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| 11/15/1993 12:00:00 AM

El lio de las fotos

Con la revalación de unas fotografías en las que aparecen varios dirigentes políticos con Pablo Escobar en 1982, se abre un nuevo capítulo en los debates éticos de la campaña electoral. SEMANA analiza qué les puede pasar a los afectados.

EL FANTASMA DE PABLO ESCOBAR, QUE HA recorrido todas las campañas electorales del país desde hace ya más de una década, volvió a aparecer la semana pasada. El jueves,un revelador informe del noticiero detelevision QAP divulgó 20 fotografías de varios dirigentes políticos liberales, unos en compañía de Escobar y otros descendiendo de un avión vinculado a su organización delictiva. Las fotos fueron tomadas en 1982. la mayoría durante la campaña electoral de entonces y algunas más en diciembre de ese mismo año.
En buena parte de las gráficas, Escobar aparece en distintos actos políticos con el senador liberal Alberto Santofimio Botero. En otras puede verse al ex gobernador de Antioquia y actual aspirante al Senado, Bernardo Guerra Serna, también en compañía de Escobar, y a Federico Estrada Vélez, senador antioqueño asesinado en 1989 por el cartel de Medellín, junto con Gustavo Gaviria, el primo hermano de Escobar dado de baja por las autoridades en gosto de 1990.
Hay otro grupo de fotografías tomadas en el aeropuerto Olaya Herrera, de la capital de Antioquia, en las cuales aparecen Santofimio, el representante a la Cámara Ernesto Lucena Quevedo, el ctual precandidato liberal David Tubay Turbay, y el entonces senador y hoy ministro de Comunicaciones, William Jaramillo Gómez, en momentos en que descendían de un avión Cheyenne II, luego incautado en operaciones contra el cartel de Medellín. En una de estas fotos Jaramillo está saliendo de la aeronave y, al lado de la escalerilla, se observa a Rodrigo Zapata, quien según las autoridades se desempeñaba en esa época como administrador de la hacienda Nápoles. El mismo Zapata fue captado, curiosamente también junto a la escalerilla, mientras Escobar descendía de otro avión de su propiedad en ese entonces, en una fotografía que ha sido divulgada varias veces por los periódicos y revistas del país, y que también apareció en el informe del noticiero.
EL ORIGEN DE LAS FOTOS
En su nota del jueves, QAP reveló que las gráficas habían sido encontradas en el despacho del ex procurador delegado para la Policía Judicial, Guillermo Villa Alzate, destituido hace dos semanas por supuestos nexos con el cartel de Cali. Una conversación telefónica de Villa con Miguel Rodríguez Orejuela, sostenida días antes de que estallara el escandalo, mostraba una sospechosa cercanía entre la organización de Cali y el procurador Villa, y planteaba la posibilidad de que el funcionario hubiera brindado asesoría a Rodríguez en la presentación de una queja contra el subdirector de la Dijin, el coronel Alvaro Arango.
Las fotos fueron halladas en la biblioteca de la oficina de Villa, dentro de un sobre de manila oculto entre dos gruesos libros. En un principio no fueron inventariadas cuando el destituido procurador entregó su despacho el mismo día en que El Tiempo dio la noticia de sus nexos con el cartel de Cali; pero tres días despues de ésto las encontró un grupo de abogados de la Procuraduría, comisionados por el jefe del Ministerio Público, Carlos Gustavo Arrieta, para investigar el caso de Villa.
La hipótesis que hizo carrera de inmediato es que podía tratarse de un sobre con fotos destinadas a chantajear los personajes políticos que aparecen en las gráficas. Las sospechas recayeron sobre Villa. quien, en declaraciones a RCN el viernes en la maúana, negó tener relación con el asunto y argumentó que ningún sobre con fotos había sido incluido en el inventario de entrega de su despacho.
Una segunda tesis surgió el viernes. Las oficinas que Villa ocupaba fueron en el pasado instalaciones del Grupo Antinarcóticos del Cuerpo Técnico de la Policía Judicial de la Procuraduría, dependencia del Ministerio Público desaparecida en 1988 como resultado de una decisión adoptada meses antes por el entonces procurador Carlos Mauro Hoyos, otra de las víctimas del cartel de Medellín. En la biblioteca anexa al despacho en el que trabajaba Villa hay aun algunos documentos de esa época, razón por la cual no se descarta que el sobre con las fotos haya tenido que ver con investigaciones de ese grupo antidrogas de la Procuraduría, y no con el destituido Villa Alzate

LOS AFECTADOS
Pero la verdad es que, desde el punto de vista de la opinión pública, no es mucho lo que importa el origen de las fotografías. El debate que se desató en las horas siguientes a la divulgación de las gráficas no tuvo que ver con ello sino con la situación de los distintos dirigentes políticos que resultaron vinculados al lío.
El más triste de los casos es quizá el del entonces senador Federico Estrada Vélez. quien aparece en varias fotografías al lado de Gustavo Gaviria, el primo de Escobar y mano derecha de jefe del cartel. Tanto Estrada como Gaviria murieron. El primero, asesinado en plena campaña electoral de 1990, después de haber sido secuestrado y liberado por Escobar. El segundo, meses después en un operativo del Cuerpo Elite de la Policía.
Otro afectado es Bernardo Guerra Serna, quien se encuentra en plena campaña en busca de recuperar una curul en el Senado, la misma que sacrificó en 1991, cuando aspiró a ser el primer gobernador de Antioquia elegido popularmente, y fue derrotado por el conservador Juan Gómez Martínez. Teniendo en cuenta que aparece con Escobar tomando cada uno un trago y charlando, ó no hay duda de que puede resultar algo lesionado.
El senador Alberto Santofimio es quien aparece en un mayor número de fotos con Pablo Escobar. La primera corresponde a un acto político del Movimiento de Renovación Liberal que lideraban Jairo Ortega y el propio Escobar, quienes acompañan en la mesa principal a Santofimio mientras este se dirige al auditorio. Fue tomada al parecer durante la campaña electoral de 1982. Una segunda fotografía presenta a Escobar, micrófono en mano, y a su lado a Santofimio, durante otro acto en la misma época. En una tercera foto, que ya había sido publicada en el pasado, Santofimio aparece al lado de Escobar en octubre de 1982, varios meses después de terminada la campaña electoral colombiana, durante los actos de celebración, en Madrid (España), del triunfo del Partido,socialista Obrero Español, de Felipe Jonzalez.
Aunque sin duda para Santofimio, quien venía empeñado en una campaña le recuperación de su imagen desde hacía algun tiempo, la divulgación de estas fotos resulta incómoda y hasta dañina, cuenta en su favor que él nunca negó que en 1982 hubiera compartido con Escobar- quien salió elegido ese año como representante suplente a la Cámara diferentes actividades políticas y parlamentarias. "Escobar era entonces un hombre sin cuentas pendientes con la justicia; un parlamentario elegido popularmente, y nadie consideraba que fuera pecado encontrarse con él- le dijo Santofimio el viernes a SEMANA-. El estuvo con Galán en la campaña del 82, fue expulsado del Nuevo Liberalismo por diferencias políticas que tuvieron en Antioquia, y luego fui yo quien lo expulse de mi movimiento en 1983, cuando se hicieron públicas las acusaciones judiciales en su contra en Estados Unidos ".
En todo esto, Santofimio tiene parte de razón. La verdad es que en 1982 se codearon con Escobar numerosos dirigentes nacionales, quienes en unos casos no sabían quién era ese personaje, y en otros simplemente consideraban que su actividad de narcotraficante era un tema de poca importancia, casi anecdótico, que despertaba curiosidad pero no necesariamente rechazo.
Lo único que atenta contra esa visión de lo sucedido entonces es el hecho de que en febrero de 1982 Luis Carlos Galán ordenó públicamente la expulsión de Ortega y de Escobar de su grupo, justamente porque Iván Marulanda, dirigente del galanismo antioqueño, alertó a Galán sobre las actividades ilícitas de Escobar. Según lo recordó el propio Marulanda el viernes anterior en un comunicado, el Movimiento de Renovación Liberal, que dirigía Jairo Ortega, no pertenecía al Nuevo Liberalismo pero respaldaba la candidatura de Galán. A las pocas horas de que dicho movimiento inscribiera a Pablo Escobar como candidato suplente a la Cámara, Marulanda se comunicó con Galán, lo enteró de las actividades ilícitas de éste y ambos decidieron la expulsión de Renovación Liberal de la campaña, tal y como lo comunicaron públicamente al día siguiente. O sea que, a pesar de la ignorancia o del ambiente tolerante de la época frente al caso de Escobar, Marulanda y Galán no sólo sí sabían a qué se dedicaba el jefe del cartel de Medellín, sino que lo consideraban tan reprobable que no dudaron en expulsarlo de su campaña.
La inmensa mayoría de los dirigentes políticos de Antioquia, sin embargo, adoptó una actitud diferente. Allá el Movimiento de Renovación Liberal hizo alianzas con otras fuerzas liberales. De hecho, Ortega y, en especial, Escobar le hicieron a la tesorería antioqueña de la campaña presidencial de Alfonso López Michelsen la famosa contribución de 22 millones de pesos en una reunión que se celebró en abril de ese año en una suite del hotel Intercontinental de Medellín.
Otro afectado por las fotos divulgadas la semana pasada es el precandidato liberal David Turbay, quien aparece en una de las gráficas detrás de Lucena, Santofimio y William Jaramillo, después de que los cuatro se bajaran del avión Cheyenne II en el aeropuerto Olaya Herrera, de Medellín. Según Turbay, el viajó a Medellin invitado a la inauguración de la sede política de Jairo Ortega, el representante que tenía como suplente a Escobar. En sus declaraciones a los medios, Turbay recordó que el ha librado diferentes batallas contra el narcotráfico y que nadie le puede endilgar nexos con Escobar por el hecho de haber viajado en ese avión en tiempos en que el jefe del cartel era un parlamentario más. De todos modos, teniendo en cuenta su condición de precandidato y el alto grado de sensibilidad que frente a los temas de la ética y la moral ha alcanzado la opinión en esta campaña, no hay duda de que el estar vinculado a estas fotografías y a , una reunión política del grupo que lideraban Ortega y Escobar, lo perjudica.

EL CASO DEL MINISTRO
Pero la más delicada de las situaciones es la del ministro de Comunicaciones, William Jaramillo, no porque las fotos lo comprometan significativamente, sino porque es el único de los personajes que ocupa hoy un alto cargo en el Ejecutivo. A Jaramillo se le observa en una serie de tres gráficas en blanco y negro tomadas en el aeropuerto Olaya Herrera, al momento de descender del avión Cheyenne II, que habría pertenecido a la organización de Escobar. El elemento que parece más comprometedor es el hecho de que en el momento en que Jaramillo abandona la nave, al lado de la escalerilla hay un hombre que, según las autoridades, administraba entonces la hacienda Nápoles.
El Ministro no fue muy afortunado en su defensa ante los medios el viernes pasado, debido en gran medida a que no fue del todo claro en algunos detalles. Para empezar, aseguró que dichas fotografías correspondían a la época de la campaña electoral de 1982, cuando lo cierto es que como el llevaba un periódico El Tiempo debajo del brazo, con un titular que decia "Hoy llega Reagan", ubica el episodio el primero de diciembre de ese año, mucho tiempo después de terminada la campaña y cuando ya Belisario Betancur llevaba varios meses gobernando.
Al ser interrogado por SEMANA sobre las razones que lo llevaron a volar en el avión Cheyenne II, aseguró que "yo no le pido la matrícula a ningún avión.
La verdad es que David Turbay me refresco la memoria sobre ese vuelo: yo iba para Medellín y no encontré cupo en los vuelos comerciales. En el aeropuerto me encontré con él, con Alberto Santofimio y con Lucena. Alberto me invitó entonces a volar con ellos, y así fue como llegué al Olaya Herrera en ese avion ".
Sin duda lo que más defiende a Jaramillo es que, como él mismo lo dice, "en Antioquia todo el mundo sabe que yo he sido considerado siempre por Escobar como su enemigo número uno, y que hasta tuve que sacar a mi familia al exterior por las amenazas ".
Sin embargo, nada de lo anterior le ahorraría el debate político que se desató desde el mismo viernes. El ex consejero presidencial y ex secretario privado de Galán, Juan Lozano Ramírez, dio a conocer un comunicado con preguntas que, segun él, el Ministro debe contestar para explicar por qué viajó a Medellín en un avión que las autoridades vinculan a Escobar, al lado de un hombre que resultó ser el administrador de la hacienda Nápoles, todo ello en diciembre de 1982, diez meses después de que Galán expulsara a Ortega y a Escobar de su campaña.
Como es evidente, son muchos los militantes galanistas que no parecen dispuestos a aceptar la tesis de que los nexos con el Escobar modelo 82 no son graves. Y es que por la forma como se está desarrollando la presente campaña electoral, son también muy amplios los sectores de opinión inclinados a perdonar menos cosas del pasado a los dirigentes políticos que las que les perdonaban antes. En ese sentido, esta especie de cacería de brujas con retroactividad puede derivar en consecuencias impredecibles y en algunas injusticias , pues así como en el pasado los electores colombianos se excedieron en tolerancia y olvido, hoy pueden estar comenzando a excederse a la hora de pasar severas cuentas de cobro.
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