Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/10/27 00:00

El héroe

El patrullero Ruffo Ortiz Lozano fue galardonado como el mejor policía de Colombia. Esta es su historia.

Al salvar a un compañero el patrullero Ruffo Ortiz perdió el brazo izquierdo y sufrió graves heridas en el rostro.

Los habitantes de Suaza, un pequeño municipio en los límites entre Huila y Caquetá, vivían con la angustia de saber que las Farc se iban a tomar el pueblo. El ataque parecía inevitable ya que el lugar era un corredor estratégico que la guerrilla pretendía consolidar. Era febrero de 2002 y durante las tres primeras semanas de ese mes no hubo un sólo día en el que los pobladores no se encerraran en sus casas al ocultarse el sol, creyendo que el momento del ataque había llegado.

La zozobra que producía desconocer el día del ataque terminó el 22 de febrero. "Al final de esa tarde nos enteramos que la guerrilla iba a atacar, recuerda el patrullero Ortiz. A las 7:15 de la noche el comandante nos ordenó asumir las posiciones de defensa. Al compañero Freddy Humberto Victoria y a mí nos tocaba cubrir una de las entradas por el parque principal ".

Los dos hombres cargaron sus fusiles y cruzaron corriendo el parque. Cuando estaban llegando a una de las esquinas se encontraron de frente con 200 guerrilleros que en ese momento se estaban bajando de tres camiones. Cuando los subversivos los vieron comenzó el ataque. "Todos arrancaron a dispararnos con fusil y con dos metralletas calibre .50. Otros nos lanzaban granadas hechizas, afirma Ortiz. Los dos policías no tenían cómo cubrirse de las ráfagas. En medio del ataque nos dispararon una granada de fusil que me dio a mi". La explosión le destrozó el brazo izquierdo a Ortiz. La extremidad colgaba del cuerpo unida sólo por una pequeña parte de piel. Una de las esquirlas que produjo el estallido perforó el cráneo del patrullero Victoria, quien cayó al suelo. Ortiz, quien no quedó inconsciente tras la explosión, tomó su fusil con la mano derecha y comenzó a disparar mientras se acercaba a su compañero.

Dos policías que estaban en el otro extremo del parque corrieron en medio del fuego cruzado y comenzaron a disparar contra los subversivos para apoyar a sus compañeros heridos. Con el brazo izquierdo colgando y una fuerte hemorragia, Ortiz recogió el fusil de su compañero con su mano derecha. Se lo terció y comenzó a arrastrar a su amigo para alejarlo del fuego. Lo llevó hasta una panadería ubicada a dos cuadras en donde se atrincheraron. Allí llegaron los dos policías que habían cubierto la retirada.

Ortiz sabía que estaba perdiendo demasiada sangre y le pidió a uno de sus colegas que le hiciera un torniquete con el cable de un teléfono. Los guerrilleros los persiguieron y comenzaron a disparar contra el lugar. Los cuatro policías estaban atrapados. Mientras los dos que no estaban heridos repelían el ataque Ortiz auxilió a su amigo mal herido. "Botaba sangre por la cabeza. Cogí unas servilletas para e frenar la hemorragia y empecé a revivirlo. Mis compañeros decían que él estaba muerto. Yo insistí y después de un rato Victoria reaccionó y volvió en sí", narró.

Los guerrilleros se acercaban cada vez más a la panadería y su ingreso era inminente. Mientras uno de los policías continuaba repeliendo el ataque otro tumbó una de las paredes del segundo piso del establecimiento. Ortiz tomó a su compañero mal herido y por los techos vecinos los cuatro lograron escapar.A las 10:30 de la noche, tres horas después de haber comenzado el ataque, llegaron el avión fantasma y los refuerzos del Ejército. Los guerrilleros tuvieron que retirarse del pueblo. La toma había fracasado.

Ortiz y Victoria fueron trasladados en un helicóptero para ser atendidos en un hospital de Neiva. "Yo llegué consciente al hospital y cuando entré pensé que me iban a curar el brazo. A la mañana siguiente, cuando me desperté después de la cirugía, me di cuenta que ya no lo tenía", afirma Ortiz. Después de superar el impacto de haber perdido una de sus extremidades, preguntó por la suerte de su compañero. Los médicos le informaron que estaba bien. Ortiz le había salvado la vida.

La semana pasada la heroica acción de Ortiz fue reconocida. Fue escogido como el mejor policía de Colombia por la Fundación Corazón Verde, una organización de carácter privado. Con tan sólo 23 años de edad, cinco de los cuales ha estado vinculado a la Policía, Ruffo Ortiz ya se ha acostumbrado a la prótesis que reemplazó su brazo y no duda en afirmar que a pesar de su terrible drama es un hombre con suerte. En su pueblo natal continúa su trabajo como policía . Los 20 millones de pesos que recibió como premio revivieron su sueño de irse a vivir a Neiva con su esposa y sus dos hijas y estudiar derecho, pero sin abandonar el trabajo que, según él, es el mejor del mundo: el de policía.

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