Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/03/24 00:00

El gallo ‘tapao’

Ignacio 'Nacho' Londoño dice que 'Rasguño' lo odia porque le quitó el poder político que tenía en Cartago, Valle del Cauca, en donde el capo era el jefe.

El gallo ‘tapao’

Ignacio Londoño Zabala es el único dirigente político que mencionó 'Rasguño' en su entrevista con el periódico El Tiempo. Aseguró que 'Nacho', como lo llaman familiarmente, tiene las pruebas del aporte de 3.000 millones de pesos del cartel del Norte del Valle a la campaña Samper Presidente.

En la familia de Londoño Zabala todos son abogados y políticos. Su padre, Ignacio Londoño Uribe, fue durante 26 años congresista, y su madre, Jesusita Zabala, fue representante a la Cámara y alcaldesa de Cartago dos veces. A los 18 años, 'Nacho' ya era concejal de varios municipios del norte del Valle. Por herencia, su pasión ha sido la política y fue precisamente la política la que le enredó la vida en los últimos 14 años. Es la primera vez que habla con un medio de comunicación sobre la campaña Samper Presidente por la que su familia luchó en el departamento del Valle y logró darle 20.000 votos en las elecciones de 1994.

Semana: ¿Por qué Hernando Gómez, 'Rasguño', lo menciona a usted como el enlace entre la política de la región y la mafia?
Ignacio Londoño: El odio de 'Rasguño' viene de tiempo atrás, cuando lo derrotábamos políticamente en Cartago. Porque sacó un candidato a la Alcaldía, gastó muchísimo dinero y perdió la Alcaldía con nosotros. Y luego viene una pelea de un lugarteniente de él conmigo por el poder político.

Semana: ¿Quién es el lugarteniente?
I.L.: Ariel Rodríguez. Era el segundo de 'Rasguño' y su activista político. En el año 97, los dos éramos concejales de Cartago. Su señora era María Nancy Montoya, representante a la Cámara, a quien obligaron a renunciar. Con él viví una guerra política espantosa. Yo quedé vivo de milagro porque me fui a vivir a Estados Unidos huyendo de él.

Semana: ¿Ellos qué se hicieron?
I.L.: Después supe que él se desapareció en Medellín. Y ella ya no vive en Cartago. Esa pelea fue eminentemente política y después la volvieron personal.

Semana: ¿Y es que 'Rasguño' era el que elegía el alcalde en Cartago?
I.L.: Yo diría que puso varios alcaldes y su odio hacía mí viene de esa lucha política.

Semana: ¿Qué tanto tuvo que ver 'Rasguño' con la financiación de la campaña de Ernesto Samper?
I.L.: Ese señor no tuvo nada que ver. Lo que ha dicho no es verdad. Si él llega a Estados Unidos y quiere colaborar con la justicia tiene que probar lo que ha dicho. Allá no hay verdades a medias. Y va a tener un problema grave porque a la hora de verificar lo que está diciendo van a comprobar que está mintiendo.

Semana: ¿Por qué está usted tan seguro de eso?
I.L.: Porque él jamás tuvo nada que ver en la campaña. Él siempre ha sido conservador y de familia conservadora. Eso lo sabe todo el mundo en Cartago.

Semana: Pero hay quienes le creen lo que él dice. Que usted tiene las pruebas de la colecta de 3.000 millones de pesos para la campaña Samper Presidente.
I.L.: Eso es falso. En la investigación, que duró cuatro años, apareció la relación de unos cheques girados por el testigo Carlos Maya, tesorero de Víctor Patiño, a varias personas y empresas. Mi nombre figura como si a mí me hubieran dado esos cheques para entregarlos a la campaña o para pagar políticos. Sólo apareció uno por 10 millones a nombre mío del pago de unos honorarios como abogado. Si la Fiscalía me hubiera encontrado culpable, estaría preso. Pero mi madre, Jesusita Zabala, y yo, fuimos exonerados. A Carlos Maya lo asesinaron en una clínica en Cali.

Semana: Pero usted tuvo que haber hecho algo en la campaña para que lo acusaran tanto.
I.L.: Claro que sí. Cuando Patiño conoce a César Villegas y a Santiago Medina, yo soy el que se los presento, ese es todo mi pecado. Pero después ellos cogieron el camino solos con Patiño. Santiago Medina le organizó varias casas en Bogotá. Se las restauró y le compró muebles. Él es el que organiza la comida en Casa Medina. Ellos dos se volvieron muy amigos de él. Pero yo jamás recaudé ni llevé plata de narcos a la campaña. Yo lo que hacía era reclamar publicidad y afiches.

Semana: Pero ¿no le parece muy grave haberles presentado a un narco tan duro como Patiño a Villegas y a Medina?
I.L.: Yo no lo hice de mala fe. Cuando me acompañó a la sede de la campaña, él se presentó como Julio Gómez y después terminó amigo de ellos y haciendo negocios con los dos. Les dijo que tenía una empresa pesquera en el Pacífico y después fue invitado a la comida en Casa Medina.

Semana: ¿En qué momento se dieron cuenta Villegas y Medina de que Julio Gómez era Víctor Patiño?
I.L.: No sé. Pero nunca me hicieron ningún reclamo sobre eso.

Semana: Pero Medina también habló en su contra.
I.L.: Yo lo vi dos o tres veces en la cárcel cuando iba como abogado a ver a Patiño. Pero cuando él empieza a ir a la Fiscalía es cuando me menciona por primera vez y empiezo a aparecer en todo esto. Esa declaración de Medina en la Fiscalía es la que me ha generado el problema en los últimos 14 años.

Semana: Pero el narcotraficante Víctor Patiño Fómeque y su madre, Deisy, también lo acusan como testaferro ante la justicia norteamericana.
I.L.: Él dijo en Estados Unidos que todo lo que yo tenía le pertenecía a él. Que era su testaferro y que tenían cheques girados a mi nombre. A mí me investigó la Fiscalía hasta la saciedad y nada fue cierto. Lo que pasa es que yo fui su abogado en varios procesos. Le ayudé a llevar a su esposa, a su mamá y a sus hijos a Estados Unidos. Estuvimos en Panamá, en donde me entregaron las visas de toda la familia y yo mismo los llevé hasta Miami con el beneplácito del gobierno americano. Allá nos reunimos con los fiscales y con los abogados. También estuve en Washington con el fiscal que lo acusaba, para tratar de mejorar su estadía en la cárcel.

Semana: ¿Para qué eran esas reuniones?
I.L.: A Patiño lo cogieron en un hotel cerca al aeropuerto de Bogotá y yo estaba viviendo en Estados Unidos. A mí me llamaron para que le consiguiera un abogado y contraté a Roy Black. Yo lo acompañé mientras él fue su abogado en Estados Unidos, pero Patiño decidió cambiar de rumbo y me dijo que ya no quería ir a juicio, sino que iba a empezar a contar todo. Yo en ese trabajo no quise participar y por eso él se puso furioso conmigo. Cuando yo era abogado de Patiño jamás me habló de delatar a nadie. Por eso me separé de su defensa. A partir de ahí, él y su familia comenzaron a hablar en contra mía.

Semana: ¿Usted se arrepiente de haber sido abogado de Patiño?
I.L.: No me arrepiento, pero sí creo que me pagó muy mal. No siento ningún rencor hacia él.

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