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| 3/3/2012 12:00:00 AM

El fiscal

¿Quién es el desconocido que quedará encargado del segundo cargo de más poder en el país? ¿Bastará su sorprendente trayectoria académica para manejar el potro que le cayó en suerte?

"Apesar de que apenas tiene 33 años, lleva un viejito adentro", dice una de las personas que mejor conoce a Wilson Alejandro Martínez Sánchez, el nuevo fiscal general de la nación encargado. Aunque desconocido para la opinión pública, se trata de un hombre con una trayectoria académica envidiable y respetado entre los nuevos tratadistas del Derecho Penal. Detrás del título de doctor cum laude en Derecho Penal, otorgado por la Universidad Pompeu Fabra (España), el nuevo fiscal tiene un rosario de diplomas como especialista, investigador, catedrático y bachiller a los 15 años. Además tiene estudios en Economía y en investigación criminal. Es abogado de la Universidad del Rosario, como Viviane Morales, y autor de varios textos de Derecho. Se trata de un hombre reflexivo y prudente que se ha hecho a pulso, exprimiéndole a su talento todas las becas posibles.

Pero si bien es un sobrado académicamente, lo que se teme es que esté muy 'biche' para manejar el potro de la Fiscalía, aun más en un momento en el que hay grandes intereses desatados alrededor de los casos que se investigan en el búnker. Martínez llegó al frente del ente acusador por una serie de azares. Su relación con Viviane Morales arrancó en noviembre de 2010 cuando el presidente Santos la ternó. Morales acudió a su alma mater, la Universidad del Rosario, para preparar su intervención ante la Corte Suprema de Justicia. Allí le presentaron a Juan Carlos Forero y a Wilson Martínez, quienes le dieron cátedra de Derecho Penal. Una vez Morales fue nombrada Fiscal, los reclutó: a Forero como vicefiscal y a Martínez como asesor. Poco a poco Martínez fue volviéndose imprescindible. Su disciplina impresionó gratamente a la fiscal, aunque eso le significó también dificultades con otros colaboradores. "Le revisaba todo a todo el mundo y la gente al comienzo no lo quería mucho porque su exigencia era vista como prepotencia", dice una fuente que estuvo con él en esos primeros meses.

Martínez acompañó a la fiscal Morales en todas las audiencias ante los máximos tribunales y conoció -tanto o mejor que ella- los casos de connotación. Su lealtad y entrega se manifestó en todos los niveles. Ante una emergencia y falta de personal disponible, el 24 de diciembre pasado tomó su propio carro a las cinco de la mañana y se fue a Villavicencio para ponerse al frente del proceso de sometimiento de 300 hombres del grupo irregular conocido como Erpac. Regresó a las 11:30 p.m. a su casa, justo a tiempo para celebrar la navidad con su familia.

Luego vinieron las turbulencias para la fiscal Morales, el distanciamiento de esta con el vicefiscal Forero y su salida. Estaba cantado que Martínez pasaría a ese cargo. Así fue. Lo que nadie calculaba era que por cuenta del Consejo de Estado pronto sería fiscal general.

Ese es el reto que ahora asume Martínez, quien carece de la experiencia en manejo político y en medios que tiene su exjefe y del vuelo que se requiere para evadir las poderosas presiones que tocarán a su despacho más pronto que tarde. La coyuntura difícilmente puede ser más compleja: exministros y altos funcionarios detenidos o bajo investigación, algunos huyendo fuera del país. El exalcalde mayor de Bogotá, en juicio. Un proyecto de reforma a la Justicia a medio camino. El proceso de restitución de tierras y el revolcón a la Justicia Penal Militar que se avecinan. Los paramilitares extraditados acusando desde Estados Unidos (uno de los señalados es el esposo de la saliente fiscal Morales). Giorgio Sale, quien en teoría tiene guardados vínculos de la Justicia con el narcotráfico, en un calabozo.

Por otra parte, el panorama es tan incierto que ni siquiera es claro cuán largo será el periodo de interinidad de Martínez ni cuándo asumirá formalmente. La Corte Suprema debe aceptar la renuncia de la fiscal y en ese momento empezará el cuarto de hora del más joven fiscal que haya tenido el país.
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