| 2004/01/19 00:00

El fin del clan Henao

Con la captura y extradición a Estados Unidos de Arcángel Henao Montoya se extingue el emporio de una de las familias más poderosas del Cartel del Norte del Valle.

El fin del clan Henao

Dentro del mundo de la mafia, los Henao Montoya eran considerados la familia dura del negocio del tráfico de droga en el norte del Valle. 'El Padrino' era José Orlando, el mayor de siete hermanos, un ex agente de la policía señalado por los fiscales como el temible 'Hombre del overol'. Después de Pablo Escobar era la persona a la que más le temían Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela. José Orlando fue muerto de siete balazos, dos meses después de entregarse a las autoridades, por José Manuel Herrera, el hermano parapléjico de Helmer 'Pacho' Herrera, el cuarto hombre del cartel. Fue en la cárcel La Modelo, el 13 de noviembre de 1998. Su fortuna se calculaba en 12.000 millones de pesos.

Los Henao Montoya constituyeron una organización criminal que giró en torno a un núcleo familiar casi imposible de penetrar. La única mujer que se conoce es Lorena, que estuvo casada con Iván Urdinola Grajales. Sus hermanos aprendieron del negocio al lado de su cuñado, considerado "el rey de la heroína" o el "capo de capos" del norte del Valle. Urdinola Grajales fue capturado en su finca La Porcelana el 26 de abril de 1992, cerca del municipio de Zarzal, en el Valle. Murió de un infarto en su celda de la cárcel de máxima seguridad de Itagüí el 24 de febrero de 2002. Lorena pasó a manejar toda su fortuna, pero ha logrado que la justicia precluya dos investigaciones en su contra por enriquecimiento ilícito y testaferrato.

Con la muerte de los dos capos, el negocio pasó a ser controlado por Arcángel de Jesús Henao Montoya, capturado el pasado 10 de enero en Panamá y extraditado cuatro días después a Estados Unidos, en donde será juzgado por narcotráfico y lavado de activos ante una corte federal de Nueva York. Otro de sus hermanos, Fernando Henao Montoya, está preso en una cárcel de esa misma ciudad, después de confesar ante un gran jurado su participación en el tráfico de cocaína a Estados Unidos.

Las autoridades sostienen que otros tres miembros del clan Henao Montoya se mueven en el mundo de las drogas pero con un perfil muy bajo. Oscar Iván, que fue hombre de confianza de su cuñado Iván Urdinola, fue detenido el 26 de marzo de 1997 en Jamundí con un arma sin salvoconducto y horas después fue dejado en libertad. Otoniel, alias 'Don Otto', fue investigado por narcotráfico y Ancízar fue detenido por la policía el 24 de abril de 1996, pero no tenía orden de captura.

'El Mocho'

Aunque Arcángel Henao Montoya se había convertido en el jefe del clan y continuaba con sus negocios activos en Colombia, huyó a Panamá para proteger a su familia. 'El Mocho', llamado así por una deformación en un brazo, fue detectado por las autoridades panameñas hace dos meses, cuando ingresó a ese país, pero sólo hasta el 24 de diciembre la Interpol lo identificó plenamente.

Henao Montoya se escondía en la finca La Porcelana, en Tortí, en el Darién, en la frontera con Colombia. Cuando fue capturado por la policía de Panamá y la DEA, se encontraba con 12 menores de edad y 18 adultos, entre ellos su hermana Lorena.

Mientras que en Panamá los investigadores revisan sectores exclusivos de la ciudad con el fin de inspeccionar las propiedades de este capo, el fiscal Patricio Candanedo confirmó que "la búsqueda se extendió a las cuentas bancarias que abrió el capo colombiano".

La captura de Arcángel Henao no sólo marcó el final del poderío del clan familiar, sino que es un episodio más de la guerra que se ha desatado entre miembros del Cartel del Norte del Valle. "Dentro de la guerra, los diferentes grupos han optado por delatar a sus enemigos para sacarlos del camino. Ese tipo de estrategia fue la que permitió localizar a Arcángel Henao en Panamá", afirmó un oficial de inteligencia de la Policía.

La guerra de los capos

La guerra entre las mafias no es nada nuevo y las delaciones y vendettas entre narcotraficantes han existido en los últimos 30 años. Y las nuevas generaciones del narcotráfico no aprendieron de los errores cometidos por los grandes jefes de los carteles de la droga. Hoy organizaciones de asesinos a sueldo cometen matanzas colectivas y tienen atemorizada a Cali y a ciudades del Valle como Zarzal, Cartago, El Dovio, Jamundí, Tuluá, Roldanillo, La Victoria, La Unión y Versalles. Algunos de estos grupos son manejados por unos pocos miembros de una misma familia. Otros dos grupos que están ejecutando las venganzas se hacen llamar 'Los Machos' o 'Los Yiyos' y han llegado a traspasar su violencia al Eje Cafetero y a la Costa Atlántica.

Las autoridades aseguran que el grupo 'Los Machos' está al servicio de Diego Montoya Sánchez, conocido como 'Don Diego' y quien es el narcotraficante más buscado por la Policía y la DEA. El otro grupo, 'Los Yiyos', dice la Policía, son cinco hombres que trabajaban para Carlos Felipe Toro Sánchez, primo de 'Don Diego' y capturado el pasado 29 de diciembre junto con Juan Montoya Sánchez, hermano del capo. Estas organizaciones delictivas se han encargado de divulgar que son matones a sueldo y que su misión es acabar con Wilber Varela, un hombre que nació y creció con los hermanos Orlando y Arcángel Henao. Varela, conocido como 'Jabón' o 'Varelita', niega que esté metido en el negocio del narcotráfico, pero jamás ha desmentido que esté en guerra con 'Don Diego'.

Para las autoridades es claro que en este momento sólo existen dos hombres considerados grandes capos: Montoya Sánchez y Hernando Gómez Bustamante, conocido como 'Rasguño'. "El desorden en los carteles los ha llevado a iniciar una lucha salvaje por controlar y dominar el negocio, allí es donde entran en juego las famosas venganzas", le dijo a SEMANA el coronel Jairo Salcedo, comandante de la Policía del Valle. Según el oficial, la situación de violencia y la forma cruel y despiadada como se cometen los homicidios tienen marca propia: el mundo de la mafia, y su mensaje es muy claro: "Conmigo no se meta, el que esté en el negocio va a morir terriblemente, no me importa donde lo encuentre lo voy a matar, tampoco me importa a quien me tenga que llevar por delante".

Toda esta realidad lleva al coronel Oscar Naranjo, director de la Dijin y posiblemente el hombre que más conoce y ha combatido a los narcotraficantes en los últimos 10 años, a afirmar que "la era de los carteles está terminando en Colombia".

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