Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1986/05/19 00:00

EL GOLPE DE NEWSWEEK

La prestigiosa revista norteamericana ve desde afuera lo que nadie ve adentro.

EL GOLPE DE NEWSWEEK

¿Golpe militar en Colombia? ¿La posibilidad no se discute en el país con mucha frecuencia, a menos que sea en aquellos círculos de extrema izquierda que constantemente aseguran, con paranoica preocupación, que "ya vienen los tanques", o aquellos de derecha que consideran que esa es la "única salvación". Sin embargo, el último número de la edición internacional de la revista Newsweek, en un informe de carátula sobre la situación del militarismo en América Latina, asegura que las probabilidades de golpe militar son mucho mayores en Colombia que en cualquier otro país de la región.
Lo anterior puede resultar sorprendente para quienes no acostumbran leer la prensa internacional que en los últimos tiémpos, se ha interesado particularmente en Colombia, desde el asesinato de Rodrigo Lara y los problemas del narcotráfico, hasta la toma del Palacio de Justicia y la catástrofe de Armero, pasando por los diferentes episodios del proceso de paz del actual gobierno. En estas publicaciones no es raro encontrar las más increíbles gaffes que puedan ser imaginadas, y el artículo recién publicado por Newsweek no es precisamente la excepción.
En la segunda página del informe, que ocupa un total de 7, los articulistas se refieren a las grandes distancias que separan a los militares de la sociedad civil. El concepto, que en algunos casos puede aceptarse como válido, está demostrado con argumentos más bien ridículos, que se refieren al caso colombiano. Según Newsweek, en Colombia, la barrera entre lo civil y lo militar "es física: una larga pared de ladrillo en el corazón de Bogotá, que rodea un complejo militar, incluyendo una academia, un campo de entrenamiento, barrancas e hileras e hileritas de casas para oficiales". Si los muros de batallones y academias son la prueba del aislamiento de los militares, la misma lógica podría aplicarse a casi todos los países del mundo, a excepción de Costa Rica, donde no hay muros porque no hay Ejército. ¿O es que acaso la academia de West Point es un parque abierto para todo el público?
Más adelante el artículo se refiere al papel preponderante de los militares en países como Colombia y Perú, debido a la agudización de los conflictos con los grupos guerrilleros. De nuevo, el concepto es válido, pero no la asimilación que hacen los autores de una frase del general retirado Jaime Durán Pombo, según la cual "ningún gobierno (civil) ha estado dispuesto a poner fin a la subversión", con una del general Augusto Pinochet, que considera que "un gobierno democrático liberal no puede existir hoy".
Pero todo lo anterior es casi insignificante, y más que gaffes, se trata de visiones un tanto distorsionadas de la realidad colombiana. Lo realmente serio viene hacia el final del artículo.
Después de un intertítulo llamado "Prospectos de golpe" Newsweek lanza una gran "chiva" sobre Colombia, en donde, según la publicación " los militares ya están respirando pesadamente en la nuca del gobierno civil del presidente Belisario Betancur. Durante los 30 años de guerra que el país ha vivido contra las guerrillas izquierdistas, los militares han acumulado un poder casi igual al de las autoridades civiles. El ministro de Defensa, actualmente el general Miguel Vega, no es realmente designado por el Presidente. El cargo por tradición, se le ofrece al Comandante del Ejército. Y una vez que el ministro de Defensa se retira, la ley dice que no es responsable por lo que hizo en su cargo".
Lo anterior no es estrictamente cierto, pues los ministros de Defensa, o de cualquier otra cartera, son responsables administrativa y penalmente. La responsabilidad es limitada en cambio en el área política, ya que ésta involucra al Presidente, quien firma con cada ministro, los decretos de su respectiva cartera.
Y agrega la revista: "Fue el Ejército el que tomó la decisión de arrasar el Palacio Nacional de Justicia en noviembre, después de que hubiera sido tomado por las guerrillas del M-19. Betancur se quedó quieto y en silencio, mientras 95 personas, entre ellas 11 magistrados, morían. Los militares han puesto apretadas ligaduras a la maniobrabilidad de Betancur para explorar la posibilidad de un arreglo pacífico con las guerrillas". Lo anterior es por lo menos discutible, pero lo que sigue es poco menos que una interpretación demasiado ligera de los hechos: "Cuando (Betancur) quería encontrarse con líderes guerrilleros, lo tenía que hacer secretamente en horas de la madrugada, después de que su escolta militar se había ido a dormir".
Pero nada comparable con el final del artículo, cuando se especula abiertamente sobre las posibilidades de un golpe militar: "En Bogotá, en estos días, los conservadores han empezado a discutir los prospectos de un golpe militar. El candidato del Partido Liberal, Virgilio Barco, es el puntero en la competencia para la elección presidencial de mayo. Barco no ha expuesto en detalle la política que seguirá frente a las guerrillas. Pero ha hablado de permitir la elección directa de los alcaldes municipales, un paso que los conservadores temen, permitiría a respresentantes de la guerrilla entrar al proceso político. Si Barco gana la elección presidencial y su política hacia las guerrillas no complace al Ejército, Colombia estaría dirigiéndose de cabeza hacia el final de 28 años de gobiernos civiles. Recuerdos de la dictadura del general Rojas Pinilla están reviviéndose y hay incluso políticos en el Partido Liberal que están listos para un golpe. Refiréndose al "creciente caos" del país, un prominente liberal dijo recientemente que era tiempo para un gran reordenamiento de la sociedad. Preguntado si eso significaba una intervención militar, dijo: "Algunas veces es necesaria"".
¿Temen los conservadores que representantes de la guerrilla entren al proceso político? ¿Se están reviviendo recuerdos de la dictadura del general Rojas? ¿Hay políticos liberales listos para el golpe? ¿Quién es el prominente liberal que considera "algunas veces necesaria" una intervención militar? Por fortuna para los lectores colombianos de Newsweek el artículo se refiere a su país y las distorsiones saltan a la vista. Pero ¿qué puede pensar el lector norteamericano o de cualquier otro lugar del mundo diferente de Colombia? Y más aún: ¿qué margen de credibilidad tienen entonces los artículos que pueden leerse sobre Libia, afuera de Libia, para sólo citar un ejemplo de actualidad?

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