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| 8/17/1987 12:00:00 AM

EL GALAN DE HIERRO

Mucho lugar común y un leve giro a la derecha en la reaparición de Galán.

"Regresa el jefe", decían con entusiasmo los galanistas en los cocteles. Después de varios meses de ausencia destinados, principalmente, a pulir su inglés, llegó al país el jefe del Nuevo Liberalismo en un momento particularmente difícil de la vida política nacional.
El semestre sabático de Galán en la Universidad de Oxford, compartiendo apartamento con el connotado colombianólogo inglés, el profesor Malcolm Deas, había creado ciertas expectativas. Los observadores esperaban el efecto que la tranquila vida académica, con una perspectiva más amplia y menos inmediatista, pudiera haber tenido sobre el fogoso líder político. El mismo afirmó que se estaba reservando para el "premio de montaña" de esta nueva etapa de su vida política, que quedaría oficialmente inaugurada en la noche del martes 14, cuando se dirigiría en el Salón Rojo del Hotel Tequendama a sus seguidores. Las expectativas, sin embargo, terminaron siendo exageradas. El discurso fue tan ambivalente, que el país no pudo ponerse de acuerdo sobre si había sido muy bueno o muy malo. Si había sido muy académico o, por el contrario, muy político. Si había sido muy barquista, o muy antiturbayista. Si abría las puertas a la unión o definitivamente las cerraba.
Fuera de reencauchar el gaseoso concepto del suprapartidismo que se aproxima a posiciones del Partido Conservador como el "gobierno nacional" de Betancur o el "pacto social" de Pastrana, el discurso de Galán se caracterizó principalmente por los lugares comunes y un giró a la derecha.
Frases como "la democracia está indisolublemente ligada a los derechos humanos como mandato de la civilización y como respeto a la especie y dignidad humanas", habrían sido muy bien recibidas en una conferencia de estudiantes de ciencia política en Oxford, pero resultaban francamente babosas en el contexto del recrudecimiento de la violencia en el país. Otras frases del ex candidato rayaba en la perogrullada, como aquella de que "ellos (los venezolanos) y nosotros (los colombianos) tenemos el deber de (...) buscar fórmulas y procedimientos para que el litigio se resuelva en forma justa y clara para los dos países".
De más sustancia, aunque relativamente inadvertido, fue el giro de Galán hacia la derecha. La "renovación ahora o nunca" cedió paso a la seguridad y al desarrollo. Una milimétrica mención a la "guerra sucia" contrastaba con una loa a las Fuerzas Armadas, digna de la ANDI: "Ellas tienen una inmensa responsabilidad ante el pueblo, y merecen la solidaridad de la nación cuya libertad y tranquilidad depende de su buena organización, de su dotación adecuada y de su desempeño eficiente". Estos conceptos, y otros como su concepción sobre el desarrollo integral, entusiasmaron tanto al editorialista de El Siglo, que en su edición del 17 de julio afirmó, no desprovisto de ironía: "Ni siquiera nosotros podríamos emular con el doctor Galán en una formulación tan ortodoxa de la tradición". Mientras tanto, en los corrillos políticos se afirmaba un poco en chiste, que el triunfo arrollador de la Thatcher, que le tocó vivir tan de cerca, había influido sobre el joven político. Este desplazamiento hacia la derecha, independientemente de las críticas de que pueda ser objeto entre algunos de sus fanáticos, tiene una cierta lógica política. Para bien o para mal el estado de ánimo del país, después de la masacre del Caquetá, no hubiera recibido bien a un Galán tan preocupado por los muertos de la guerrilla como por los del Ejército.
En todo caso, lo que no dilucidó el regreso del jefe del Nuevo Liberalismo es cómo piensa desenredar lo que constituye el meollo de sus problemas. Para conservar su prestigio nacional, que es enorme, tiene que mantener una independencia e inclusive una displicencia frente a la maquinaria liberal. Sin embargo, para aspirar a ser presidente, tendrá que ser candidato con el apoyo de esta maquinaria a la que nunca derrotará electoralmente, y la cual nunca le dará su bendición hasta que no pida un poco de cacao.

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