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| 11/17/2014 12:00:00 AM

“A los civiles hay que ganárselos con el corazón”

Llevarle energía eléctrica a todo el Chocó era el sueño del general del Ejército Rubén Darío Álzate, secuestrado por las FARC.

-“General, ¿cómo es ese cuento de que la guerra también se gana fuera del campo de batalla?

El  general Rubén Darío Álzate, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán, hace una pausa, mira a sus interlocutores y les dice: “Hay conflictos, como el nuestro, en el que las acciones militares deben ser menores al 30 %, mientras que las acciones sociales deben ser mayores al 70 %”.

El oficial está estrenando cargo. Tiene bajo su mando la coordinación de la Armada, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Policía en uno de los departamentos más pobres y golpeados por los azotes de la violencia, Chocó. Allí, las FARC han escrito páginas tristes y conmovedoras. Un día, por ejemplo, arrojaron un cilindro bomba a la iglesia de Bojayá en donde murieron 110 personas, la mayoría niños. Otro, dejaron un paquete bomba en un modesto supermercado en Quibdó que mató a humildes trabajadores, entre ellos la cajera y el encargado de recibir los paquetes que cayó en la trampa.

El oficial, sin embargo, habla con convencimiento. Cree que el esfuerzo de las Fuerzas Armadas en décadas de lucha ya dio sus frutos y que en este instante la balanza militar está inclinada a su favor. Argumenta, por ejemplo, que hoy la guerrilla ni siquiera está en capacidad de tomarse un solo municipio del país, contrario a la situación de hace una década cuando en un mismo día disparaban en todos los departamentos del país, se tomaban capitales y gravitaban amenazantes en las goteras de Bogotá.

Para él, por eso, ahora es necesario ayudar a mejorar las condiciones de vida de la gente. Quienes lo escuchan, sin embargo, se muestran escépticos. Le hablan, por ejemplo, de la brutalidad de Édinson Tapias Maquilon, alias ‘Chaverra’, uno de los jefes de la compañía ‘Vladimir Urrutia’ del frente 34, quien cree que la revolución se hace con bombas como la del supermercado en donde sólo murieron civiles, todos pobres.

“Precisamente”, replica el oficial en la conversación sostenida hace unas semanas en Quibdó. “A los civiles hay que ganárselos con el corazón -añade-. Vamos a ayudar a la gente, para que viva mejor”.

Entonces cuenta un drama. El del corregimiento de Las Mercedes, que a pesar de estar a pocos minutos de Quibdó no tiene siquiera energía eléctrica. Sus pobladores viven en la oscuridad en pleno auge de la globalización y de comunicaciones cibernéticas.

El oficial entonces se compromete a poner todos sus esfuerzos para llevar la luz a ese corregimiento en una prueba de laboratorio y luego replicar la experiencia para que Chocó tenga energía plena. Una y otra vez, el general viaja a Las Mercedes en compañía de la doctora Gloria Urrego, integrante de su Grupo Asesor de Comando.

En la conversación que reconstruye Semana.com una persona recuerda que le dijo al general que tuviera cuidado. “Si nos preparamos para la guerra, ahora no le vamos a tener miedo a la paz”. Su afirmación es válida aunque algunos de quienes lo escuchan creen que peca de ingenuo.

Es posible que esa ingenuidad fuera la que lo llevó este sábado a Las Mercedes vestido de civil y sin su escolta. Sólo en compañía de dos soldados. Uno de ellos se bajó de la embarcación y el otro permaneció en esta.

“El general Álzate no fue retenido en combate, pues la actividad que adelantaba en las Mercedes no hace parte de un operativo militar sino de los programas de acción Integral del Ejército que buscan consolidar su legitimidad ante la población civil con el fin de generar un ambiente de paz, seguridad y desarrollo que garantice el orden constitucional de la Nación”, dice en un comunicado Ángela Giraldo, de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia y quien también viajó a La Habana en condición de víctima, pues su hermano era uno de los diputados del Valle asesinados en cautiverio.

“Conozco al oficial y es un hombre muy comprometido con las causas sociales -dice ella-. A la doctora Gloria también. Es un amor de mujer. Ambos muy comprometidos por ayudar a la gente”.

Esos fueron los motivos que los llevaron a Las Mercedes. Al llegar y tras descender, en cuestión de segundos, salieron guerrilleros de las casas y los secuestraron. Todo indica que lo estaban esperando para raptarlo. El soldado Bejarano Serna Díaz se percató de la situación y emprendió la huida. Corr a avisar a susió superiores en la acción que tiene en el limbo en este instante al proceso de paz.

Nada se sabe a esta hora del paradero del oficial que quería ganarse con el corazón a los pobladores de Chocó. Entretanto, el comandante de este frente de las FARC, que actúa con una frialdad absoluta, espera en La Habana. Él forma parte del equipo negociador de esa guerrilla en unos diálogos que están en la incertidumbre.
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