Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1999/10/18 00:00

EL LADRILLAZO DE LA CORTE

El pronunciamiento de la Corte Constitucional sobre el sistema Upac deja en el limbo la <BR>recuperación del sector de la construcción.

EL LADRILLAZO DE LA CORTE

La infortunada intervención del magistrado José Gregorio Hernández en los
noticieros nacionales el jueves pasado _después de terminar la reunión en la que se analizó el tema
del sistema Upac_ generó un revuelo sin precedentes en la historia de las decisiones de la Corte
Constitucional.
Hernández hizo una serie de declaraciones que, lejos de precisar el alcance de las medidas tomadas
por la Corte, generaron grandes expectativas entre los cerca de 800.000 deudores que tiene el sistema
Upac en todo el país.
Ante la obvia preocupación de los periodistas por el impacto de las medidas en el monto de la cuota
que tienen que pagar los deudores del sistema, Hernández aseguró que las cuotas tenían que bajar
al otro día porque la decisión de la Corte había sido obligar al Banco de la República a cumplir
una sentencia expedida tres meses atrás en el sentido de que la corrección monetaria se tenía que
calcular con base en la inflación.
La afirmación de Hernández tenía dos aristas igual de peligrosas, según varios analistas. La primera,
que dadas las características del sistema Upac _y mientras éste siga funcionando_, no existe manera
de que las cuotas que se pagan por una vivienda puedan bajar (ver recuadro). La segunda era que el
Banco de la República estaba desconociendo los fallos de la Corte, cuando la verdad _tal como lo
aclaró el viernes un comunicado del Emisor_ es que desde hace cerca de tres meses dicho cálculo
está ligado exclusivamente al índice de precios al consumidor.
El punto central del fallo, además, no había sido ese. Lo que hizo la Corte _con voto dividido_ fue
declarar inexequible una parte del decreto 663 de 1993 que reglamentaba el sistema. Según la Corte
el Presidente de la República no puede, por facultades extraordinarias, expedir leyes marco, códigos,
leyes orgánicas o estatutarias sin tener en cuenta la decisión del Congreso.
En otras palabras, y cuando todo el mundo esperaba una decisión en materia económica, lo que
hizo la Corte fue decretar la agonía del sistema Upac por vicios de forma y no de fondo. Y por eso
la extrañeza de varios de los representantes del sector ante las declaraciones de Hernández. Para
ellos el fallo no había cambiado nada, al menos en el corto plazo.
Fuentes consultadas por SEMANA aseguraron que lo que hizo la Corte fue devolverle al Congreso la
facultad de regular todas las actividades financieras, fijándole un plazo hasta el 20 de junio de 2000 para que
expida una ley marco, dentro de la cual deberá regirse el gobierno para crear un nuevo sistema de ahorro y
vivienda.
Y esa decisión, en principio, parece ser positiva. Existen, sin embargo, una serie de riesgos que podrían
terminar por dejar en el limbo por un buen tiempo al sistema hipotecario colombiano. Y lo más probable es que
hasta que se definan las condiciones en que deben otorgarse los créditos para la construcción éstos se
mantengan paralizados, y eso no hará más que agravar la ya complicada situación del sector.
Es por eso que la decisión de la Corte se ha considerado, además, inoportuna. Según el presidente de
Camacol, Hernando José Gómez, "el gobierno por medio de la banca pública, ya sea con Granahorrar, el
BCH o Bancafé, tendrá que salir a cubrir cualquier descenso adicional en el crédito de las entidades
financieras privadas mientras se restablecen las reglas del sistema hipotecario".
Para otros analistas la prioridad del Congreso en este momento debe ser la de reglamentar rápidamente un
sistema para los préstamos de vivienda ya que, de lo contrario, se estaría atentando contra la reactivación
del sector de la construcción, el cual se ha constituido históricamente en uno de los mayores
generadores de empleo en el país.
El gran temor que existe, sin embargo, es que dada la cantidad de gente que involucra este tema, y su
popularidad, se produzca una politización del debate. Si esto llegara a ocurrir las discusiones tardarían
muchos meses y el problema se agravaría mucho más. Si es que eso todavía es posible.

El gran perdedor
De no aclararse pronto las dudas que han surgido en los últimos días en torno de Upac el sistema financiero
podría salir bastante mal parado. Uno de los riesgos asociados con la confusión que se ha presentado en
torno del tema es que termine pasando lo que muchos deudores han anunciado. Que dejen de pagar hasta
que les bajen las cuotas o hasta cuando se establezcan las reglas de juego para el nuevo sistema
hipotecario.
Como las cuotas no van a bajar y los cambios a los créditos de vivienda se pueden demorar varios meses,
este hecho representa un grave peligro para el sistema financiero. De producirse una cesación en los
pagos la cartera de las entidades bancarias sufriría un grave deterioro, lo que finalmente reduciría su solidez
y comprometería el dinero de los ahorradores.
Si no se disipa la confusión es muy factible, además, que los créditos para vivienda se estanquen por un
buen tiempo. Y de ocurrir tal cosa las entidades financieras, que derivan la mayor parte de sus
utilidades del crédito hipotecario, sufrirían un freno radical en sus actividades, con el consiguiente aumento
de sus pérdidas. Y el sistema financiero en su conjunto sería el gran perdedor.

No bajan
Las confusas declaraciones que dio el magistrado José Gregorio Hernández la semana pasada en torno de
la sentencia relacionada con el Upac llevaron a muchos colombianos a pensar en que finalmente su sueño de
ver reducidas las cuotas para el pago de vivienda se había convertido en realidad.
Nada más alejado de la realidad, sin embargo, ya que de la única manera _diferente a una condonación
de la deuda_ en que las cuotas atadas a la inflación podrían disminuir sería con una deflación. En otras
palabras, esto sólo se daría si se generara un descenso generalizado en los precios de los principales
componentes del índice inflacionario.
Lo que sí puede pasar es lo que viene ocurriendo de hecho desde que la Corte desligó la corrección
monetaria del DTF, y es que en la medida en que se presenta una tendencia a la baja del índice de precios al
consumidor la deuda atada al Upac tiene un menor crecimiento.
Este hecho, que no parece muy significativo en términos de dinero en el corto plazo será altamente positivo
en el largo plazo, pues si la inflación permanece en niveles bajos y los ingresos de los colombianos se
mantienen en términos reales no volverá a ocurrir el grave desfase que terminó por generar la crisis
hipotecaria de la actualidad.

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