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| 8/16/2014 2:00:00 PM

El imperio de abusos y propiedades de Silvia Gette

Los excesos cometidos por la polémica Silvia Gette, la mujer que pasó de bailarina exótica a rectora de una universidad, desafían la imaginación. Estos son algunos de ellos.

El nombre de la argentina Silvia Gette es muy conocido para la mayoría de los colombianos. Desde el año pasado es la protagonista de una historia que parece el guion de una telenovela. De bailarina exótica pasó a convertirse en una de las mujeres más poderosas de la costa al ejercer el cargo de rectora de una de las universidades más grandes del país, la Universidad Autónoma del Caribe -UAC-. Llegó a ese puesto tras la muerte de su esposo Mario Ceballos, fundador y rector de ese claustro.
 
El año pasado la exbailarina fue arrestada y señalada de ser la responsable de la muerte del ganadero Fernando Cepeda, esposo de su hijastra. Varios exjefes paramilitares le contaron a las autoridades detalles no solo de ese homicidio y de cómo había sido ordenado por Gette sino que hablaron de sus vínculos con los paras. El abogado de Gette fue arrestado cuando, cumpliendo órdenes suyas, intentó sobornar a un enviado de esos paramilitares para que se retractara de las acusaciones. Esto, entre otras cosas, tiene a la exbailarina hoy tras las rejas en una celda en la cárcel el Buen Pastor. Sin embargo, sus líos judiciales son mucho más amplios y se extienden a otros procesos por diversos delitos que van desde enriquecimiento ilícito, estafa y abuso de confianza.  Esas denuncias, que hoy están en poder de la Fiscalía, conforman un verdadero collar de perlas y evidencian que creó un emporio criminal que básicamente saqueó las arcas de la UAC entre 2003 y 2012, tiempo que estuvo como rectora. 

De 2008 a 2012 Gette se autorizó a sí misma una serie de préstamos con dineros de la universidad por 2.400 millones de pesos. Esos autopréstamos tenían adicionalmente la particularidad de que, por orden de ella, no incluían ningún tipo de interés y serían cancelados en módicas sumas en un plazo de 66 años.  Según los investigadores ella invirtió parte de esos dineros de la universidad en comprar numerosos bienes inmuebles en Barranquilla, Cartagena, Buenos Aires y Miami. Tan solo en la capital del Atlántico tiene 12 apartamentos y varios locales en centros comerciales, cuyo valor comercial hoy ronda los 10.000 millones de pesos. Con plata de la universidad la exótica exrectora compró para su uso personal dos apartamentos de 400 metros cuadrados cada uno en un lujoso edificio, uno arriba del otro, y los unió con una escalera de mármol que costó 400 millones de pesos. 
 
No conforme con esto, desde su cargo de rectora Gette ordenaba pagar los impuestos prediales de sus bienes con dinero de la universidad y transferir cientos de millones de pesos a su cuenta personal (ver documento). En 2007, nuevamente con dineros de la universidad y por petición suya, ordenó comprar a su nombre acciones del club Lagos de Caujaral. Lo mismo hizo al año siguiente cuando sacó platas de la UAC para hacerse socia del club Campestre del Caribe. Como si esto no bastara, la exrectora ordenaba cancelar de la tesorería del claustro las cuotas de sostenimiento e incluso los consumos y aportes extraordinarios de los clubes como cuotas para fiestas, etcétera (ver documento uno y documento dos). Estos son algunos de los casos investigados por la Fiscalía 50 de Barranquilla. En la 42 hoy otros procesos entre los que está 1 millón de dólares que ella autoriza girar desde las cuentas de la universidad a una cuenta suya en Miami y de allí a otra en Suiza, con el argumento que serían invertidos en mesas de dinero para favorecer la UAC, lo que resultó falso. 

No menos extraordinario fue el caso de la pensión. Cuando su esposo murió ella fue beneficiada con un subsidio de supervivencia por 44 millones de pesos mensuales que salía de las arcas de la universidad. Al año siguiente, cuando asumió la rectoría su salario rondaba los 40 millones de pesos al mes, pero a ella esos 84 millones le parecían poco. Sin mayor problema, todos los años ordenó que le fuera aumentada la pensión la cual llegó hasta 100 millones mensuales en 2012, lo que de paso la convirtió fácilmente en la mejor pensionada del país. Pero hay más. 

Gette nombró representante suyo en el fondo de empleados de la universidad a una persona de su entera confianza, quien básicamente obedecía sin cuestionar sus órdenes. Uno de los casos investigados por la Fiscalía tiene que ver con uno de los afiliados al fondo que fue a cancelar una deuda de 16 millones de pesos con lo cual podría tener su vivienda propia después de años de ahorro. El hombre llevó el dinero y este fue cambiado por 8.000 dólares que fueron destinados por la exrectora a comprar paquetes y tiquetes para ir al Mundial de Fútbol en Brasil. Como los 16 millones nunca ingresaron a la contabilidad del fondo de empleados, el afiliado fue embargado y perdió su vivienda. No menos aberrante fue el caso en el cual  el fondo obligó a sus cerca de 500 afiliados a comprar una boleta de 100.000 pesos para participar en la rifa de una casa. A regañadientes lo hicieron. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando se conoció que el feliz ganador había sido el sobrino favorito de la rectora, Cristian Gette.

Para 2012 la exbailarina, que ya presentía que podía tener problemas judiciales, consiguió que la sala general de la universidad le autorizara pagar con dineros del claustro más de 400 millones de pesos para cancelar honorarios de sus abogados personales. 

Estos son tan solo algunos pocos ejemplos de una larga lista que incluye propiedades en Estados Unidos y Argentina, así como sociedades que Gette creó en otros países junto con su hermano y familiares para canalizar dineros que salían de la UAC (ver documento). La Fiscalía avanza a paso lento en estos temas y no pocos temen que cuando la Justicia llegue ya sea demasiado tarde y los bienes mal habidos ya hayan sido vendidos o traspasados a testaferros. Los estudiantes y trabajadores tienen la esperanza de que se aplique al menos a parte del botín la extinción de dominio  o algún tipo de acción preventiva. Los cálculos más conservadores estiman en más de 15.000 millones de pesos los bienes, acciones, inversiones y dinero que pudo saquear Gette de las arcas de la universidad. Ante la pérdida de piezas clave de la investigación hace algunas semanas, la Procuraduría solicitó a la Fiscalía trasladar todos los procesos que se adelantan en Barranquilla a Bogotá. 

No muchos entienden cómo la UAC logró sobrevivir a casi una década de saqueo. Lo cierto es que desde la salida de Gette de la rectoría y su arresto, su fantasma y el terror que inspiraba han desaparecido de la universidad. Desde hace casi un año hay una nueva administración, los cambios se sienten y los 14.000 estudiantes viven un ambiente diferente. Son conscientes que su alma máter revivió de las cenizas como el Ave Fénix. 
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