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| 11/3/2007 12:00:00 AM

“EL liberalismo volvió a ser la primera fuerza política del país”

El ex presidente César Gaviria habló con SEMANA sobre el resultado de las elecciones del domingo.

SEMANA: Se le ha visto muy activo en todos los medios de comunicación. ¿Se debe al afán de convencer al país de que al liberalismo no le fue mal en las últimas elecciones?
C.G.T.: Es que El Tiempo publicó una noticia el día martes con editorial, informando sobre el avance del Partido Conservador. Eso me obligó a salir a los medios a dar la información correspondiente a los logros electorales del Partido Liberal. Tuvimos una buena votación, crecimos 59 por ciento desde la elección parlamentaria. Desde luego, el Partido Conservador también creció.

SEMANA: ¿Cuál fue el avance del liberalismo?
C.G.T.: Volvimos a ser la primera fuerza política del país, cosa que perdimos en la elección parlamentaria. Obviamente ya no tenemos la hegemonía que tuvimos, y no hemos terminado la recuperación, pero estamos dejando atrás la crisis de hace año y medio.

SEMANA: Pero se perdieron las gobernaciones de Antioquia, Huila, Tolima, Magdalena, Cesar, Cauca y Risaralda…
C.G.T.: Las habíamos perdido hace mucho tiempo. Ese Partido Liberal de 2003 fue el que se desmanteló cuando el Presidente aspiró a la reelección y la mitad de los parlamentarios liberales se fueron para allá, y de los gobernadores, 11 ó 12. Terminamos siendo una organización mucho más pequeña. Del liberalismo salieron el partido de La U, Cambio Radical, una buena cantidad de parlamentarios… Pero en muchos de esos departamentos no perdimos solos. Por ejemplo, en Huila teníamos una alianza con sectores uribistas. En Cauca hay una explicación regional: un grupo grande del liberalismo apoyó a Guillermo Alberto González y otro grupo se fue con el 'Mono' González. Ganó el primero, que finalmente siempre ha sido un dirigente liberal.

SEMANA: ¿Por qué existe la sensación de que el liberalismo tuvo un retroceso en el poder regional?
C.G.T.: El poder regional lo perdimos en 2004, cuando los parlamentarios se comprometieron a votar por Uribe. Entonces ya no teníamos 14 gobernaciones sino tres, y ya no teníamos 29 senadores sino 15. ¿Qué tenemos ahora para mostrar? Que somos la primera fuerza política en el país, por un margen nada estrecho. En algunos departamentos tuvimos resultados extraordinarios, como la elección de Verano, la de Serpa, la de Andrés González. En torno a varios candidatos liberales se hicieron coaliciones muy grandes que llevaron a que el partido sea otra vez relevante. Obviamente perdimos en algunas partes, pero ganamos alcaldías, diputados, concejales. No niego que habríamos querido volver a ser un partido de cinco millones de votos, pero es claro que nos estamos recuperando bien. Obtuvimos cerca de 2.300.000 votos, frente a 1.500.000 en las elecciones parlamentarias. Sacamos 103 diputados; los conservadores, 79; La U, 59. Nuestro triunfo es claro, pero acepto que no es arrollador. Nadie barrió en las elecciones. Me habría gustado que ganáramos más gobernaciones.

SEMANA: Usted menciona como éxito del liberalismo el triunfo en Atlántico, Cundinamarca y Santander. Pero Serpa y González estuvieron apoyados por coaliciones, el primero con La U y el Polo, el segundo con La U y el Partido Conservador…
C.G.T.: Es que todos los candidatos tuvieron coaliciones. Candidatos puros no había. Lo excepcional es que alguien diga que ganó solo. Por eso es tan difícil leer los resultados de las elecciones regionales. Lo puro es la votación de asambleas, donde tuvimos un triunfo puro e incontrovertible. Y si uno quiere saber qué pasó en un municipio, hay que mirar los Concejos.

SEMANA: Vuelvo a las gobernaciones liberales. Dicen que dos de las tres, Santander y Atlántico, las ganó fue Samper…
C.G.T.: No. Serpa no es de Samper.

SEMANA: ¿Cómo va a decir que no?
C.G.T.: Pues no. La gente no es de nadie. El presidente Samper se salió del Partido Liberal. No ha compartido nuestras decisiones. Hemos seguido un proyecto político diferente, por lo que no pueden etiquetar a la gente así.

SEMANA: Al liberalismo no le alcanzan esos 2.300.000 votos para imponer el próximo Presidente. ¿ Qué les ofrecería a sectores como Cambio Radical, que es liberal, y a los liberales de La U, para que regresen al partido?
C.G.T.: Lo importante es que mantengamos el proyecto político que nos trazamos, que es apoyar al presidente Uribe en las cosas buenas que hace y que ha hecho y oponernos a las que consideramos inconvenientes. Pero no nos vamos a dejar llevar a una oposición radical, como quieren algunos sectores. Y tampoco cambiar de proyecto político para volvernos un partido más de la coalición del presidente Uribe. Y no se le olvide que aquí hay segunda vuelta. ¿Con quién nos vamos a unir o a hacer coaliciones? Es muy temprano para decirlo. Lo cierto es que el Partido Liberal va a ser una opción importante en 2010, pues aunque no somos un partido de ángeles, hemos logrado depurarlo mucho.

SEMANA: No ha respondido la pregunta. ¿Qué le ofrece a un señor como Germán Vargas, que es liberal, para que se salga de la coalición uribista y regrese al liberalismo?
C.G.T.: A él y a los demás liberales de La U les ofrezco el proyecto político liberal. Un partido comprometido con la Constitución del 91, con una política económica seria… Somos un partido social-demócrata y tenemos un compromiso muy grande contra la pobreza y la desigualdad. A Germán y a los demás les propongo un proceso interno equitativo y razonable para tomar nuestras decisiones políticas, escoger nuestra dirección y nuestro candidato. Esa coalición uribista es bastante heterodoxa, y puede haber sectores a los que les interese más trabajar dentro del liberalismo.

SEMANA: A usted lo escogieron jefe de su partido para buscar la reunificación. No sólo no la ha logrado, sino que el liberalismo se ha seguido dividiendo…
C.G.T.: Sí, porque el presidente Uribe se trazó una política y un plan para señalar al liberalismo como el principal mal del país. Cuando se presentó ese cisma liberal tan serio, decía que no quería trabajar con el liberalismo porque sólo pedía puestos. La realidad ha demostrado quiénes son los que piden los puestos, hasta el punto de que el Congreso hace brazos caídos frente a los proyectos del gobierno, mientras los liberales no han sido voraces, no han pedido puestos, y han sido capaces de pasar esta travesía sin ayuda gubernamental. El Presidente y los partidos del Presidente se han beneficiado enormemente de los recursos sociales: hasta la víspera estuvieron repartiendo cheques y ayudas de Familias en Acción. Difícil un partido que se haya quejado menos que nosotros de la falta de imparcialidad del gobierno.

SEMANA: El Presidente dijo la semana pasada que sólo buscará su reelección ante una hecatombe. ¿Cuál es su definición de hecatombe?
C.G.T.: El que la tiene que dar es él. A lo mejor considera que no poder armar su coalición alrededor de un seguidor fiel suyo es una hecatombe. Sería bueno que nos aclarara de cuál hecatombe habla. Pero desde luego parto de la base de que el Presidente está hablando de una solución constitucional, de que si quiere repetir, se va a someter a una reforma acorde con las reglas de la Constitución, al fallo de la Corte y a una elección normal. Se ha oído hablar de un referendo, pero no se sabe si es siguiendo el camino que prevé la Constitución. Esa duda sí me asalta.

SEMANA: ¿Hecatombe podría ser la fuerte posibilidad de que el Polo impusiera Presidente en 2010?
C.G.T.: Eso no puede ser una hecatombe. El Polo es un partido político como cualquier otro y nadie puede arrogarse el derecho de atajarlo simplemente porque es el Polo Democrático. Creo que la palabra hecatombe la ha utilizado el Presidente porque todavía no ha tomado una decisión sobre si va a proponer su reelección o no. Lo que lo llevó a hablar así no fue un exceso de franqueza de su parte, sino una gran indecisión.

SEMANA: ¿No teme que mucha gente que hoy se mantiene en el Partido Liberal, ante la posibilidad de que a 12 años de oposición se sumen otros cuatro de la segunda reelección, puede comenzar a sentir tentaciones uribistas?
C.G.T.: No veo a nadie en eso.

SEMANA: ¿A usted le habría gustado hacerse reelegir?
C.G.T.: Cuando varios constituyentes me visitaron, entre ellos Antonio Navarro y Horacio Serpa, y me preguntaron si estaba de acuerdo con que se prohibiera la reelección, yo les dije que no tomaran esa decisión en función mía. Que hicieran lo que quisieran. Colombia tiene tantos problemas, que uno se desgasta mucho en cuatro años. Lo pensaba entonces y sigo pensándolo. Nunca me senté a pensar si quería otros cuatro años.

SEMANA: ¿Ve factible que otro ex presidente de su partido, como Ernesto Samper, se le apunte a la reelección?
C.G.T.: Esa puerta se la dejó abierta a Samper el presidente Uribe. Pero prefiero mil veces que el Partido Liberal le juegue a la renovación escogiendo un candidato por consulta popular.

SEMANA: Que no lo incluirá a usted…
C.G.T.: He dicho mil veces que de la vida política del país no me voy, pero que nunca volveré a gobernar a Colombia. Candidatos nuevos y buenos para 2010 sobran en el liberalismo.
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