Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1992/08/03 00:00

EL GRAN NEGOCIO DE LA GUERRILLA

SEMANA revela la escandalosa realidad de las finanzas de la guerrilla: $150.000 millones al año.

EL GRAN NEGOCIO DE LA GUERRILLA

ESA MADRUGADA DE FEBRERO PASADO, LAS autoridades creyeron que se trataba de una captura más. Un hombre joven, sin mayor formación política pese a llevar varios años como integrante de cierta importancia del comité de finanzas del ELN en Bucaramanga, no parecía ofrecer mayor atractivo informativo para los agentes de seguridad que lo habían seguido y detenido en una operación más bien rutinaria. Un solo elemento les llamó la atención: entre los pocos papeles y elementos que portaba al ser detenido, había un diskette de computador personal, que el joven había intentado esconder en el momento de su detención.
Pasaron varios días antes de que los militares pudieran descubrir el programa con que trabajaba el disco, y acceder así a la información que contenía. La revelación no pudo resultar más sorpresiva e interesante: en vez de planes terroristas, lo que encontraron los investigadores fue un cúmulo de información financiera sobre las actividades del ELN en el llamado Triángulo de los Santanderes, el Arauca y el Casanare, fuente por excelencia de recursos de esta organización guerrillera.
Los datos incluían listados detallados de pagos por secuestro, con los nombres de las respectivas víctimas; una enumeración de extorsiones a particulares y empresas de la región; cálculos de gastos de operación de algunos de los frentes y en fin, un verdadero y revelador tesoro informativo que ha venido siendo cotejado y completado con otros documentos incautados al ELN y a las FARC.
El descubrimiento del diskette de computador en Bucaramanga, equivale en importancia a dos grandes incautaciones realizadas a las FARC en los ultimos dos años: la intercepción de un correo del Secretariado, con conclusiones de la más reciente cumbre de comandantes de frente, y los hallazgos en La Uribe, Meta, tanto en el campamento del Estado Mayor del Bloque Oriental en septiembre del 90, como de la propia Casa Verde, a fines de ese mismo aro y a lo largo de todo el 91, cuando los operativos en esa área continuaron.
Todo lo anterior ha podido completarse gracias al fructífero sistema de estímulo a desertores y delatores, que ha permitido obtener la colaboración, en el lapso de 15 meses, de más de 600 exguerrilleros, muchos de los cuales han brindado información sobre el hasta hace poco desconocido mundo financiero de la guerrilla, de tal manera que no es exagerado decir que en los ultimos 20 meses, las autoridades han aprendido más sobre las finanzas de las FARC y el ELN que en todo el resto de los 30 años de lucha antisubversiva.
"Es posible que más que la cantidad o calidad de la información recaudada, la clave haya sido el que ahora más que nunca, la estamos organizando, sistematizando, cotejamos distintos documentos, distintas fuentes, y, en fin, le estamos invirtiendo tiempo y trabajo a descifrar lo que podríamos llamar los estados financieros de la guerrilla," dijo a SEMANA el ministro de Defensa Rafael Pardo.
Después de varias semanas de en Entrevistas con fuentes de la policía, el Ministerio de Defensa, la Consejería de Seguridad y distintos niveles de inteligencia de los Organismos de seguridad y del Ejército, SEMANA pudo reunir información suficiente para cuantificar y analizar las dimensiones aproximadas de lo que bien puede catalogarse, más allá de las consideraciones políticas y militares del conflicto armado en Colombia, como la más grande, organizada y rentable actividad delictiva del país y, por qué no, del continente latinoamericano.

LA CANASTA GUERRILLERA

LOS INGRESOS DEL ELN

MILLONES
SECUESTROS $14.400
240 secuestros a un promedio de $60 millones cada uno.

ORO $11.000
De una producción anual de oro de $240.000 millones en el país, la guerrilla se queda, por extorsión o explotación, con un 7 u 8% ($17.000 millones) y de ese porcentaje, dos terceras partes se la quedan al ELN ($11.000 millones).

EXTORSION EN ARAUCA $7.000
Los contratistas del Arauca invirtieron el año pasado unos $45.000 millones y todos los indicios apuntan a que casi la mayoría fueron extorsionados y pagaron alrededor del 15% y a veces hasta el 20% al ELN para poder cumplir con sus contratos.

OTRAS EXTORSIONES $1.600
Un documento incautado a la comisión de finanzas del llamado Triángulo (Santanderes-Arauca-Casanare), contenía un completo listado de extorsiones cometidas por ese grupo del ELN el año pasado. De ahí resulta esta cantidad.

DESVIO DE RECURSOS PRESUPUESTALES $6.500
Por este mecanismo y otros sistemas de desvío de recursos presupuestales de los departamentos del llamado Triángulo, el ELN se apropió de esa importante cantidad.

CARBON $8.000
Documentos internos de los frentes del ELN en el sur del Cesar, revelan grandes utilidades en la explotación de media docena de minas de carbón en la extorsión a otros mineros.

EMPRESAS DE TRANSPORTE $4.000
Se sabe que el ELN ha venido extorsionando e incluso asociándose con empresas de transporte fluvial y terrestre en el oriente del país, así como en el sur del Cesar.

TOTAL $52.500


LOS INGRESOS DE LAS FARC
(1991)

MILLONES
SECUESTROS $14.800 370 secuestros en el 91, a $40 millones promedio cada uno.

VACUNA $6.000
Cobro mensual a ganaderos en virtud de sus cabezas de ganado. Datos de un documento incautado a un comité de finanzas de un frente y proyectado a aquellos que ocupan zonas ganaderas de similar importancia, permiten calcular esta cifra.

ORO $6.000
De una producción anual de oro de $240.000 millones en el país, la guerrilla se queda, por extorsión o explotación, con un 7 u 8% ($17.000 millones) y de ese porcentaje, una tercera parte se la quedan las FARC ($6.000 millones).

COCA $50.000
Documentos incautados y revelaciones de un informante que trabajó con el Secretariado, permitieron calcular esta cifra. El informante habló de $2.500 millones recaudados por el Secretariado de uno solo de los 8 grandes frentes coqueros en el 91. Si esta cifra se proyecta a los 8 frentes se puede hablar de $20.000 millones recibidos por el Secretariado por este concepto. Otros documentos revelaron que de las ganacias de coca de un frente, el 40% va al Secretariado, lo que permite calcular el ingreso global de toda la organización por este rubro.

AMAPOLA $17.000
De este nuevo negocio poco se sabe. Algunos cálculos de Antinarcóticos y otras informaciones de inteligencia, permiten calcular este creciente rubro de ingresos de las FARC en una tercera parte de lo que está dejándoles la coca.

OTROS $5.000
Un documento interno incautado después de una cumbre de comandantes de frentes el año pasado, que contenía un listado de extorsiones y dinero obtenido en asaltos, permitió proyectar este cálculo.

TOTAL $98.800

Los ingresos del 92 deben aumentar a $120.000 millones
Efectivamente: el Secretariado decidió que para 1992 se tasara en un promedio de 2 millones de dólares la cifra de contribución de cada frente. Si se multiplica esa cantidad por 48 frentes efectivamente activos, se puede hablar de 96 millones de dólares como ingresos del Secretariado provenientes de los frentes.
Como la tradición indica que el Secretariado se haga a la mitad de los ingresos, habría que multiplicar por 2 esa cantidad para obtener un total presumible de ingresos de las FARC en el 92, de $120.000 millones, lo que significa un aumento de más del 20% con respecto al 91.

En los distintos libros de historia y de sociología que pretenden explicar el origen de la violencia guerrillera en Colombia, aparece un denominador comun el de grupos armados que surgieron como instrumento de protección de los marginados y los desplazados de las zonas rurales, a los que se sumaron estudiantes citadinos cargados de sueños y de cátedra marxista.
Esa receta dio como resultado una guerrilla que, con el paso del tiempo, fue convenciendo a amplios sectores de opinión de la motivación esencialmente válida de su lucha, al ser ésta el resultado de la marginalidad social de amplios sectores campesinos y de la marginalidad política de amplios sectores juveniles y estudiantiles. En una frase, los campesinos apoyaban a la guerrilla para obtener o defender parcelas de tierra y enfrentar a los grandes latifundistas, y los estudiantes para tratar de conseguir parcelas de poder político y enfrentar a los dos partidos tradicionales que lo habían monopolizado.
Y la verdad es que hasta hace muy poco tiempo, y como resultado en buena parte de la legitimidad ganada por la guerrilla gracias al diálogo a lo largo de la década de los 80, quien pusiera en duda las anteriores verdades que el presidente Belisario Betancur definió como "las causas objetivas y subjetivas de la violencia"- era visto como un derechista irredimible o como un enemigo de la paz.
De manera casi exclusiva, dos grupos de la sociedad colombiana rechazaron esta concepción: los militares y los ganaderos. Ellos, por encima de los demás colombianos, se hicieron conscientes muy pronto del giro que la actividad guerrillera, y con ella su justificación, estaba dando Presentes en las distintas regiones afectadas por la actividad de los alzados en armas, uniformados y hacendados fueron en su orden testigos y víctimas de unos grupos armados que cada vez ponían un mayor énfasis en las acciones criminales destinadas a obtener recursos, y cada vez uno menor en lo que los mismos militares habían llamado en los años 60 "el adoctrinamiento".
En el transcurso de la década pasada, el Secretariado de las FARC por un lado, y la renovada dirigencia clerical del ELN, revisaron la geografía colombiana y comprendieron que históricamente habían centrado sus objetivos en las zonas más apartadas y pobres. A partir de ese proceso enfocaron su accionar hacia las zonas más ricas y fue así como sus frentes comenzaron a desdoblarse y desplazarse primero hacia donde hubiera petróleo, y luego hacia donde hubiera oro, carbón, coca y, más recientemente, amapola, conformando estos productos una especie de canasta guerrillera para obtener recursos, El caso del banano fue particular, pues más que invadir la próspera zona de Urabá cuando ésta ya se había desarrollado, la verdad es que la guerrilla creció al mismo ritmo del progreso de la región.
"Donde no haya uno de estos productos explicó a SEMANA un asesor gubernamental en el tema de seguridad no hay guerrilla, o lo que hay son viejos frentes de las FARC, formados en la década del 60, cuando las motivaciones eran otras".
Hoy en día la guerrilla más activa y beligerante ocupa las zonas petroleras de Arauca, Casanare, Huila y Barrancabermeja; las zonas auríferas del occidente y el nororiente antioqueños; las zonas carboníferas del Cesar; las zonas coqueras del Caquetá, el Meta, la Sierra Nevada, el Putumayo, y las amapoleras del Huila, el Tolima, Nariño y Cauca. Adicionalmente, las FARC están intentando copar los espacios dejados por el EPL desmovilizado, en el Urabá bananero.
Un caso particular es el del ganado. Tradicionalmente y desde antes de que aparecieran el petróleo, el carbón, la coca y la amapola, las FARC centraron su actividad en extorsión a los ganaderos. De hecho, lo siguen haciendo en numerosos departamentos del país. Pero hoy en día ésta parece ser una actividad más bien complementaria de las demás y no representa ingresos tan significativos proporcionalmente hablando como en el pasado.
Además, en el caso de la presión guerrillera sobre la actividad ganadera se ha presentado un fenómeno similar al del agotamiento de las tierras por el monocultivo agrícola. En efecto, después de más de década o década y media de extorsión, vacuna y secuestro, hay regiones en las cuales los ganaderos han abandonado sus haciendas y éstas han quedado paralizadas. Esto, obviamente, no le conviene a la guerrilla, pues ésta ya no desea tanto el objetivo de destruir la actividad capitalista de la ganadería, como permitir que esa actividad se dé y que los frentes guerrilleros puedan obtener de ella, por vía de vacuna, extorsión y secuestro, grandes recursos.
"La guerrilla en esas zonas ha tenido que buscar un justo medio, un equilibrio entre cobrar suficiente para recaudar cifras millonarias del bolsillo de los ganaderos, pero no tanto como para que la actividad se paralice y ya no haya a quien sacarle dinero", explicó a SEMANA una fuente del Ministerio de Defensa.
Lo del justo medio ha alcanzado límites realmente inauditos. Hace pocas semanas el Gobierno pudo comprobar que se habían presentado unos cuantos casos en el sur de Bolívar, en los que la guerrilla, con el fin de garantizar el regreso de los ganaderos y la reactivación de sus haciendas, les ofreció dinero prestado y hasta se asoció con ellos para ponerlas a producir.
Lo anterior es prueba de una ironía sólo comprensible si se tiene en cuenta el cambio de mentalidad y de objetivos de UN NUEVO FRENTE
Todas estas revelaciones, aparte de confirmar lo que se venía sospechando de manera insistente desde hace algun tiempo, implican necesariamente replantear muchas de las concepciones que habían hecho carrera en la ultima década en cuanto al problema guerrillero.
La primera de ellas es que si efectivamente las FARC y el ELN se han convertido en empresas del crimen tan rentables, las posibilidades reales de un proceso de paz alcanzado por la vía del diálogo resultan cada vez más cercanas a cero. Si sus dirigentes y militantes manejan tan productivas organizaciones criminales, ¿qué puede resultarles atractivo de un proceso de reincorporación?.
Pero si lo anterior es válido, entonces también lo es el preguntarse ¿para qué y por qué continuan dialogando? La respuesta la resume así un alto funcionario del Gobierno nacional:"Lo que pasa es que toda esta industria del secuestro, la extorsión, el narcotráfico y la vacuna es mucho más difícil de combatir gracias a que nacional y en especial internacionalmente, todavía la guerrilla colombiana tiene algún respaldo de opinión, debidoa sus supuestos objetivos políticos. Y la unica manera de mantener viva esta imagen es insistiendo en el diálogo y sosteniendo la expectativa de una posible salida política al conflicto".
En cierta manera, eso mismo obliga al Gobierno a mantener, él también, abierta la puerta del diálogo, pero no tanto por convicción en sus posibilidades, sino para evitar que una negativa a conversar sea vista por la opinión como una postura irreflexiva. Pero en el fondo, cada vez más sectores de la administración pierden sus esperanzas en el diálogo. Y algo similar ha ido ocurriendo a nivel de la opinión publica.
Pero más allá de ello, lo que parece obvio es que las Fuerzas Armadas y los organismos de seguridad tienen, ahora que han podido elaborar un cuadro más o menos creíble de la sorprendente dimensión financiera de la actividad guerrillera, la obligación de sofisticar sus labores de inteligencia dirigidas a combatir, ya no sólo en el plano militar sino en el financiero, a estas organizaciones. SEMANA conoció que las autoridades están comenzando a diseñar operaciones que buscan taponar la salida de esos dineros a la banca exterior, al igual que la circulación de esos fondos en cuentas colombianas. Pero esto es apenas el princide la lucha en un nuevo frente, y todo indica que tener éxito en él requerirá de tantos o más esfuerzos que la de por sí compleja batalla militar.

los alzados en armas: la guerrilla que alguna vez quiso acabar con el capitalismo, ahora necesita de él para sobrevivir. Como quien dice que a los guerrilleros, del marxismo no les quedó sino el capital, pero no el libro sino el contante y sonante que acumulan cada vez en mayores cantidades.

LA DIVERSIFICACION DE LAS FARC
En el caso de las FARC es alto el grado de sofisticación alcanzado en materia de finanzas. Han quedado atrás los tiempos en que unos cuantos asaltos a sucursales bancarias en los pueblos, un buen numero de secuestros, y extorsiones y vacunas constantes, bastaban para sostener su aparato militar y político. Desde mediados de los 80, en las cumbres de comandantes se ha venido debatiendo cada vez con mayor interés la necesidad de diversificar las actividades destinadas a recaudar fondos.
El cúmulo de información recaudada en los últimos dos años, permite trazar un panorama bastante completo de las finanzas de las FARC. Hoy en día su actividad más rentable es el cobro del llamado gramaje a los productores de hoja y pasta de coca y a los procesadores de ésta. En cuanto a este asunto dos informes han sido esenciales para calcular las dimensiones del negocio. El primero tiene que ver con las revelaciones de un desertor de uno de los ocho grandes frentes coqueros de las FARC, que aseguró que su frente había enviado al Secretariado en el 91 unos 2,500 millones de pesos por este concepto. Esto, proyectado a los ocho frentes, totalizaría unos 20,000 millones de pesos. Por otra parte, un documento del Secretariado descubierto en La Uribe permitió saber que aproximadamente un 40 por ciento de los ingresos de coca de los frentes va al Secretariado, y que el resto se lo quedan los frentes o los llamados Bloques Regionales. Y si 20,000 millones de pesos es sólo el 40 por ciento, entonces es fácil calcular que los ingresos totales por coca de las FARC en el 91 pudieron ascender a unos 50,000 millones de pesos.
De la amapola no se sabe mucho. Hay apenas unos cálculos muy someros que dicen que este negocio está creciendo a un ritmo acelerado, y que en cuanto a ingresos puede estar representando ya para las FARC una tercera parte de lo que significa la coca, algo calculable en unos 17,000 millones de pesos.
En todo caso, entre coca y amapola las FARC recaudan cerca del 70 por ciento de sus ingresos. De ahí que, como dice el consejero de Seguridad Ricardo Santamaría, "combatir esas producciones ilegales es disparar al corazón de las finanzas de las FARCS".
Un tercer rubro es el de los secuestros. Las autoridades han podido estimar, al promediar el valor del rescate de un buen numero de secuestros de las FARC, que esta cifra ronda los 40 millones de pesos. El año pasado se registraron en el país 1,580 secuestros, de los cuales se pudo confirmar plenamente que 370 fueron realizados por las FARC y 240 por el ELN. Se concluye entonces que esos 370 secuestros debieron dejar a las FARC unos 14,800 millones de pesos.
Una actividad que fue muy importante para las FARC en el pasado es la vacuna ganadera. Hoy sigue produciéndo mucho dinero a esa organización, aunque ya no tiene la misma importancia relativa pues la coca y la amapola generan fondos mucho mayores por cuenta del cobro de llamado gramaje. Sin embargo, y una vez más gracias a la proyección de datos de un frente, se ha podido calcular los ingresos por vacuna ganadera en el 91 en unos 6,000 millones de pesos.
Una actividad menos conocida es la extorsión a los explotadores de oro e incluso la explotación directa de minas de oro por parte de algunos frentes de las FARC. En 1989, el Ministerio de Minas calculcó que de los 240.000 millones de pesos que había valido la producción de oro en el país en ese año, la guerrilla se había quedado con un siete por ciento. Informes recientes indican que esta cifra puede haber incluso aumentado, pero en ningun caso descendido, lo que permite calcular en unos 17,000 millones de pesos los fondos obtenidos por la guerrilla en este campo. Si se tienen en cuenta los frentes que las FARC por un lado y el ELN por otro han involucrado en esta actividad, se puede presumir que de esa cantidad las FARC se quedaron en el 91 con una tercera parte equivalente a unos 6,000 millones de pesos.
Finalmente, documentos incautados después de la ultima cumbre de comandantes permiten calcular que se han presentado otros ingresos menores, por vía de extorsiones a empresarios del campo y algunos industriales de municipios intermedios cerca de los cuales operan las FARC. Este rubro puede haber representado en el 91 unos 5,000 millones de pesos.
Un dato final permite confirmar la validez de las dimensiones de los anteriores cálculos. El correo del Secretariado fue interceptado y de un documento llamado "El plan estratégico 1992" de esta organización se pudo deducir que, para este año, la cúpula de las FARC espera recibir un promedio de dos millones de dólares de cada frente. Se tiene confirmación, en virtud de losregistros de operaciones guerrilleras, que hay unos 48 frentes efectivamente activos, lo que daría un total de 96 millones de dólares como cifra que los frentes deben cancelarle al Secretariado en el 92. Si se proyecta esa cantidad, teniendo en cuenta que los frentes se quedan con la mitad y la otra mitad va al Secretariado, se puede concluir que las FARC, que el año pasado habrían recaudado unos 98,000 millones de pesos, esperan alcanzar en 1992 la escandalosa cifra de 120,000 millones de pesos, un 20 por ciento más.

EL ELN Y EL PRESUPUESTO
El ELN cuenta con una organización menos centralizada y a la vez menos aparatosa que las FARC. Combate menos, hace presencia en menos departamentos, pero sin duda resulta. Si se quiere, más eficiente, pues con una tercera parte de los efectivos (2,000 contra unos 6,000 de las FARC) obtiene la mitad de los recursos.
A mediados de los 80, unas cuantas extorsiones de grandes proporciones (cerca de 80 millones de dólares durante la construcción del oleoducto Caño Limón Coveñas) resucitaron al ELN, que era entonces una pequeña organización de no más de 400 efectivos. Hoy en día esa cantidad de guerrilleros se ha quintuplicado y, así mismo, las actividades criminales destinadas a obtener recursos se han diversificado.
El secuestro sigue siendo el principal rubro. Debido a que su grupo objetivo para esta actividad está compuesto, no tanto por ganaderos como en el caso de las FARC, como por industriales y funcionarios de las multinacionales el promedio cobrado el año pasado por el ELN en cada secuestro fue de unos 60 millones de pesos, un 50 por ciento más que en las FARC. Las autoridades pudieron comprobar que esta organización realizó más de 240, lo que le habría significado un ingreso de unos 14.400 millones de ingresos según el diskette incautado en Bucaramanga, hubo secuestros realmente costosos. Por la hija del senador Rafael Forero, pagaron 3 millones de dólares. En cuanto al oro yretomando los cálculos del 89 realizados por el Ministerio de Minas, si las FARC pudieron haber obtenido 6,000 millones de pesos, el ELN puede haberse quedado con unos 11,000 millones de pesos, debido a que interfiere en cerca del doble de las regiones auríferas.
De manera paralela a los secuestros en las zonas petroleras del Arauca, el ELN ha perfeccionado los mecanismos de extorsión a los contratistas de obras públicas en ese departamento. Como tiene permanentemente acceso a la información sobre presupuesto y sobre los giros de la tesorería de esa entidad territorial, puede ejercer un estricto control sobre las disponibilidades líquidas de los contratistas. Casi ninguno se escapa de ello, y en su inmensa mayoría deben pagar al ELN más o menos un 15 por ciento del valor de sus contratos, sopena de no poder realizar las obras por cuenta del sabotaje guerrillero. En el 91, el presupuesto de inversión gastado por medio de esos contratistas en el Arauca fue de unos 45,000 millones de pesos, de tal manera que se puede calcular que estas extorsiones le dejaron al ELN cerca de 7,000 millones de pesos.
Otras extorsiones realizadas en los Santanderes y establecidas gracias a la incautación del diskette de computador en Bucaramanga, sumaron el año pasado unos 1,600 millones de pesos. De la misma fuente fue posible establecer que en desviación de auxilios y otros recursos presupuestales, en un estilo que hubieran envidiado algunos concejales de Bogotá, el ELN captó unos 6,500 millones de pesos. Otros cálculos que resultan de analizar y descifrar estos documentos, permiten concluir que otro negocio de gran rentabilidad para el ELN es la extorsión a los mineros, del carbón en el Cesar o, incluso, el asociarse con algunos de ellos. Por cuenta de este rubro, esta organización pudo obtener en el 91 unos 8,000 millones de pesos. Finalmente se sabe que el ELN ha entrado a manejar empresas de transporte terrestre en Santander y Arauca, y fluvial en el sur de Bolívar, que le pudieron haber reportado unos 3,000 millones de pesos el año pasado.
Todo ello (ver cuadro) permite estimar los ingresos totales del ELN en el 91 en más de 50,000 millones de pesos, cifra absolutamente sorprendente, al igual que la de las FARC. Las dimensiones escalofriantes de estos ingresos provenientes de la actividad criminal de estos grupos, puede medirse comparando los ingresos de uno y otro con los de las empresas colombianas de mayores ventas en el 91 (ver SEMANA N°. 525).
Según los anteriores análisis y proyecciones, un balance consolidado de las FARC y el ELN juntos, que sumaría unos 151,000 millones de pesos de ingresos, colocaría a la Coordinadora en el lugar numero 13 de la lista de las 100 más grandes empresas del país, por encima de compañías tan lícitas, generadoras de empleos y pacíficas como Coltejer que vendió 138,000 millones de pesos en el 91 y apenas por debajo de la Compañía Colombiana Automotriz que vendió 157,000 millones de pesos. Individualmente consideradas, las FARC y el ELN como empresas del crimen, las primeras ocuparían el puesto 23 de las 100 empresas, entre las respetadas compañías Enka que vendió 97,000 millones de pesos y Rafael Espinosa Hermanos que vendió 10.000 millones pesos. En cuanto al ELN, estaría en el puesto 45, al nivel de Cogra Lever que vendió 53,000 millones de pesos y Coltabaco que vendió 50.000 millones de pesos.
Estas cifras resultan aun más impresionantes si se tiene en cuenta que, a diferencia de las mencionadas y afamadas compañías, las FARC y el ELN tienen gastos muy inferiores a sus ingresos. Mantener a cada uno de sus guerrilleros le cuesta a las FARC anualmente unos 700.000 pesos en alimentación, salud, dotación y algunas bonificaciones que les dan en Navidad y en caso de que sufran alguna calamidad familiar. Esta cantidad, multiplicada por 6,000 guerrilleros eleva los gastos por este concepto a unos 4,200 millones de pesos. En el ELN los guerrilleros viven un poco mejor. Cada uno le vale anualmente a la organización un millón de pesos, o sea que este grupo gasta por este concepto 2.000 millones de pesos al año.
Como es imposible que lo que les sobra (más de 90.000 millones de pesos a las FARC y cerca de 50.000 millones de pesos al ELN) lo gasten en armamento el que no se cree que la guerrilla invierta más de 5,000 millones de pesos al año el resto les queda para cumplir con sólo dos objetivos: crecer y multiplicarse, y acumular recursos e invertirlos. En cuanto a inversiones, se sabe que aparte de adueñarse de algunas empresas de transporte y de una veintena de minas de oro y carbón, los frentes guerrilleros compran tierra, infiltran sindicatos y organizaciones populares, y según indicios recientes sacan dinero al exterior en cantidades importantes, especialmente a bancos panameños.

UN NUEVO FRENTE
Todas estas revelaciones, aparte de confirmar lo que se venía sospechando de manera insistente desde hace algun tiempo, implican necesariamente replantear muchas de las concepciones que habían hecho carrera en la ultima década en cuanto al problema guerrillero.
La primera de ellas es que si efectivamente las FARC y el ELN se han convertido en empresas del crimen tan rentables, las posibilidades reales de un proceso de paz alcanzado por la vía del diálogo resultan cada vez más cercanas a cero. Si sus dirigentes y militantes manejan tan productivas organizaciones criminales, ¿qué puede resultarles atractivo de un proceso de reincorporación?.
Pero si lo anterior es válido, entonces también lo es el preguntarse ¿para qué y por qué continuan dialogando? La respuesta la resume así un alto funcionario del Gobierno nacional:"Lo que pasa es que toda esta industria del secuestro, la extorsión, el narcotráfico y la vacuna es mucho más difícil de combatir gracias a que nacional y en especial internacionalmente, todavía la guerrilla colombiana tiene algún respaldo de opinión, debidoa sus supuestos objetivos políticos. Y la unica manera de mantener viva esta imagen es insistiendo en el diálogo y sosteniendo la expectativa de una posible salida política al conflicto".
En cierta manera, eso mismo obliga al Gobierno a mantener, él también, abierta la puerta del diálogo, pero no tanto por convicción en sus posibilidades, sino para evitar que una negativa a conversar sea vista por la opinión como una postura irreflexiva. Pero en el fondo, cada vez más sectores de la administración pierden sus esperanzas en el diálogo. Y algo similar ha ido ocurriendo a nivel de la opinión publica.
Pero más allá de ello, lo que parece obvio es que las Fuerzas Armadas y los organismos de seguridad tienen, ahora que han podido elaborar un cuadro más o menos creíble de la sorprendente dimensión financiera de la actividad guerrillera, la obligación de sofisticar sus labores de inteligencia dirigidas a combatir, ya no sólo en el plano militar sino en el financiero, a estas organizaciones. SEMANA conoció que las autoridades están comenzando a diseñar operaciones que buscan taponar la salida de esos dineros a la banca exterior, al igual que la circulación de esos fondos en cuentas colombianas. Pero esto es apenas el princide la lucha en un nuevo frente, y todo indica que tener éxito en él requerirá de tantos o más esfuerzos que la de por sí compleja batalla militar.

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