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| 5/25/2015 3:14:00 PM

La triste historia del Hospital Departamental de Cartago

La casa de salud más importante del norte del Valle, que atiende 350.000 habitantes de 15 municipios, está ad portas de la quiebra. ¿Por qué?

El Hospital Departamental de Cartago (HDC) es el único de su especie en el norte del Valle. Tiene la capacidad médica y la infraestructura para atender las emergencias que ocurran en los 15 municipios de esa zona del departamento.
 
Pese a ello, hoy esa casa de salud arrastra una penosa crisis financiera que la tiene a punto del cierre definitivo de sus puertas y, lo que es peor, eso ocurre ante la mirada indiferente de todas las autoridades locales y regionales. De nada valió que en el pasado fuera usada como la 'joya de la Corona' burocrática que aceitó maquinarias políticas.
 
Una muestra de esa desidia oficial es que pese a la difícil realidad, desde hace una semana el HDC no cuenta con un gerente en propiedad. La que había no alcanzó a durar un mes en el cargo y se fue para Tuluá, donde fue nombrada directora del hospital de esa ciudad.
 
La situación del HDC es tan caótica, que en varias oportunidades sus trabajadores han tenido que apagar luces y cerrar las puertas para no recibir pacientes por temor a que se les muera uno de ellos en medio de la precaria atención por cuenta de la falta de especialistas e insumos.
 
“No tenemos ni una dipirona y no funciona el laboratorio. De 14 médicos que debe tener este hospital, sólo hay cuatro rurales y un especialista, pero la presencia de ese profesional no sirve para nada, ya que no hay anestesiólogo”, explicó una de las enfermeras que pidió omitir su nombre por temor a represalias.
 
El tema con ese hospital parece que ya tocó fondo y desde el pasado jueves 21 de mayo los 123 trabajadores, entre personal médico y administrativo, decidieron iniciar un cese parcial de las actividades y sólo ofrecen el servicio de urgencias vitales.
 
La mayoría de empleados permanece en la puerta de ingreso de urgencias de la entidad y junto a ellos un ataúd con los nombres de otros hospitales del Valle que atraviesan una crisis similar.
 
“Estamos cansados. Nos deben siete meses de sueldos, sumados a las acreencias laborales como primas, horas extras, cesantías y vacaciones, desde el 2012”, relató Martha Hincapié, presidenta del sindicato de Anthoc, tras recordar que el próximo jueves 28 de mayo saldrán a marchar por las calles de la ciudad.