Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1997/05/12 00:00

EL FUGITIVO

En momentos en que la Fiscalía General pide su deportación, Fabio Puyo solicita asilo político en Estados Unidos.

EL FUGITIVO

Hace varias semanas el ex gerente de la Empresa de Energía de Bogotá _EEB_ Fabio Puyo Vasco solicitó formalmente al Departamento de Estado de Estados Unidos que le concediera la categoría especial de asilado político, por considerar que en Colombia estaba siendo perseguido por la Fiscalía General de la Nación, a pesar de ser inocente, según afirmó a las autoridades norteamericanas. Los funcionarios del Departamento de Estado, aunque sorprendidos por la solicitud, se pusieron en contacto con la Fiscalía General en Bogotá para conocer los detalles de la supuesta persecución política denunciada por Puyo. La Fiscalía General, después de analizar el asunto, decidió la semana pasada solicitarle al Departamento de Justicia de Estados Unidos la deportación de Puyo por considerar que el ex gerente de la Empresa de Energía de Bogotá, quien se encuentra residenciado en Miami, es prófugo de la justicia colombiana y por tanto debe regresar al país a pagar por sus delitos, entre ellos el de enriquecimiento ilícito. La solicitud estará respaldada en un informe del ente investigador a las autoridades norteamericanas, con base en el cual, según pudo establecer SEMANA, Puyo podría ser deportado en los próximos días. De acuerdo con las investigaciones, Puyo Vasco incrementó injustificadamente su patrimonio en más de 690 millones de pesos al participar en la compra de los terrenos que fueron inundados para la construcción de la central hidroeléctrica del Guavio. Desde el momento en que fue acusado por la Fiscalía el ex gerente de la EEB ha venido librando una batalla jurídica para tratar de probar su inocencia. Sus abogados han aportado al proceso una serie de documentos con el fin de demostrar que el presunto enriquecimiento ilícito no existe y que el incremento patrimonial es más producto de una buena visión comercial que de acciones fraudulentas. No obstante, la Fiscalía siempre ha desestimado los argumentos de los abogados de Puyo. Inclusive, en marzo del año pasado, solicitó al Ministerio de Justicia que pidiera la extradición de Puyo. Dicha petición, sin embargo, nunca se concretó. No es la primera vez que un ex funcionario colombiano, acusado de enriquecimiento ilícito, argumenta a su favor la persecución política ante las autoridades de otro país. En mayo de 1985 Roberto Soto Prieto, quien había sido funcionario de la Cancillería en Bogotá y estaba siendo acusado del robo de 13,5 millones de dólares al Chase Manhattan Bank, al ser detenido en Austria sostuvo que era un perseguido político de las autoridades colombianas. Su argumento fue que Colombia era un país de violencia política donde el que ganaba las elecciones perseguía a los perdedores. Como la familia Soto era liberal y el elegido presidente era Belisario Betancur, conservador, pidió asilo argumentando consideraciones de seguridad personal por pertenecer al bando de los perdedores. Adjuntó como una de sus pruebas el famoso libro 'La violencia en Colombia' de monseñor Guzmán y otros autores, sobre la violencia campesina en los años 50. Increíblemente las autoridades austríacas se comieron el cuento. Con ese argumento Soto Prieto recuperó su libertad días más tarde y evitó que las autoridades colombianas lo repatriaran. No obstante, dos años después Soto Prieto fue detenido en Alemania y condenado a nueve años de cárcel por el delito de contrabando de cocaína.Fuentes estadounidenses consultadas por SEMANA dijeron que el asunto de Puyo Vasco será resuelto próximamente, "hace muchos meses el gobierno colombiano hubiera podido pedir la extradición del señor Puyo, pero todo hacía pensar que en ese momento el tema de la extradición estaba congelado por parte del gobierno de este país".La solicitud de tratamiento político por parte de los abogados de Puyo Vasco y la petición de su deportación por parte de la Fiscalía General son un capítulo más de la novela que se ha tejido en torno de la controvertida figura del ex gerente de la Empresa de Energía de Bogotá. De la estrategia de cada una de las partes dependerá la suerte del proceso que se sigue en el mayor caso de corrupción administrativa de los últimos años en Colombia.

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