Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/11/15 00:00

El loco de la coca

Las incautaciones de coca en Colombia alcanzan cifras récord y dejan en evidencia que Daniel, el ‘Loco’, Barrera se ha convertido en el principal exportador de droga del país.

El loco de la coca

El narcotraficante Daniel, el ‘Loco’, Barrera se ha convertido en una obsesión para el presidente Álvaro Uribe. Cada vez es más frecuente que el mandatario haga alusión a este capo en los discursos en los que le pide a la Fuerza Pública capturar a este escurridizo capo. La inquietud de Uribe con respecto a Barrera no es infundada. Este hombre puede ser considerado, sin duda alguna, el capo más importante en la actualidad en el país. Pero si bien las autoridades aún no han podido arrestarlo, la ‘cacería’ contra él y su estructura criminal se ha intensificado a lo largo de este año y ha terminado por disparar los decomisos de cocaína.

Hace tan solo tres semanas un grupo especial de la Dirección Central de Investigaciones de la Policía (Dijín) efectuó el más grande decomiso de droga de los últimos tiempos. Después de seis meses de investigación, en la tarde del pasado 23 de octubre los policías incautaron en Barranquilla casi 11 toneladas de coca lista para ser exportada a Veracruz, México. El dueño del cargamento, avaluado en más de 300 millones de dólares, era el ‘Loco’ Barrera. Cinco de sus principales lugartenientes también fueron arrestados. Pero ese no era el primer golpe que el narco y su grupo recibían.

Dos meses antes, otra operación de la Dijín, esta vez en las selvas de Nariño, terminó con el decomiso de 9,5 toneladas de coca, que tenía como destino las costas mexicanas. Ese cargamento pertenecía a Barrera y a otro de sus socios, Luis Calle Serna, alias ‘Combatiente’. Este último heredó el imperio de Wílber Varela, alias ‘Jabón’, después que, junto con Barrera, ordenó al comienzo de este año asesinar al otrora jefe del cartel de Norte del Valle.

Con estas dos incautaciones, la cifra de cocaína decomisada por la Policía, tan sólo entre enero y octubre de este año, alcanzó las 118 toneladas, 43 más que el año anterior (ver recuadro). Esto marca un significativo aumento del 36 por ciento con respecto a la droga encontrada durante 2007. Cerca del 40 por ciento de la coca de este año pertenece a Barrera y sus socios.

La persecución contra Barrera y los otros grupos narcos –y, especialmente el auge en las incautaciones– está desencadenando consecuencias importantes en la lucha contra las drogas. Hace dos semanas la directora de la DEA, Michelle Leonhart, reveló los resultados del monitoreo del precio y la pureza de la coca en nueve ciudades estadounidenses entre el primero de enero de 2007 y el 30 de septiembre de 2008. Uno de los resultados más significativos es que la cocaína en las calles de Estados Unidos se encareció en 65 por ciento, y la pureza bajó en 27 por ciento. Estos son dos indicadores claros que evidencian, entre otras cosas, la importancia de los decomisos que se han realizado en Colombia en los últimos 18 meses.

Gran parte de lo que explica por qué se ha interceptado tanta droga es la labor de inteligencia de la Policía. El esfuerzo ya no sólo se centra mayoritariamente en capturar a los capos, sino en que el tema de los decomisos de la droga ha cobrado mayor importancia. Ya no se espera que las incautaciones se produzcan en alta mar, como era habitual, sino que desde hace más de un año una de las prioridades es impedir que ésta llegue siquiera a las costas. Ahora, si bien es cierto que la lucha contra el narcotráfico todavía está muy lejos de ganarse, es bueno reconocer que superar los registros de incautaciones de droga es una buena noticia. El problema es que esto no acaba con un negocio que se ha convertido en la maldición de Colombia.
 

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