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| 11/21/1988 12:00:00 AM

EL GUARIN DE YACOPI

El asesinato del concejal Carlos Vicente Meléndez, un hecho más de la aguerra sucia en el Magdalena Medio.

"Los extremos se tocan". Esta frase, que hizo carrera durante la década de los 70, para referirse al hecho de que los métodos utilizados por la extrema derecha eran idénticos a los de la ultraizquierda, parece haber cobrado vigencia. El asesinato de un reconocido archi-anticomunista, el diputado samperista por Cundinamarca y mayor retirado del Ejército, Carlos Vicente Meléndez Bohada, la semana pasada en Bogotá, es el ejemplo más patético de este postulado. Aunque hacia el final de la semana nadie se había atribuído el asesinato, este es uno de los casos típicos en los que se puede aplicar el concepto, poco original, del muerto anunciado.
Meléndez era conocido como el Pablo Guarín de Yacopi. Y al igual que el asesinado parlamentario liberal de Puerto Boyacá, el mayor Meléndez se había encargado de desterrar a 105 comunistas de su zona. Después de casi cuatro años en los que llegaron a existir hasta ocho concejales del Partido Comunista, tanto en Puerto Boyacá como en Yacopí, Guarín y Meléndez lograron voltear las cosas hasta el punto de que antes de morir, según dicen habitantes de esas regiones, ambos se ufanaban de que ahora los ocho concejales en sus respectivas zonas eran liberales y de que los comunistas tenian cero votos.
De la misma forma como el parlamentario liberal de Puerto Boyacá Meléndez era acusado de haber conseguido esta situación a punta de bala. Según el informe presentado en 1983 por el entonces procurador general de la nación, Carlos Jiménez Gómez, Guarín y el mayor Meléndez fueron señalados como fundadores del MAS. En más de una ocasión también fueron acusados por el asesinado dirigente de la UP, Jaime Pardo Leal, de ser organizadores de los grupos paramilitares que operan en el Magdalena Medio. En una rueda de prensa de mayo de 1987, Pardo Leal entregó una lista en la que aparecía, entre otros, el mayor Meléndez como uno de los autores intelectuales del asesinato del dirigente comunista Carlos Darío Cruz, en Yacopí.
Las respuestas tanto de Guarín como de Meléndez iban dirigidas en el mismo sentido. "El jefe político de las guerrillasr -como llamaban a Pardo Leal- nos acusa de ser del MAS, porque la población se cansó de la extorsión y del secuestro y ya no quiere a las FARC, ni a los comunistas en esta región", decia Guarín. Por su parte, el mayor Meléndez afirmó en una entrevista de televisión: "La UP y el Partido Comunista me lanzan esas acusaciones temerarias, porque cuando yo fui comandante del Ejército en Arausa, fui duro con la guerrilla y luego, llegué a Yacopí y aquí había un poder hegemónico del Partido Comunista, porque había mucha presión de la guerrilla. Pero una vez salió la guerrilla del área, se acabó el dominio que tenían los comunistas".
En efecto, de Puerto Boyacá y Yacopi si salió la guerrilla. En ambas partes los comunistas que no se fueron, se murieron. En las dos poblaciones surgieron grupos de lutodefensa. Y las manifestaciones de la UP eran reprimidas furiosamente por los propios antiguos electores de la UNO y del Frente Democrático (organizaciones electorales del Partido Comunista). Y las quejas de los desaparecidos y los muertos aparecidos llenaron las oficinas de la Procuraduría y las del Comité de Derechos Humanos. Y en ambas regiones se destacaron como feroces líderes anticomunistas Pablo Guarín y Carlos Meléndez, quienes finalmente murieron asesinados.
El asesinato de Guarín en noviembre del año pasado, fue reivindicado inicialmente por la Coordinadora Nacional Guerrillera y posteriormente por las FARC. Sin embargo, según averiguaciones hechas por SEMANA, la idea original era no atribuírse el crimen, y para tales efectos se había adquirido en Itagui, Antioquia, la camioneta en la que se cometió el crimen. El propósito de esta operación era el de dejar la impresión de que había sido obra de la mafia.
El asesinato del mayor Meléndez, ocurrido la semana pasada, también contó con un ingrediente similar: un sicario capturado afirma que fue contratado en Medellín y que no pertenece a ningún grupo subversivo. Esto ha hecho pensar a las autoridades que los autores del asesinato están interesados en dar la idea de que el crimen es obra de narcotraficantes. Esta versión también se maneja en ciertos círculos de la región, donde se afirma que había conexiones entre el mayor Meléndez y Gonzalo Rodríguez Gacha y otros narcotraficantes con intereses en el Magdalena Medio. Se dice también que estaban peleados y que ahora "El mexicano" trabaja con otro político de la región. Circula también en ciertos sectores de la población cundinamarquesa el rumor de que Meléndez había tenido serios altercados con otro diputado de la región, y que durante una reciente reunión de la Asamblea se ofrecieron plomo.
Al parecer el plomo era parte del lenguaje del mayor Meléndez y tal vez por eso cuando estaba muriendo dijo:"Yo los mato". Desde hace algunos meses se había mostrado partidario del diálogo, siempre y cuando éste incluyera a los grupos paramilitares, porque para él no era concebible que se hablara sólo con la guerrilla y se dejara de lado a "quienes se organizaron contra el boleteo y el chantaje que se llaman grupos de autodefensa". Lo cierto es que el mayor Meléndez acabó con el comunismo en la región, pero parece que la llegada de Braulio Herrera a "recuperar el Magdalena Medio" va en serio.
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