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| 11/16/2002 12:00:00 AM

"El ministro Londoño debería pedirme perdón"

El juez del caso de los Rodríguez Orejuela habla sobre las imputaciones que le hizo Fernando Londoño de tener nexos con el cartel de Cali.

La orden de libertad condicional de los hermanos Rodríguez Orejuela, proferida por el juez segundo de ejecución de penas de Tunja, Pedro Suárez, generó un gran malestar en el gobierno. El ministro de Justicia, Fernando Londoño, fue aún más lejos al acusar públicamente al juez de haber estado al servicio de los narcotraficantes. Suárez responde a estas acusaciones en SEMANA.

SEMANA: ¿Cuál es su opinión sobre las declaraciones del Ministro del Interior sobre sus nexos con el cartel de Cali?

Pedro Suarez: Yo creo que el país todavía no tiene totalmente claro lo que alcanzó a decir el Ministro. En Medellín declaró que yo había sido miembro del bufete de abogados al servicio del cartel de Cali. Y tengo entendido que después dijo en televisión que yo debería estar en una celda junto a los Rodríguez Orejuela.

SEMANA: ¿Y cuál es su respuesta?

P.S.: He entablado una acción de tutela en la cual le exijo al ministro Fernando Londoño que por los mismos medios en que me calumnió se retracte de lo dicho y me pida disculpas a mí y a mi familia.

SEMANA: Se ve usted muy tranquilo para alguien en su situación.

P.S.: Yo no estoy tranquilo. Otra cosa es que tenga la conciencia tranquila. Yo lo que me siento es impotente ante lo que me sucedió. Soy un ciudadano raso que ha sido ultrajado por el segundo hombre más poderoso del gobierno.

SEMANA: ¿Cómo puede probar que antes de este caso usted no conocía a los Rodríguez Orejuela?

P.S.: Yo no tengo que probar nada. Es al Ministro al que le corresponde probar lo que él afirmó.

SEMANA: ¿No cree usted que las declaraciones del Ministro pudieron haber obedecido a algún malentendido?

P.S.: No es posible. Como lo dije en su momento, nunca he litigado. Hasta que me correspondió este caso nunca había conocido a los Rodríguez Orejuela y lamentablemente no conozco Cali. Digo lamentablemente porque no comparto que se estigmatice a una ciudad por las razones que todos conocemos.

SEMANA: ¿No teme usted que aparezca algo en su pasado que lo comprometa?

P.S.: Le temo a un montaje. Soy un ciudadano de bien que ha sido objeto de una agresión por parte del alto poder. Pero aún así me parece imposible. Yo soy de Tunja y allá todo el mundo me conoce. En los pueblos no hay secretos. Allá le pueden preguntar a cualquier persona por la transparencia de mi vida y no encontrarán un solo testimonio que avale las acusaciones del Ministro.

SEMANA: ¿Así de seguro está?

P.S.: Invito a todos los colombianos y a todos los periodistas para que esculquen todo lo que quieran de mi hoja de vida. Si alguien demuestra una gota de veracidad en los cargos que se me han hecho me pondré inmediatamente a disposición de las autoridades.

SEMANA: ¿Cómo ha sido su hoja de vida?

P.S.: Me gradué en la Universidad Católica de Bogotá, me especialicé en la Universidad Nacional en derecho penal y público y durante seis años he sido catedrático en las universidades de mi departamento.

SEMANA: Usted está acusado de haber utilizado la discrecionalidad de su cargo para favorecer a los Rodríguez Orejuela en materia de rebajas.

P.S.: No hay tal discrecionalidad en mi cargo. Es un procedimiento esencialmente aritmético. A la pena cumplida se le suma la pena redimida por trabajo y estudio. Eso es todo.

SEMANA: Pero usted les contabilizó a ellos hasta el último dominical y el último festivo.

P.S.: No. Yo se los negué inicialmente y ellos produjeron entonces la autorización del director de la cárcel de Palmira. Ese es un certificado autónomo de otro centro de reclusión que no tiene nada que ver conmigo y que es la base de la rebaja de penas que yo concedí.

SEMANA: También despertó sospechas el hecho de que usted fuera el juez encargado en lugar del titular del caso.

P.S.: Eso no dependía de mí. El titular, el juez Germán Ulloa, se pensionó y empató las vacaciones con su pensión. Yo había sido su asistente jurídico en este despacho, por lo tanto es falsa la afirmación de que sólo tuve tres días para estudiar el caso y emitir un concepto. Como asistente del titular lo venía estudiando desde que llegó al despacho.

SEMANA: ¿Entonces el juez titular ya estaba retirado?

P.S.: No. El va a regresar de vacaciones y tres o cuatro días después se retirará oficialmente. En todo caso ustedes entenderán que en este caso no soy yo el que nombra sino el que fue nombrado por el Tribunal Superior. Además no tengo la facultad de definir las vacaciones del juez titular ni la fecha de su jubilación.

SEMANA: ¿Y no pensó usted en consultarle una decisión tan delicada al Ministro de Interior y de Justicia?

P.S.: No. Uno de los pilares de nuestro Estado de derecho es la separación de poderes. Eso tampoco lo inventé yo. Está en la Constitución y significa que las decisiones de los jueces deben ser autónomas de las otras dos ramas del poder público.

SEMANA: ¿Qué opina usted del sistema de rebaja de penas que existe en la actualidad en Colombia?

P.S.: Es simplemente una consecuencia de la política de sometimiento a la justicia a la cual se llegó para acabar con la guerra de Pablo Escobar. Todo el mundo sabía lo que estaba sucediendo y no entiendo por qué ahora les echan la culpa a los jueces, que no tenían nada que ver con esas decisiones. El primero que tenía que estar familiarizado con el sistema era el ministro Londoño, quien debió solicitar todos los beneficios, que ahora lo escandalizan, cuando fue abogado de Fernando Botero durante el proceso 8.000.

SEMANA: ¿Usted cree que esa política debe ser revisada?

P.S.: Evidentemente se trata de una política coyuntural y laxa. Me parece muy bien que la revisen pero no tienen por qué perseguirnos a los jueces que tenemos la obligación de hacerla cumplir.

SEMANA: ¿Cómo siente que ha reaccionado la opinión pública frente a su situación?

P.S.: Estoy muy agradecido por la solidaridad que he recibido. La entiendo porque se trata de algo muy serio. Se ha lesionado al Estado de derecho, a la justicia y a mi familia. Vivimos en un país donde esa clase de calumnias pueden poner en peligro la seguridad personal de la gente. En cualquier país civilizado donde un ministro diga de un juez lo que se dijo de mí, y resulte falso, el ministro tendría que renunciar inmediatamente.
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