Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/05/09 00:00

"El mensaje para las madres de los soldados es que haremos todo por liberar a sus hijos"

Visita a Bogotá Shlomo ben Ami, excanciller israelí, académico y escritor. Su experiencia en la negociación con los palestinos es valiosa para el caso colombiano.

Shl mo ben Ami nació en Marruecos. Fue candiller en el gobierno del primer ministro Yehud Barak.

Visita esta semana a Colombia el ex canciller israelí, Shlomo ben Ami, uno de los negociadores en la cumbre de Camp David en 2000, cuando bajo el auspicio del presidente norteamericano Bill Clinton, el mundo estuvo más cerca que nunca de una paz entre Israel y los palestinos. Ben Ami está en el país no sólo para saludar a la comunidad judía y a sus amigos colombianos, sino para contribuir al análisis del intercambio humanitario, en el encuentro '¿Qué tan humanitario es el intercambio?', organizada por la fundación Buen Gobierno. SEMANA habló con él. SEMANA: ¿La experiencia de Israel en intercambio humanitario tiene que ver con su visita? Shlomo ben Ami: Sí. Al margen del contexto político, existe el elemento humano. Últimamente Israel ha canjeado tres cadáveres y un prisionero por centenares de terroristas del Hezbolá, del sur del Líbano. Eso se hizo bajo críticas, porque al cuadrar el círculo entre la necesidad de no claudicar ante el terrorismo y no abandonar las familias y los prisioneros, nunca se satisface a todo el mundo. SEMANA: Cuando un Estado hace un intercambio tan desproporcionado, ¿es una muestra de fuerza o debilidad? S.b.A.: Es una mezcla. Los que vivimos en democracia compartimos la sensibilidad hacia la dimensión humana del conflicto, y hay que reconocer que desplegamos cierta debilidad. Pero se compensa con una lucha sin cuartel contra el terrorismo. No creo que ningún miembro del Hezbolá piense que Israel es débil. SEMANA: Ustedes han intercambiado, por ejemplo, al propio jeque Yassin, el líder de Hamas. ¿Qué costo tiene eso para un gobierno? S.b.A.: Yo creo que es un costo político alto, hay que admitirlo, pero la ironía es que el canje del jeque Yassin fue al mismo tiempo su sentencia de muerte, pues si no hubiera sido canjeado seguiría vivo. SEMANA: En Colombia las Farc quieren incluir a civiles secuestrados. ¿Cómo ha sido la experiencia de ustedes? S.b.A.: En el caso reciente se trataba de un ciudadano israelí secuestrado. El negocio fue tres cadáveres y un ciudadano israelí por 450 terroristas. Aquí hubo un canje por alguien que incluso parece que llegó al Líbano para un negocio turbio y hubo críticas contra Sharon. Rabin en su día canjeó tres soldados israelíes por 1.500 terroristas palestinos, que después fueron los que iniciaron la primera Intifada, la de los años 80. SEMANA: ¿Eso significa que Israel pone la vida de sus ciudadanos sobre cualquier consideración política? S.b.A.: Sí. Está el caso del piloto Ron Arad, que saltó en paracaídas en el Líbano hace casi 20 años y no tenemos noticias de él. No se puede imaginar lo que es la sicosis Ron Arad en Israel hasta hoy. Se sigue intentando todo, y eso es importante en una sociedad que envía a sus hijos a morir por causas nacionales. Es la mayor justificación que puedes dar a las madres. Les puedes decir; si, Dios no quiera, le pasa algo, nosotros haremos todo para rescatarle. Eso les da a la sociedad, a los jóvenes que están sacrificándose, una garantía de solidaridad que refuerza a las fuerzas armadas. SEMANA: Una de las condiciones del presidente Álvaro Uribe para el intercambio es que los guerrilleros canjeados se comprometan a no seguir en esa actividad o a salir del país. ¿Es así en Israel? S.b.A.: No sólo eso, se les hace firmar un documento en el que prometen no volver al terrorismo. El problema es que Uribe como presidente elegido en un país donde existe opinión pública, respetará el compromiso. Pero no estoy seguro de que la otra parte lo respetará ni de que los documentos firmados por terroristas liberados en Israel hayan sido respetados. Es una fórmula digna que ayuda a legitimar al canje. Pero la lucha contra el terrorismo es asimétrica porque, por una parte, está un gobierno que debe rendir cuentas a su opinión y, por otra, hay un grupo que no tiene que rendir cuentas a nadie. SEMANA: ¿Es posible el intercambio en un momento de guerra tan intenso? S.b.A.: Es muy difícil. En nuestro caso hemos hecho el intercambio con el Hezbolá cuando ya casi no hay enfrentamientos con ese grupo. Eso es importante destacarlo. Hay una especie de armisticio precario, por lo cual se facilita el canje. En medio de una guerra cruel y constantes enfrentamientos militares, lo veo bastante difícil.

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