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| 11/24/2003 12:00:00 AM

El infierno de 'Agaucho'

La detención del sacerdote Agustín Herrera, asesor ético de la alcaldía de Buenaventura, por un supuesto caso de extorsión tiene confundidos a los feligreses

Padre, queda detenido", le dijeron al sacerdote Agustín Herrera los hombres del Gaula de Buenaventura, el pasado 6 de noviembre, cuando lo detuvieron con un maletín con 50 millones de pesos en el populoso sector del Piñal. El padre 'Agaucho', como lo conocen los fieles católicos del puerto, se resistía a creer lo que estaba pasando. Su cara de angustia lo decía todo. Pero si el sacerdote estaba sorprendido, mucho más lo estaban los agentes, quienes desde hacía dos meses le seguían la pista a una banda de extorsionistas y su investigación los había conducido a capturar a uno de los personajes más populares del puerto vallecaucano.

Agustín Herrera nació en el barrio Lleras, en un hogar humilde, del cual salió para convertirse hace 21 años en el primer sacerdote nativo ordenado por la diócesis de Buenaventura. El padre Mario Góngora, encargado de la diócesis en este momento, dice que el padre 'Agaucho' es uno de los sacerdotes mejor preparados, el que le abrió el camino a los más jóvenes y destaca de él su "profundo y amplio sentido social. Además, su amor por la comunidad afrocolombiana lo llevó a realizar estudios de antropología teológica en Roma y a recorrer algunas comunidades negras en el Africa y Brasil, donde acumuló amplios conocimientos sobre procesos de construcción comunitaria y proyección social". Esta experiencia la aplicó en el trabajo que realizó en las diferentes parroquias por las que pasó y, sobre todo, en el desarrollo del proyecto de etnoeducación.

Su labor comunitaria terminó vinculándolo a la política. En 1997 solicitó una licencia pastoral y se lanzó como precandidato a la alcaldía, aunque al final adhirió a uno de sus competidores. Este año el padre 'Agaucho' no oyó consejos y apoyó, pese a las advertencias que se le hicieron, al candidato liberal a la alcaldía José Félix Ocoró. Ante el enviado de SEMANA el sacerdote justificó su actuación con estas palabras: "Mi vocación de servicio se expresa a través de la construcción de sociedad y veo la política como un ejercicio de construcción de comunidad. Reconozco que la participación a favor de un candidato va en contra de las normas de la Iglesia porque dividen a la comunidad católica".

Por este motivo 15 días antes de su detención sus superiores lo habían suspendido de sus labores religiosas. Con respecto a la suspensión el padre Góngora comentó que "es una invitación que la Iglesia le hace para que reflexione sobre su sacerdocio, su vida y que esperamos le sirva para retomar el camino de su vocación". La última labor pastoral del padre la llevó a cabo en la iglesia Espíritu Santo, del barrio Los Pinos. ¿Cómo fue entonces que 'Agaucho' terminó vinculado a un proceso por extorsión?

¿Víctima o victimario?

En septiembre un comerciante del puerto, que solicitó la reserva de su nombre por razones de seguridad, comenzó a recibir una serie de cartas y de llamadas amenazantes. En ellas un hombre, que no ha sido identificado aún por las autoridades, se presentaba como comandante de una célula urbana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y le exigía el pago de 180 millones de pesos como contribución a la causa revolucionaria. El comerciante no se dejó intimidar y denunció la extorsión ante el Gaula de la Infantería de Marina. Los miembros de este grupo le recomendaron que siguiera adelante con los contactos y que, para ganar tiempo mientras ellos llevaban a cabo labores de inteligencia, pidiera una rebaja. La negociación duró varias semanas hasta que el comerciante logró que le aceptaran 50 millones de pesos.

El 3 de noviembre, tal y como se lo indicaron los supuestos guerrilleros, el comerciante esperó en su oficina a una persona de confianza de los delincuentes que iba a recoger el dinero. En esas estaba cuando llegó el padre Agustín Herrera y, para su sorpresa, se identificó como el emisario que venía a recoger la plata. El comerciante le dijo que pasara en tres días con un maletín o algo en que echar esa gran cantidad de fajos de billetes. El jueves siguiente el padre volvió, según lo acordado, y a la salida de la oficina fue detenido en flagrancia. 'Agaucho' dijo que él no sabía nada de una extorsión y que había acudido a donde el comerciante para recoger el dinero con el que unos conocidos iban a pagarle una antigua deuda.

Los miembros del Gaula le creyeron al sacerdote, le propusieron que siguiera adelante con el plan y se reuniera con las personas que le habían pedido el favor de recoger la plata para capturarlas. 'Agaucho' estuvo de acuerdo y les informó que el dinero debía entregarlo en la oficina del centro administrativo municipal, donde se desempeñaba como asesor ético del alcalde liberal Jaime Mosquera Borda. El Gaula montó entonces un operativo de seguridad para capturar a los extorsionistas con las manos en la masa, pero pasó la tarde y nadie llegó a reclamar los billetes. Ante esta inesperada situación los funcionarios pusieron al padre a disposición de la Fiscalía para que rindiera indagatoria. En esta diligencia, según fuentes vinculadas al proceso, el sacerdote dio los nombres de las personas que le habían pedido el favor de recoger los 50 millones de pesos. Después fue trasladado al patio quinto de la cárcel del municipio, donde estuvo 12 días.

El miércoles de la semana pasada Luz Piedad Suárez, fiscal segunda especializada que lleva el caso, le otorgó la libertad inmediata a 'Agaucho' en consideración a su calidad de sacerdote. Esta es una medida de libertad provisional y antes de hacerse efectiva el padre tuvo que firmar un acta compromisoria por medio de la cual acepta no salir de la ciudad mientras se lleva a cabo la investigación y a presentarse ante la Fiscalía cuando sea requerido. La investigación continúa en la etapa de instrucción y por ahora nadie sabe qué va a pasar con el padre 'Agaucho'. Los detectives del Gaula creen que el padre todavía tiene que explicar muchas cosas a la justicia. Su abogado, Orlando Valencia, está confiado en que logrará demostrar la inocencia de su defendido. A SEMANA le dijo que fue "utilizado por gente inescrupulosa, pero debo reconocer que fue un error de mi parte. Los sacerdotes somos seres humanos y como tales podemos equivocarnos. Quiero aclarar que nunca he participado en negociación de secuestrados o acuerdos humanitarios en el pasado".

Al día siguiente de su liberación 'Agaucho' regresó a su despacho en la alcaldía, en medio de aplausos y voces de sus compañeros que lo vitoreaban. Fue un momento muy emotivo, pero no fue un momento feliz para el sacerdote que sabe de sobra que la procesión va por dentro.Y la suya apenas está comenzando.
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