Viernes, 24 de octubre de 2014

| 2013/09/21 05:00

El limbo jurídico de Nancy Patricia Gutiérrez

La Corte Suprema no ha conseguido desde 2008 un testigo serio que demuestre los supuestos nexos de la exsenadora con paras.

La exsenadora Nancy Patricia Gutiérrez decidió asumir su defensa ante la Corte, que frente a la ausencia de testigos, decidió buscar nuevas pruebas para evitar que el proceso se caiga. Foto: Daniel Reina Romero / Semana

Luego de cinco años de investigaciones, de oír a más de 30 excomandantes y miembros de las autodefensas, políticos, campesinos, maestros y hasta peligrosos condenados, la Corte Suprema de Justicia no ha podido demostrar que la expresidenta del Senado, Nancy Patricia Gutiérrez tuvo alguna relación, vínculo o se benefició de votos o recursos de los paramilitares, en especial, los que operaron en Cundinamarca. A pesar de esto, su caso, que según la ley debe ser decidido en seis meses, sigue abierto y cayó en un limbo jurídico.


La propia Fiscalía ha denunciado por falso testimonio a algunos testigos que trataron de vincular con varios paras a la que fuera una de las adalides del uribismo en el Congreso. Gutiérrez le acaba de pedir, por cuarta vez, que cierre el caso y la exonere de cualquier cargo en su contra, algo que también respalda la Procuraduría General.


El calvario de esta polémica abogada y política comenzó en abril de 2008 cuando Rocío Arias denunció ante los medios y la Corte Suprema que había oído que Gutiérrez, quien era en ese entonces la presidenta del Congreso, había recibido ayuda durante toda su carrera política de los paramilitares en Cundinamarca. 


Según Arias, un tal J. le había dicho que no le podía ayudar con votos a su aspiración al Congreso porque los comandantes el Pájaro y el Águila habían dado la orden de ayudarle a Nancy Patricia Gutiérrez en Cundinamarca, tal y como lo habían hecho desde que se lanzó a la política como alcaldesa del municipio de Agua de Dios en 1988.


Con esa denuncia, la Corte le abrió investigación preliminar y llamó a declarar a Luis Eduardo Cifuentes, el Águila, quien bajo juramento dijo no haber tenido nunca relación alguna con Nancy Patricia Gutiérrez y no tener conocimiento de que algún miembro de las autodefensas la hubiera apoyado en su actividad política. Lo mismo dijo bajo juramento John Fredy Gallo, el Pájaro, quien operó en Cundinamarca entre 2002 y 2006.


Después la Corte citó a otros diez testigos, buscando descartar cualquier indicio adicional que no se hubiera tenido en cuenta y que llevara a verificar la denuncia, pero ninguno sirvió. Cuando el proceso estaba a punto de caerse, apareció en 2009 un anónimo que decía que a alias el Diablo le constaba que Gutiérrez había recibido ayuda en su carrera política, primero de Jorge Briceño alias el Mono Jojoy y luego del Pájaro, con el visto bueno de Jorge 40. La Fiscalía demostró que el Diablo nunca existió y el Pájaro declaró de nuevo diciendo que no había tenido ninguna relación con la exsenadora.


Con el proceso en la cuerda floja, apareció entonces una denuncia que decía que el Pájaro le había mentido a la Corte por presiones del entonces comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y que de ello era testigo Ramón Isaza. Los dos negaron el hecho. La Corte siguió el proceso cuando a mediados de 2009 Rocío Arias le entregó una carta de Diego Fernando Murillo, alias don Berna, en la que manifiesta que antes de ser extraditado el Pájaro le había dicho que sí había ayudado a Nancy Patricia.


De nuevo el Pájaro negó el hecho. Se supo que don Berna escribió la carta en respuesta a una petición de Rocío Arias. Y finalmente, tras tres años de espera, en junio pasado le confesó a la Corte que no tenía cómo demostrar, como testigo directo o con otros, la ayuda de los paras a Gutiérrez.


Desde ese año la Corte ha oído a toda clase de testigos que, a cambio de ser incluidos en el programa de Justicia y Paz, ser trasladados de cárcel, ser vinculados al programa de protección de testigos o de recibir otros beneficios, llegaron a decir que Gutiérrez hasta había estado en un campamento probando armas o que era cercana a Miguel Arroyave. Sin embargo, todos los testimonios se han caído como una torre de naipes porque eran falsos. 


Luego de cinco años y tres meses, hoy en la Corte no hay un testigo directo ni anónimo que involucre a Nancy Patricia con cualquier grupo al margen de la ley. El mismo Sigifredo López le dijo a SEMANA que va a estudiar el caso para asumir su defensa. 


Pese a toda esta trama o a que Gutiérrez haya sido una insigne uribista, se haya enfrentado a Piedad Córdoba, haya sido investigada, denunciada y exonerada por la misma Corte por tráfico de influencias o que haya tenido una polémica cercanía con Saludcoop, la Corte Suprema no ha querido cerrar el caso y la mantiene en un limbo jurídico que, por el bien y la credibilidad de la Corte y la Justicia, debe ser resuelto lo antes posible.

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