Sábado, 30 de agosto de 2014

El gran capitán de la radio

| 2013/08/10 02:00

El gran capitán de la radio

A pocas personas se les puede otorgar el título de haber creado una industria. Fernando Londoño Henao, quien falleció la semana pasada, fue una de ellas.

Antes de que Fernando Londoño Henao llegara a la radio, ese medio de comunicación era elemental, incipiente y desorganizado. Cuarenta años después, cuando se retiró, Colombia se había convertido en una de las grandes potencias de la radio en el mundo. No porque en otros países no hubiera más emisoras o cadenas más grandes, sino porque Colombia es el país donde la radio tiene la mayor penetración frente a los otros medios de comunicación.


En Estados Unidos, por ejemplo, la participación de la radio en la torta publicitaria apenas llega al 5 por ciento y en Europa oscila entre el 6 y el 8. En Colombia esa cifra llega al 20 por ciento, nivel no registrado en ningún otro país. 


Sería exagerado decir que ese fenómeno se debe exclusivamente a Fernando Londoño, pues en los últimos 70 años el país ha producido otros grandes talentos y empresarios radiales. Sin embargo, no sería exagerado decir que, de todos ellos, el hombre que desempeñó un papel más determinante en que Colombia obtuviera ese liderazgo fue Londoño Henao en Caracol Radio.  


Nacido en Santa Rosa de Cabal hace 92 años, Fernando empezó su carrera administrativa en el Banco de la República y en 1949 la junta directiva de Emisoras Nuevo Mundo lo nombró gerente. Bajo su liderazgo esa compañía se convirtió en Caracol Radio y fue creciendo y adquiriendo licencias hasta convertirse en la cadena líder en sintonía del país. Londoño no solo era el gerente sino uno de sus socios con otros tres grupos, cada uno de los cuales tenía el 25 por ciento de las acciones: Alfonso López Michelsen, Carlos Sanz de Santamaría y Betty de Echeverri. 


En 1987 Julio Mario Santo Domingo compró la empresa y bajo su orientación la cadena siguió consolidándose hasta que en 2004 la adquirió el Grupo Prisa, su propietario actual. Estos dos últimos grupos económicos y de medios de comunicación le pidieron a Londoño después de su retiro que permaneciera en la junta como principal consejero y patriarca fundador. Ostentaba esa condición hasta la semana pasada en el momento de su fallecimiento. 


Hoy muchos lo recuerdan como un visionario de los medios que siempre impulsó a los periodistas a hacer cosas nuevas. “Al principio la radio era un divertimento familiar: la gente escuchaba radionovelas, programas de humor y espectáculos musicales. Fernando le dio vía libre a todos esos formatos y cuando llegó el momento de innovar, no lo dudó”, recuerda el locutor Jorge Antonio Vega, quien trabajó en Caracol durante 35 años. 


Además de unificar el nombre de todas las emisoras de la cadena, Londoño se atrevió a priorizar los contenidos informativos pese a que en ese entonces se creía que era una apuesta demasiado arriesgada. Con las llamadas al extranjero que tenían que hacer los periodistas subieron las cuentas, pero muy pronto eso rindió frutos en sintonía y en pauta publicitaria. Yamid Amat lideró esa tarea y así fue como nació el emblemático espacio 6 a.m. / 9 a.m. Noticias al instante.

         

La puntualidad era una de las obsesiones de Londoño Henao y poco a poco enseñó a madrugar a los reporteros, locutores y realizadores a quienes les gustaba la vida bohemia. “Era una persona muy recta y estricta que nunca faltó al trabajo. Estaba pendiente de cada detalle y por eso uno tenía que saber la respuesta exacta cuando le preguntaba algo”, cuenta su hijo Diego Fernando, quien tuvo la oportunidad de trabajar con él durante varios años. 


Su familia destaca su espíritu incansable, pues a lo largo de su vida lo probó casi todo: además de liderar Caracol Radio y Televisión, fue desde concejal de Cajicá y voluntario de la Policía Vial Cívica hasta miembro fundador del CESA.Además de la radio sus tres grandes pasiones fueron su hogar, el golf y la cocina. Estas dos últimas actividades lo rodearon de amistades que duraron toda la vida.

 

En su época le tocó hacer maromas técnicas para transmitir en el país competencias internacionales como el Tour de Francia cuando no existían los milagros tecnológicos de hoy. Quizás gracias a esa inquietud por estar siempre al día, durante estos años también se mantuvo actualizado con las últimas innovaciones. “Acababa de estrenar iPad y manejaba el computador y el BlackBerry a la perfección”, cuenta su hija Juanita. Era un aficionado al sudoku y hasta el final conservó la lucidez y la inteligencia para hacer “apuntes desconcertantes”. 


Firme con su papel en la junta de Caracol, asistía muy cumplido a cada reunión, siempre con una que otra crítica. Porque si algo nunca faltó en su casa fue el sonido constante de la radio y la televisión. 

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