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| 8/7/2010 12:00:00 AM

El mar sitia a Cartagena

Un estudio de la Sorbona y de la Armada enciende las alarmas sobre los riesgos de que Bocagrande se convierta en una isla dentro de 90 años. Y habla de otros efectos caóticos más pronto, para 2030. La Alcaldía comenzó a tomar medidas.

Dentro de 20 años, gran parte de los barrios de Bocagrande y Castillogrande, en Cartagena, podrían quedar para siempre inundados. Las zonas más afectadas serían la rotonda de la avenida Santander, a la entrada de Bocagrande, el hospital Naval y el Club Naval. Desaparecerían las playas y solo se podría caminar con los pantalones recogidos y a pie descalzo. El agua inundaría calles, andenes, zonas de parqueo y jardines.

Pero si en 2030 el escenario es manejable, dentro de 90 años Bocagrande sería una isla y solo quedarían en tierra firme parte de la avenida San Martín y de las carreras tercera y cuarta. Los barrios El Laguito y Castillogrande estarían bajo el agua. Y quedaría sumergida parte de la estructura de los hoteles más característicos al lado de la playa.

Esas son las proyecciones que arroja un estudio realizado por el Instituto de Geografía de la Sorbona y el Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas de la Armada de Colombia (Cioh), en el que observaron con un mareógrafo instalado en la bahía la variabilidad del mar durante 50 años (1950-2000). Las conclusiones coinciden con diversos estudios que han observado un incremento del nivel en esta zona del Caribe de entre 2,5 y 5 milímetros por año. Con un modelo de simulación que toma una media de 2,8 milímetros de aumento por año, se establece que en el año 2030 el mar habrá crecido 5,6 centímetros y en 2100 el incremento será de un cuarto de metro (25,2 centímetros), con los caóticos efectos señalados.

La paradoja no puede ser mayor. Uno de los principales atractivos de Cartagena, su esplendoroso mar, se está volviendo una creciente amenaza. En los últimos 50 años, según el estudio mencionado, se presentaron en la ciudad 28 episodios variados de inundaciones. En algunos casos el agua entró hasta las calles interiores de Bocagrande y del centro histórico, lo que provocó caos vehicular y parálisis en muchas actividades en medio de la sorpresa y la incredulidad de los habitantes, que improvisaron puentes con tablones para cruzar las calles. Un cuadro que se ha repetido particularmente en los dos últimos años.

El aumento del nivel del mar y las inundaciones son provocadas por una combinación de factores que suelen ocurrir en el segundo semestre del año. En esta época irrumpen huracanes que afectan todo el Caribe y también aparece el llamado mar de leva, un incremento del oleaje por los vientos.

Si se unen dos o más factores de los mencionados, algunas partes de la ciudad podrían quedar bajo el nivel del mar y podría ocurrir que se terminen por unir el mar abierto con la bahía interna. De acuerdo con el estudio, en 2030, ante un fenómeno en el que coincidan varios de los factores mencionados, en un caso extremo, la ciudad podría quedar a 106 centímetros bajo el nivel del mar. No se trata de una posibilidad remota: este año las calles de la ciudad se han inundado ya varias veces.

El problema, más allá de lo climático, tiende a agravarse. En los últimos diez años, las curadurías urbanas han otorgado licencias para construir más de 50 edificios en la zona y algunos han hecho sótanos de hasta tres metros bajo tierra, a pesar de que el Plan de Ordenamiento Territorial prohíbe construirlos en zonas como estas, que están a menos de dos metros sobre el nivel del mar.

La noticia buena es que la ciudad está a tiempo de hacer algo para mitigar el impacto. La Secretaría de Planeación comenzará en dos meses a construir un plan piloto al final de Castillogrande. Se trata de una primera fase en la que intentará controlar la intrusión del mar en dos de ocho puntos críticos con un muro de contención y unas obras hidráulicas para drenar la inundación hacia la bahía.

La solución no es barata. Según cálculos de la Universidad de Cartagena, hay alternativas que pueden llegar a costar 41.000 millones de pesos. Pero eso resulta en todo caso poco para salvar este patrimonio histórico, y lo importante del estudio es que lanza una alerta para evitar que suceda lo peor.
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