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| 1/27/2014 12:00:00 AM

La concejal de Bogotá que despacha en las escaleras

A pesar de que José Juan Rodríguez fue separado del cabildo, sus asesores siguen en el despacho.

Una serie de contratiempos ha tenido que enfrentar Lucía Bastidas, la concejala que llegó a reemplazar a José Juan Rodríguez, conocido como el ‘amo y señor del IDU’. 

Bastidas ha estado a la espera de que le entreguen su oficina desde que el exconcejal Rodríguez fue privado de la libertad. Esto por su presunta vinculación en el ‘carrusel de la contratación’. Como se sabe estuvo en la cárcel ocho meses. Rodríguez recuperó su libertad por vencimiento de términos el pasado jueves. Aunque el Partido Verde lo expulsó, su equipo sigue trabajando desde su despacho.

La actual concejala por Alianza Verde es quien le seguía a José Juan Rodríguez en la lista de candidatos a la bancada. Aunque eso estaba dicho, una jugada maestra del entonces concejal hizo que se dilatara la posesión de Lucía. Aunque se esperaba que Rodríguez renunciara a su curul, el exconcejal lo que hizo fue pedir una licencia no remunerada, que lo mantuvo en el cargo durante meses y con su equipo trabajando desde su despacho.

Después de seis meses y seis días, el 26 de noviembre del año pasado, Lucía logró llegar a la curul, pero desde entonces, ha tenido que enfrentarse a una serie de obstáculos que ha hecho que las condiciones de trabajo sean bastante difíciles. A pesar de que lleva dos meses como cabildante, Lucía no tiene oficina y su equipo de trabajo, compuesto por tres mujeres, debe laborar desde cualquier lugar del Concejo que esté libre.

Por otro lado, cuenta que los empleados del exconcejal continúan haciendo uso de los recursos económicos que le son destinados, en gastos de papelería, entre otras cosas. “Sólo la semana pasada renunció uno de su equipo y pude nombrar a una persona, porque la cantidad gruesa de dinero que se me destina es para pagarles sus salarios, ya que muchos han sido sindicalizados”. 

Hace poco, la concejala tuvo que pedirle a la mesa directiva que la dejara despachar desde la plazoleta, pero hasta la fecha, no le han dado respuesta. “Se toman los 15 días del derecho de petición para contestarme. Yo de mi bolsillo he tenido que comprar hasta útiles de papelería. No estoy pidiendo más allá de mis derechos y garantías como concejala”.

A través de innumerables cartas a la mesa directiva, Lucía les ha pedido que reubiquen al equipo del exconcejal para poder usar la oficina y además, como el grueso de la nómina lo sigue teniendo el grupo de Rodríguez, que ganan salarios de hasta cinco millones de pesos, las tres mujeres que apoyan a la concejala no pueden ganar salarios de profesionales. “Son condiciones de desigualdad, pero así sea en los pasillos, no he dejado de cumplir mis funciones y de estar atenta al Concejo”, concluye Lucía. 

Cabe recordar que la presidenta del Concejo, María Clara Name, se declaró impedida a destiempo, para definir lo de la curul del exconcejal Rodríguez, según ella, porque eran de la misma bancada. “Ella tenía tres días y tomó 15 días, dilataron el proceso, rompían quorum, hicieron miles de cosas durante seis meses y seis días para que José Juan saliera y recuperara la curul. Se ve la parcialidad por parte de Name, del Concejo y de la mesa directiva, que la han estado secundando en ese sentido”, afirma Lucía. 

Rumores corren en el Concejo de que el exconcejal empezará a mover sus fichas para recuperar su curul. Incluso, que argumentará que no hicieron resolución en el acto administrativo donde se hacía efectivo su despido. A esto Lucía responde: “José ha demostrado que no tiene ninguna vergüenza, no sería extraño que lleguen con alguna sorpresa el día mañana, como hizo con sus licencias. 
Además, tiene el respaldo de la mesa directiva y tiene muchos amigos y solidaridad en el recinto”, aseguró. 

Finalmente, Lucía asegura que es consciente de que por la ley de garantías no pueden sacar al equipo de Rodríguez, pero sí espera que ellos renuncien, porque no quiere trabajar con personas que no estén bajo su confianza.

La decisión de Lucía la respalda la jurisprudencia de la contratación de empleados de libre nombramiento y democión. “Las funciones de las Unidades de Apoyo Normativo, en su desarrollo normal exigen una confianza plena y total, o implica una decisión política, teniendo en cuenta la naturaleza jurídica de la Corporación, y el cabal desempeño de la labor asignada debe responder a las exigencias discrecionales del Concejal”, dice el reglamento.


A pesar de que el excabildante salió del Concejo su equipo continúa trabajando en su despacho y recibiendo el mismo sueldo. Lucía ha advertido en varias ocasiones que ellos no trabajan para ella. Entonces, ¿para quién sí? ¿Por qué siguen recibiendo su salario como si nada?

Semana.com trató de contactarse con Maria Clara Name, para que respondiera a esas preguntas pero no quiso dar declaraciones al respecto.

Por otro lado, cabe recordar que como Name se declaró impedida para llevar a cabo el acto administrativo, María Victoria Vargas concejala por el partido Liberal, dirigió la plenaria, que finalmente llegó a que Rodríguez no pudiera recuperar su curul porque la privación de libertad es una falta absoluta.

María Victoria les explicó a periodistas de Semana.com que Rodríguez no podría recuperar la curul. “No podrá volver como cabildante porque violaría el artículo 134 de la Constitución. Cuando se presenta una medida de aseguramiento se vuelve causal de falta absoluta, que a su vez genera un reemplazo, por eso llegó a su puesto Lucía Bastidas”.

La concejala por el Partido Liberal también dice que ha sido testigo que desde el Concejo hicieron todo lo posible para dilatar la decisión de que Lucía entrara a reemplazar a Rodríguez. 

Aunque la oficina del exconcejal Rodríguez ya tiene el nombre de Lucía, ella se reúsa a ocuparla porque no quiere trabajar con gente que no es de su confianza, tal y como la respalda el reglamento del propio Concejo. Hasta el momento se conoce que la Procuraduría llamó la semana pasada a la mesa directiva del Concejo, y que están investigando el tema.
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