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| 4/17/2005 12:00:00 AM

El llanero solitario

En contra de la corriente, Antanas Mockus no les juega a los partidos ni participa en la polarización que genera la reelección. ¿Le funcionará esta vez?

Falta poco más de un año para las elecciones y ya los candidatos presidenciales están empezando a escoger los caballos que montarán para lanzarse al ruedo. Todos menos uno: el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus.

Igual que lo hizo en sus candidaturas para la Alcaldía de Bogotá, Mockus irá en contravía. Y en estos tiempos la moda y las normas indican que hay que agruparse en partidos políticos, por una parte, y que hay tomar posición en la polarización que genera la reelección del presidente Álvaro Uribe.

Esas tendencias ya saltan a la vista en las precandidaturas que han salido a la palestra. Las de Rodrigo Rivera, Alfonso Gómez Méndez y Cecilia López, que competirán por la candidatura liberal. También la de Horacio Serpa, si decide afrontar el riesgo de una tercera campaña presidencial. La de Enrique Peñalosa, que ha dicho que será precandidato liberal si no se concreta ninguna alianza entre dicho partido y el Polo Democrático (PDI). Y en la izquierda, si se logra la anunciada fusión entre el PDI y Alternativa Democrática, en cabeza de Carlos Gaviria, Samuel Moreno o Antonio Navarro.

El afán de los precandidatos por ensillar sus bestias no es fortuito. Los requisitos que impuso la reforma política aprobada en 2003 obligan a que cada partido político avale una sola lista al Congreso. Cada vez se hace más imperativo para los políticos hacer parte de una máquina partidista fuerte electoralmente. A los candidatos presidenciales, en particular, les conviene lanzarse bajo la sombra de partidos que cuenten con listas al Congreso con arrastre porque, en últimas, los parlamentarios desempeñan un papel fundamental para sumarle votos a una campaña.

No obstante, el más importante de los motivos que han tenido los precandidatos para anticipar su salida al ruedo es la reelección. Una de las características particulares del proceso electoral es que dividió al país político en dos. Entre quienes apoyan al presidente Uribe, como el Partido Conservador y Cambio Radical, y aquellos que se oponen a la continuidad de su mandato, como los liberales oficialistas y la izquierda.

Mockus no quiere entrar en ese esquema. No sólo porque no lo desvela definir si se lanzará con el aval de un partido o un movimiento político. Sino porque frente a la paranoia reeleccionista ha pasado de agache y ha logrado mantenerse alejado de la polarización. "No soy anti-Uribe sino post-Uribe", dice.

Para la campaña que lo llevó a la Alcaldía de Bogotá, Mockus inscribió su candidatura con los avales de la Alianza Social Indígena y la Anupac después de que el CNE le negó en 2000 la personería a Visionarios, el partido que quería fundar. Ahora el Polo Democrático ha tratado de acercarlo a sus filas, pero no se ha concretado nada por dos razones. Primero, porque reitera que es candidato y no precandidato, lo cual implica que no estaría dispuesto a participar de una consulta. Segundo, porque sigue confiado en los logros que podría obtener siendo un llanero solitario. "Aunque está explorando con qué apoyo lanzarse, Mockus va por el camino de la soledad. Prefiere la política individual", señala el senador Antonio Navarro, líder del PDI.

Parece que inscribirá su campaña recolectando firmas. Así además podrá ser consecuente con la distancia que siempre ha manifestado frente a los partidos políticos. "Los partidos no tienen el monopolio de los argumentos, y la calidad de la argumentación no depende de que un candidato se ubique a la izquierda o a la derecha", afirma Mockus. Y es que el ex alcalde insiste en que más allá de desconfiar del espíritu de la reforma política, cree que es muy difícil tomar decisiones mientras no se reglamenten todos sus aspectos. Además, que el intento de fortalecer los partidos no puede llegar al extremo de limitar la participación de sectores minoritarios que no se sienten identificados con ellos o de permitir la competencia exclusiva a aquellas maquinarias capaces de superar requisitos como el umbral.

Pero la certeza más importante para Mockus es que los efectos de la reforma política están limitados por la reelección, que según él impide que los partidos piensen sobre su futuro a largo plazo. "La reelección se está devorando la reflexión y el tema de los partidos está siendo capturado por la coyuntura", señala.

A pesar de sus argumentos, no se puede decir que Mockus se haya ido lanza en ristre contra la reelección ni tampoco que la haya defendido. Enfatiza el respeto a las reglas de juego de la democracia, pero no desconoce la validez que puede tener la reelección para garantizar la continuidad de políticas exitosas.

De hecho, Antanas Mockus reitera que aunque tiene concepciones filosóficas muy diferentes a las del actual mandatario, porque su idea de la seguridad está basada más en la pedagogía que en las presiones y la fuerza, dice ser "muy continuista", porque el conflicto armado no se puede acabar solamente promoviendo prácticas de cultura ciudadana. "No hay que tener miedo a criar hijos ajenos".

"En lo estratégico me considero torpe", dice el ex alcalde, y señala que en los actuales momentos lo más importante son los programas, la capacidad de reflexión y el entendimiento de la situación del país. Pero lo que parecería una posición ambigua frente al gobierno podría verse como una astuta estrategia política. Como buen matemático, Mockus le juega al cálculo para entrar a la contienda electoral por todo el centro, en medio de un escenario en que la mayoría de los competidores se ubica en los extremos. Así, de paso, no arriesga la favorabilidad que ha mantenido desde que salió de la Alcaldía. En la encuesta realizada por Invamer Gallup en las cinco principales ciudades del país en marzo de este año, registró 53 por ciento de popularidad. (Ver ficha técnica).

Y es que aunque muchos colombianos siguen pidiendo mano dura para combatir la inseguridad, cada vez son más quienes reconocen los buenos resultados que tuvieron las iniciativas de cultura ciudadana en Bogotá y su impacto en la disminución de la violencia urbana. Por eso, la pedagogía atraviesa sus principales propuestas de gobierno: la protección a la vida por medio de la consolidación del Estado social de derecho y del monopolio exclusivo tanto del uso de la fuerza como del recaudo tributario; una política sin paramilitarismo y sin corrupción que permita reemplazar el "clientelismo armado de derecha por una democracia deliberativa en la cual los ciudadanos participen y argumenten colectivamente"; buscar una mayor igualdad mediante la educación de calidad y unas políticas de salud y nutrición, sin caer en el populismo y el derroche en el gasto público, para evitar que los ciudadanos queden condenados a la desventaja desde niños.

Para perfilar estas propuestas, Mockus cuenta con un equipo de campaña que se reúne en dos grupos. Uno sobre comunicación contemporánea que dictará los lineamientos para una campaña, que como todas las suyas será alternativa y estará atravesada por el arte y las expresiones culturales de las regiones. El otro, sobre coyuntura y reforma política, en el que seguro se propondrán los nombres de la lista mockusiana al Senado. Y aunque el ex alcalde afirma que aún no ha decidido si impulsará listas parlamentarias o no, insinúa hábilmente que podría hacerlo porque "se debe luchar por tener el mejor Congreso posible".

"Soy bueno para asimilar, jerarquizar, resumir", insiste Mockus. Pero sin duda también ha demostrado su capacidad para diseñar buenas estrategias. No en vano llegó dos veces a la Alcaldía de Bogotá sin la ayuda de ninguna máquina electoral. Esta vez, en sus manos está demostrar que puede ganarles ventaja a los jinetes que ya están ensillando sus caballos. Al parecer la meta para Mockus es llegar a la Presidencia como un llanero solitario.



*Ficha Tecnica:Encuesta télefonica realizada por Gallup Colombia entre el 1 y el 3 de Marzo de 2005 a 1.000personas mayores de 18 años en las 5 primeras ciudades del país, con un margen de error del 3 por ciento.
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