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| 1/9/2005 12:00:00 AM

El insospechado

Aunque nadie se lo imagina, no es imposible que el próximo candidato del Partido Liberal sea Enrique Peñalosa.

El año 2005 será clave para el Partido Liberal. Si bien del Congreso de mayo próximo no saldrá el nombre del candidato del partido a la Presidencia, en él se definirá quién será el jefe único de la colectividad. Y de esta decisión dependerá prácticamente el futuro de la política nacional. Hasta el momento suenan dos nombres para la jefatura: César Gaviria y Horacio Serpa. Sin duda, el que más aceptación tiene es Gaviria. Si el ex presidente se muestra proclive a asumir el liderazgo liberal, sería apoyado por las mayorías del partido. No sólo por su prestigio y experiencia, sino también porque a pesar de que el gavirismo ha sido una corriente polarizadora en el pasado, hoy la figura de César Gaviria no polariza. Los 10 años en la OEA han dejado al ex presidente como un hombre por encima del bien y del mal y con la imagen de estar ajeno a las pequeñeces de la política cotidiana. Aun su antiguo rival Ernesto Samper lo apoya en la actualidad. La gran incógnita es si a Gaviria le interesa asumir este reto en medio de una de las coyunturas más críticas que ha atravesado su partido. Como ex presidente es de por sí jefe natural de esa colectividad y tiene la autoridad, la influencia y la audiencia sin las obligaciones y riesgos que conlleva aceptar el cargo oficialmente. Más cómodo para él sería alternar entre la política, la academia y el mundo del arte, llevando una vida cosmopolita entre Nueva York y Bogotá. Lo que es seguro es que le prestaría un gran servicio al liberalismo en las actuales circunstancias si sacrifica esa opción y se dedica a marcar tarjeta en el país. Si Gaviria no acepta la segunda opción es Horacio Serpa. A pesar de que aún polariza por su antirreeleccionismo y por su cercanía con el Polo Democrático, Serpa sería fácilmente elegido como jefe único. No sólo cuenta con el afecto de las bases liberales sino con el respeto de sus rivales, quienes lo apoyarían, entre otras razones, para asegurarse de que no fuera candidato a la Presidencia. Como el jefe único del partido no podrá ser candidato, Serpa tendría que escoger entre el prestigio sin riesgos del primer cargo o el salto al vacío de una tercera candidatura presidencial. Si Gaviria y Serpa no se deciden, un posible tercer nombre sería el de Juan Manuel Santos. A pesar de que al ex ministro aún le falta conquistar el apoyo de las bases populares, su postulación podría estar respaldada por las jerarquías del partido y por un bloque de parlamentarios. De todas maneras, Santos afirmó recientemente que para él una candidatura presidencial no es prioritaria por ahora. ¿Quién será el candidato? El nombre del candidato liberal a la Presidencia de la República sólo se sabrá el año entrante, después de la consulta popular que muy posiblemente se hará en marzo de 2006. Y aunque varios ya están en el sonajero, el que revolucionó el panorama del partido fue el ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa cuando dejó ver su voluntad de participar en esa consulta. La verdad es que Peñalosa tendría en ella posibilidades reales. Aunque según las encuestas el ex alcalde no es gallo para Uribe y apenas empataría con Mockus, la consulta liberal no lo enfrentaría con ellos. Sus rivales serían otros aspirantes de esa colectividad que, con la excepción de Horacio Serpa, tienen menos estatura electoral que Peñalosa. Los otros candidatos que ya han mostrado interés en participar en la consulta son Alfonso Gómez Méndez, Cecilia López y Rodrigo Rivera. Gómez Méndez ha hecho un tránsito exitoso de jurista a estadista, pero su candidatura aún no es considerada viable. Tampoco lo es la de Cecilia López, más reconocida como tecnócrata, buena analista y especialista en medio ambiente que como líder político. Por su parte, Rodrigo Rivera está haciendo un tránsito de parlamentario estrella a líder con talla nacional, pero aún tiene un buen camino que recorrer y su precandidatura no es más que el primer paso. En otras palabras, Peñalosa está más fuerte electoralmente que los otros nombres que están hoy sobre el tapete en materia de consulta liberal. Esto cambiaría si Serpa entra en la contienda pues obviamente sería muy difícil derrotarlo. Sin embargo, a todo el mundo le conviene ser candidato oficial del Partido Liberal menos a Horacio Serpa. Cuando se ha tenido dos veces ese honor, lo que sirve es la Presidencia y no la candidatura. Y la Presidencia no está nada clara para ningún liberal que se enfrente a la reelección de Álvaro Uribe. Serpa ha dejado claro que le interesa ser presidente pero no candidato derrotado tres veces. No obstante, por ahora, nadie le puede dar esa garantía. Otro que podría llegar a participar en la consulta es Juan Manuel Santos. Muchos creen que el ex designado tiene que dejarse contar en algún momento y esta podría ser la oportunidad si aspira a ser presidente de la República. Se ha especulado también en el sentido de que el ex presidente César Gaviria podría ser candidato para oponerse a la reelección de Uribe. El ex secretario general de la OEA está más simpático y comunicativo que nunca y después de su retiro, su actividad política ha sido intensa. Sin embargo es poco probable que esta candidatura se cristalice. No porque a Gaviria no le interese su propia reelección, sino porque no puede arriesgarse a una derrota. Si algo lo ha caracterizado en el pasado es el pragmatismo y la prudencia, y enfrentarse a Uribe no correspondería a ninguna de estas dos características. Sumando todas estas variables, Peñalosa tiene juego. Sobre todo si se tiene en cuenta que la consulta liberal será abierta y podrán votar no solo los liberales sino los conservadores, los independientes y los de izquierda. A pesar de que el ex alcalde no ha sido un liberal disciplinado y en su regreso a la colectividad habría algo de oportunismo, se podría afirmar que su talante y su discurso han sido más afines a la ideología liberal que a la de centro-derecha con que muchos lo identifican. El propio Serpa, quien encarna el centro-izquierda del partido, ha dejado saber que ve con buenos ojos la incorporación de Peñalosa al proceso liberal. Sin embargo no hay que tener expectativas exageradas sobre lo que puede ser una candidatura liberal. En las últimas dos elecciones para la Presidencia de la República, ese partido ha sido derrotado. Mockus, que se lanzará como independiente, podría representar más el contrapeso ideológico de Uribe que el propio Peñalosa. Habrá que ver si una figura externa como este último logra el milagro de revitalizar un partido poderoso pero anquilosado.
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