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| 6/28/1982 12:00:00 AM

EL HIJO DEL ARRIERO

Habria podido llamarse DnArtagnan. Pero su padre queria tener un hijo con el nombre de Belisario, invencible general del Emperador Justiniano. El nuevo Presidente de Colombia fue cantinero, recitador y seminarista...

Es conservador porque nació Betancur. Era inevitable. Si hubiera nacido Cano sería liberal. Tales eran las condiciones en la región de Amagá, donde Canos (distintos a los de "El Espectador") y Betancures, cual si fueran Capuletos y Montescos, se batían sin descanso por defender las banderas de los partidos tradicionales.
Lo llamaron Belisario. Segundo en una familia de veintidós (todos del mismo papá y mamá, lo cual pregona con cierto orgullo) heredó el nombre de su hermano mayor quien, al igual que diecíseis más, murió de una enfermedad "llamada subdesarróllo". Y lo heredó porque su padre quería tener un hijo con el nombre de Belisario, invencible general del Emperador Justiniano, de quien tuvo la noticia leyendo una pequeña novela que cargaba consigo a las arrierías. Hoy Belisario se alegra de que su padre no hubiera cargado con "Los tres mosqueteros", pues con toda seguridad se llamaría D'Artagnan. D'Artagnan Betancur Cuartas, el nuevo presidente de Colombia.
Don Rosendo quería un hijo que emulara al gran general. Y a fe que no estaba muy equivocado. Su segundo hijo estaba destinado para grandes cosas. Pero el camino no sería fácil. La escuela rural de su vereda-sólo tenía hasta segundo año. Lo hizo y lo repitió (le gustaba el estudio y no tenía más alternativa). Sólo cuando el ferrocarril desplazó a la recua de mulas y su padre se instaló en el pueblo pudo pasar al tercero. Y en los ratos libres servía el aguardiente y daba cuerda a la victrola que había instalado su padre en una recién montada catina. de allí su íntimo conocimiento de las "canciones de carrilera". Pocas personas conocen tan bien a Olimpo Cárdenas.
En el pueblo hizo hasta quinto y lo repitió tres veces. No por mal estudiante, sino porque no había más. A la segunda vez ya era ayudante del director de la escuela y orador infantil en las fechas solemnes en que llegaba de visita una comisión de la Federación de Cafeteros, la comitiva más importante que llegaba hasta el apartado lugar.
Cuando repetía quinto por tercera vez, su tío Apolinar le propuso que se fuera para Yarumal. Al seminario de Misiones de Yarumal. Y pudo más el deseo de estudiar que la falta de vocación. Pero todavía hacía falta una palanca. Su tío conversó con el obispo Miguel Builes, quien al enterarse de que a Belisario le habían quitado alguna vez una beca los liberales, lo recomendó al.Seminario sin importarle la confesión del chiquillo sobre su falta de vocación.
En el Seminario aprendió griego y latín, idiomas que se hablaban durante toda la semana y a toda hora. Sólo cuando se portaban bien les permitían hablar en español, pero solo los sábados y domingos. Al cabo de tres años, y sin haber vestido aún la sotana, un "curita" lo expulsó alegando precisamente su falta de vocación. El nombre del "curita" que lo botó era Aníbal Muñoz Duque, hoy Cardenal Primado de Colombia.
Pero el "curita" no lo dejó en la calle. Le consiguió un lugar en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, ciudad a la cual marchó sin tener donde llegar. "Suena demagógico--confiesa--pero durante mas o menos año 1 medio tuve que dormir en el parque Bolivar de Medellín. Así estuvo hasta que consiguió una beca de interno, que no le arrebataron esta vez los liberales. Alguna vez el ahora presidente electo escribió unas memorias sobre su infancia.
En ellas confesaba que de niño le tuvo cierta consideración a los niños ricos, quienes tenían que jugar con trenes de mentiras, mientras ellos, los niños de Amagá, tenían su propio tren. Un tren de verdad que les pertenecía, pues fogoneros, maquinistas y cabineros eran "primos" de todos los niños y les permitían jugar y viajar en él.
Un día, sin embargo, leyó un libro de Camus. Eran unas memorias donde el gran novelista describía su infancia en los arrabales de Argel. Confesaba en él la conmiseración que en su infancia tenía por los niños ricos, quienes tenían que quedarse en las playas de sus casas, mientras él y sus amigos eran dueños de todo el meditérraneo. El sentimiento era el mismo, pero seguro que no lo serían las ,memorias. Decidió destruirlas.

DE ARQUITECTO A PERIODISTA
Al terminar el bachillerato se decidió por la arquitectura. Y mientras tanto escribía algunas notas en el periódico "El Colombiano" y en otros diarios de Medellín. Al cabo de un año renunció a la beca y se pasó a la Facultad de derecho.
En esa época no existían todavía las facultades de Economía pero se podían hacer algunas materias sobre hacienda que daban derecho a ser calificado como tal. Y efectivamente, en 1947 se graduó como Abogado y Economista, con una tesis sobre el "Orden público económico".
Las primeras notas en "El Colombiano" las escribió sin que los directores del periódico supieran quien las escribía. Otto Morales Benítez y Jaime Sanín Echeverri, los encargados de hacerlas, se las pasaban a Belisario y éste las hacía imitando sus correspondientes estilos (sin puntos aparte las de Otto, con lenguaje del Siglo de Oro las de Sanín).
Un día le ofrecieron a Alberto Acosta, quien trabajaba en "El Colombiano", la jefatura de redacción del vespertino "La Defensa". Acosta no aceptó. Se la of recieron a Jaime Sanín, quien tampoco aceptó. Recomendaron entonces a Belisario (quien todavía estaba en la universidad). Este no sabía de armada, diagramación ni titulación ("apenas sí redactaba") pero aprendió de todo en pocos días y se fue para "La Defensa". Pronto llegó a ser director, gerente, presidente de la junta directiva (y causi que el único lector) del vespertino. Eran los mismos cargos que desempeñaba Eduardo Santos en " El Tiempo" y eso lo enorgullecía.

EDITORIALISTA SECRETO
En 1948 se vino para Bogotá como abogado del Ministerio de Educación. Allí conoció a León de Greiff, quien sería después uno de sus mejores amigos. Pero el 9 de abril fue quemada "La Defensa" en Medellín y Betancur regresó para reconstruirla. Durante un año el vespertino conservador se imprimió en los talleres de El Correo, periódico liberal. Fue la época en que se vinculó a la redacción de "La Defensa" con una columna de humor, un joven liberal recién llegado de Londres: Antonio Panesso Robledo. La única recomendación que le hizo Betancur fue la de que no les tomara el pelo a los dueños del periódico. Un día, sin embargo, Panesso escribió una nota contra el Secretario de Educación de Antioquia, un prócer del partido Conservador, que casi les cuesta el puesto a los dos.
Regresó a Bogotá y se vinculó a la revista "Semana". En esa época vivió en casa de María Cano y de Ignacio Torres Giraldo, dos conocidos líderes comunistas. Un día, mientras trabajaba en la revista, recibió una llamada del presidente Laureano Gómez, quien lo invitaba a un almuerzo en palacio.
En ese entonces ya era representante a la Cámara por Antioquia. El motivo de la invitación era una propuesta para que Betancur asumiera la subdirección de "El Siglo". Se negó porque no estaba de acuerdo--y así se lo dijo al presidente-- ni con la orientación de "El Siglo", ni con la armada de "El Siglo", ni con la manera de redactar de "El Siglo". Aceptó, en cambio, escribir algunos editoriales, cosa que hacía ya para el periódico "El Pacífico", de Cali. En ambos casos lo hacía sin firma, por supuesto, ya que en ese momento era subdirector de "Semana", revista liberal.
En 1952 Alvaro Gómez se marchó para Roma como embajador de Colombia. Llamó entonces a Betancur para ofrecerle nuevamente la subdirección de "El Siglo", la que finalmente aceptó. Como director fue nombrado Joaquín Estrada Monsalve.
Al año siguiente Belisario fue nombrado miembro de la Asamblea Nacional Constituyente en representación de los periodistas. Durante la instalación, realizada dos días después del golpe de estado de Rojas Pinilla, pidió la palabra: "La Asamblea Nacional Constituyente declara que el presidente Constitucional de Colombia es el doctor Laureano Gómez, que por tanto...: La proposición fue aprobada, pero ese mismo día lo metieron a la cárcel. Fue la primera vez que Belisario estuvo preso.
A las pocas semanas cerraron "El Siglo". Pero antes se presentó un incidente que explica la situación. Un día Betancur volvía del cine y pasó por el periódico (como hacía todas las noches) y se encontró con un editorial de Estrada Monsalve apoyando a la dictadura. Lo hizo retirar y asumió todos los riesgos. Fue respaldado inicialmente por los trabajadores del diario y posteriormente por el propio Laureano. "Que cierren "El Siglo", pero aquí no se apoyará jamás el gobierno de Rojas Pinilla". Y lo cerraron.

PRISIONERO REBELDE
Esa fue la época de aparición de "El escuadrón suicida". El nombre surgió de una película sobre la guerra del Pacífico a la cual asistió Betancur con toda su familia. Al día siguiente se levantó en la Asamblea y empezó su discurso diciendo: "Nosotros Somos el escuadrón Suicida: Con ese "nosotros" se refería a siete miembros de la Asamblea que estaban en franca oposición al gobierno: Luis Ignacio Andrade, Guillermo Amaya, Alfredo Araújo, José Mejía, Carlos Sardi, Manuel Coronado y el propio Betancur.
El periodismo lo perseguía. En su juventud Laureano Gómez había tenido un periódico llamado "La Unidad". Pidiendo el permiso de Laureano, Belisario decidió sacar un semanario con el mismo nombre, el cual circuló por cerca de dos años. El jefe de armada de "La Unidad" se llamaba Alfonso Castellanos, quien había sido linotipista de "El Siglo" antes de marchar a España a hacer estudios de periodismo. Era, según afirma ahora Betancur, el único periódico de oposición a la dictadura." Y en aquella época nos detenían a cada rato.
El 10 de mayo de 1957 lo sorprendió en la iglesia de la Porciúncula. Hacía pocos días, precisamente, que había salido de la cárcel, donde con otros compañeros tenían un pequeño "escuadrón" para luchar por la democracia y la libertad. Estaban en una cárcel de suboficiales y cuenta que un día llegó preso un miembro de la Armada a quien preguntó: "¿Y usted quién es?" "Yo soy Garzón, de la Armada ¿Y usted? a lo que respondió Belisario: " Yo soy Betancur, de la que se va a armar" Y la armó un día en que se negó a cumplir una orden de limpiar los sanitarios, obligando a llegar hasta la cárcel al propio jefe de la policía militar, general Forero Gómez, para apaciguar los ánimos. Su rebeldía llegó al grado de que, antes de su liberación, Betancur y sus compañeros (Díego Tovar Concha y Roberto García Rojas) se negaron a acogerse a un decreto expedido por la dictadura con el cual quedaban libres si invocaban la merced presidencial. A los pocos días, sin embargo, fueron liberados.
Comienza la historia del Frente Nacional. Y con ella, la de las candidaturas de Belisario Betancur. La primera fue en 1958. En realidad fue, como la llama él, una preprecandidatura. Para el período inicial del Frente Nacional se había postulado el nombre de Guillermo León Valencia, el cual no fue aceptado por Laureano Gómez (con su famosa teoría del Oro y la Escoria). Laureano presentó su propia lista (la "lista de teléfonos" la llamaron) con cerca de 80 candidatos, entre los cuales estaba Betancur. Pero finalmente se impuso la candidatura liberal de Alberto Lleras y Belisario fue el encargado de proclamarla.
En 1962 figuró también como precandidato, al lado de Jorge Leyva y Alfredo Araújo, por el ala laureanista del conservatismo, el ospinismo los derrotó sin embargo, en las elecciones parlamentarias, con lo cual sus candidaturas se desvanecieron. Un grupo liberal encabezado por Gaitán Mahecha y los Castilla Samper insistió en que Betancur mantuviera su candidatura, pero éste, finalmente, no aceptó. Se impuso Valencia y decidió nombrar a Belisario su ministro de Trabajo. Estuvo un año en el cargo, tiempo durante el cual sucedió el conocido episodio de Santa Bárbara. Se retiró luego del escenario político, hasta el dia en que proclamó la candidatura Carlos Lleras Restrepo para el período 1966-1970. Lo hizo en un banquete en el Hotel Tequendama en el que habló también Alberto Lleras Camargo. Su intención era la de no participar en el nuevo gobierno, pero finalmente el presidente lo nombró para un cargo que para él era ineludible: representante del gobierno en el Comité Organizador del Congreso Eurcarístico Internacional.
Como presidente de dicho Comité pronunció un famoso discurso ante más de 700 mil personas. Fue una oración de 15 minutos llamada "El Cristo del Desarrollo", inspirada en la encíclica "Populorum Progressio" y que circuló profusamente a nivel internacional. La oración le valió, además una condecoración del Papa Paulo VI con la gran Cruz de San Silvestre. Durante el gobierno de Lleras sirvió también Betancur como asesor en materia de servicios públicos, en compañía de Otto Morales, su antiguo maestro de redacción. En esa época se instauró en el país la filosofía de las tarifas diferenciales que rige en la actualidad.

CAMPAÑA EJEMPLAR
En 1970 nació una nueva candidatura. Esta vez fraguada en un pequeño restaurante de Madrid, llamado El Bodegón, en una conversación con el ex-presidente Valencia. Este, y Augusto Ramírez Moreno, fueron los encargados de proclamarla. Pero nuevamente fue minoritaria en la convención del partido. La candidatura, sin embargo, se sostuvo y Betancur obtuvo finalmente cerca de 470 mil votos, contra más de millón y medio obtenidos por Rojas Pinilla y por Misael Pastrana, ganador finalmente por escasa fracción. En las elecciones de mitaca los belisaristas obtuvieron 35 escaños, entre conservadores y liberales. Desde ese entonces ya era bipartidista su candidatura. El lema de la misma era "Belisario es Necesario"y la campaña ganó un premio a la mejor publicidad.
Antes de posesionarse, Pastrana llamó a Belisario, pidiéndole que entrara a participar en el gobierno. Con una frase que él mismo menciona: "No fuimos más, pero fuimos los mejores" se negó a colaborar. Y, en efecto, estuvo ausente del gobierno durante todo el período. Al final reconoció, sin embargo, lo positivo de la administración del Frente Social y así lo manifestó públicamente.
Vinieron entonces las elecciones del 74. Se enfrentaron Alfonso López y Alvaro Gómez. Betancur decidió marginarse nuevamente de la actividad política y se dedicó a preparar la fundación de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF).
Antes había incursionado con éxito en el campo de la comercialización internacional, vendiendo productos colombianos en Europa, Asia y Africa. Un anecdótico suceso ocurrido en ese entonces sería el que lo llevaría más tarde a la embajada de Colombia en España.

TELAS DE SEGUNDA
Un día en Tenerife, Islas Canarias, vió descargar un barco con telas del Japón. Eran telas de segunda. Se puso a investigar y descubrió que se trataba de telas colombianas. Le propuso entonces, a Rodrigo Uribe Echavarría que abrieran una línea para eliminar al intermediario japonés. Y lo lograron. No sólo eso, sino que penetraron también en Mauritania y el Sahara Español y vistieron con telas de Coltejer a las tribus de Berberiscos que se mueven a lo largo de las líneas de frontera.
Con la fundación de ANIF se interrumpió su labor comercializadora. Pero un día le sugirió al presidente López que iniciara una ofensiva comercial hacia el mundo árabe, aprovechando las posibilidades que él había detectado. La ofensiva debería tener como eje a España y por lo tanto le sugería también que nombrara embajador en propiedad a Felipe Lleras, quien en ese momento era embajador encargado. Pero lo nombró fue él.
Cerca de dos años permaneció en España. Allí le tocó vivir un aleccionador proceso político: la transición. En realidad, él fue el último embajadoren presentar cartas credenciales ante Franco, en octubre de 1975. En su actividad diplomática conoció gentes de todos los partidos. Inclusive a los líderes que actuaban en la clandestinidad, como "Isidoro", que no era otro que Felipe González, dirigente del Partido Socialista Obrero Español. A este lo conoció en la casa de una colombiana, Amparo Uribe de Escobar, cuñada de Alvaro Gómez.

LA CARTA DE LA MANCHA
A comienzos del 77 regresó a Colombia, renunciando a la embajada. Cinco meses después, sin embargo, volvió a España a presenciar las elecciones presidenciales. Allí coincidió con Alvaro Gómez y con Roberto García Peña. Con este último hicieron "La Ruta del Quijote", siguiendo el rumbo trazado por Azorín en el libro del mismo nombre. Durante el recorrido García Peña le dijo que en Colombia se hablaba mucho de su candidatura. Betancur le dijo que no la aceptaría si no se formaba un movimiento de tipo nacional, con la participación de todos los partidos. Y se comprometió a escribirle una carta al director de "El Tiempo", el propio García Peña, haciendo tal precisión.
La carta provocó una pequeña tempestad. Y lo hizo porque se cruzó en el camino con otra carta, procedente de Colombia, en que el directorio óspinopastranista le pedía ciertas precisiones sobre la política nacional. Lógicamente se publicó primero la carta dirigida a "El Tiempo" que la respuesta a sus copartidarios. Es más, cuando llegó a España la carta conservadora, Betancur estaba en Grecia, país por el cual siente especial predilección. Se ufana, incluso, de haber hecho las primeras traducciones de Kavafis al español.
Finalmente, la candidatura cuajó. Alvaro la sugirió en un programa de "La pelea es peleando" de José Fernández Gómez. Y a pesar de que se temió que tal hecho impediría su aceptación por los ospinopastranistas, éstos finalmente también la acogieron. Se reunieron dos convenciones y ambas proclamaron la candidatura de Betancur y aceptaron su propuesta sobre el carácter nacional que debería darsele. Pero aún así no fue posible la unión.
El resultado es conocido. Belisario salió derrotado por una escasa franja de votos en 1978. Y al mes siguiente ya estaba de nuevo en campaña. Campaña que lo ha llevado, por fin, a la presidencia de la República.
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