Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1995/02/13 00:00

EL MISTERIO DE LOS SUECOS

La presión de la guerrilla en medio de una negociación sindical parece explicar el secuestro de dos ciudadanos suecos en un episodio que pone en peligro la constucción de Urrá I.

EL MISTERIO DE LOS SUECOS

A TOMMY TYRVING Y Danny Aplegate los secuestró la guerrilla enguayabados. El día anterior habían compartido en Montería con sus familias la fiesta de Santa Lucía, una de las más tradicionales de Suecia, tomando unos tragos de licor y varias cervezas.
Los dos ingenieros suecos fueron retenidos por hombres del frente XXVIII de las Farc el pasado 14 de diciembre en la vía que del municipio de Tierralta (Córdova) conduce a los campamentos de la empresa Skanska-Conciviles, consorcio que realiza las obras de ingeniería civil en la hidroeléctrica de Urrá I.
Con la resaca a cuestas, cansados y somnolientos, los dos ingenieros salieron bien temprano hacia las obras de Urrá, a unos 80 kilómetros de Montería, y al pasar por el paraje conocido como La Apartada de El Loro, a pocos kilómetros de Tierralta, se encontraron con cerca de 200 guerrilleros, quienes habían instalado un retén móvil en la vía y se dedicaban a requisar a todas las personas que a esa hora -9 de la mañana- transitaban por el lugar. La acción de los subversivos se prolongó por varias horas. Luego de gritar consignas contra la construcción de la hidroeléctrica se llevaron retenidos a los dos ingenieros suecos y a un ingeniero colombiano, quien fue liberado posteriormente ante el asedio de tropas de la XI Brigada.
El secuestro de los dos ingenieros produjo una verdadera conmoción en Suecia, un país en el que un secuestro es un hecho totalmente inusual. Desde entonces los medios de comunicación de ese país no han dejado de referirse a la difícil situación que viven sus paisanos en manos de la guerrilla colombiana. Todos los días los periodistas suecos llaman a sus colegas en Montería para conocer de la suerte de los dos profesionales.
La situación cada día se torna más crítica, hasta el punto en que el propio gobierno sueco le pidió ayuda al presidente Ernesto Samper para lograr la liberación de Tyrving y Aplegate. "Quiero hacer énfasis en la larga tradición que tiene el gobierno de Suecia en la promoción del derecho internacional y del respeto global de los derechos humanos. Esta política se ha manifestado en una generosa cooperación al desarrollo con el Tercer Mundo y en numerosas contribuciones importantes a procesos de paz", dijo el embajador de Suecia en Colombia, Sven Julin.
En efecto, tal como lo dice el embajador, muy pocos países en el mundo muestran la preocupación de los suecos en todo lo que tiene que ver con derechos humanos. De acuerdo con versiones del gobierno de ese país, cerca de 5.000 suramericanos han pedido asilo político en los últimos años y una buena parte de ellos lo han obtenido.

URRA EN VILO
Pero el secuestro de los dos suecos es mucho más grave de lo que podría pensarse. Su situación prácticamente ha puesto en vilo el desarrollo del proyecto hidroeléctrico de Urrá I, el más importante de la Costa Atlántica. La obra está proyectada para entregarse en julio de 1999 y su costo asciende a un poco más de 500 millones de dólares, de los cuales 237 millones corresponden a las obras civiles que lleva a cabo Skanska-Conciviles.
La retención de los dos profesionales produjo un cese de actividades de varios días en las obras por parte de la empresa constructora, cuyos trabajadores protestaron por la acción de las Farc. A ello se sumó la orden de la guerrilla, acogida por el sindicato del consorcio y las directivas del mismo, de decretar vacaciones colectivas a los empleados del 22 de diciembre al 4 de enero.
Esa parálisis, en una obra en la que se trabaja a toda marcha durante las 24 horas del día, necesariamente tendrá que traducirse en una demora en la entrega de la misma. De hecho, se teme por el cumplimiento de algunas obras que debían ser entregadas en 1995, como la desviación del río Sinú. No obstante, de acuerdo con algunos directivos de Urrá S.A., ello no alteraría el compromiso de inaugurar la obra en 1999.
El tema de la seguridad de las directivas de Skanska, así como la de sus empleados, es el que ha originado algunas fricciones entre dicha compañía y las directivas de Urrá S.A. Los empresarios suecos alegan que la inseguridad en la zona, reflejada en el secuestro de sus dos empleados, es un motivo de fuerza mayor que atentaría contra el normal desarrollo de las obras, mientras que funcionarios de Urrá S.A., consultados por SEMANA, sostienen que si bien es cierto que esa situación no se puede desconocer, el riesgo que ello implicaba no era desconocido por Skanska-Conciviles. "Antes de iniciar los trabajos ellos sabían la zona en la que tenían que trabajar y las medidas que debían tomar para su seguridad. La inseguridad no es, por tanto, un motivo de fuerza mayor. En caso de que no podamos llegar a un acuerdo sobre el tema, la situación la deberá definir un tribunal de arbitramento", dijo un funcionario consultado.
La inseguridad de la zona también era un tema que preocupaba a las autoridades antes de iniciar la construcción de la obra, a comienzos de 1993. La XI Brigada de Montería hizo una serie de recomendaciones a los directivos de Skanska, entre ellas la de desplazar a su personal extranjero en aeronaves desde Montería a los campamentos con el fin de disminuir los riesgos de un secuestro o un atentado. Al parecer la compañía no tuvo en cuenta algunas de dichas recomendaciones.
Pero no es sólo la seguridad de los empleados de Skanska-Conciviles la que está poniendo en peligro la construcción de la hidroeléctrica de Urrá. Una de las consecuencias que produjo el secuestro fue la de un condicionamiento por parte de la banca internacional que está financiando el proyecto. Dos de los más importantes bancos suecos, el Nordik Investment Bank (NIB) y el Nord Bankend (NB), cuyos aportes ascienden a 45 y 34 millones de dólares respectivamente, están a la espera de que la situación de los dos funcionarios se resuelva satisfactoriamente para darle vía libre a los créditos pendientes.
"Esa situación nos preocupa bastante. Lo que ocurre es que el caso del secuestro de los dos ingenieros suecos se sale de nuestras manos porque nosotros no somos los indicados para llevar a cabo una negociación con los secuestradores. La ley lo prohíbe", dijo un funcionario de Urrá S.A.

¿QUÉ SE NEGOCIA?
Todo parece indicar que la liberación de los dos suecos depende de una serie de condicionamientos políticos, laborales y económicos. El frente XXVIII de las Farc ha hecho saber que es necesario, según ellos, debatir públicamente los impactos sociales y ambientales que produce la obra de Urrá I. Paradójicamente, están exigiendo la presencia de Amnistía Internacional y la Cruz Roja para que conozcan la situación de derechos humanos en el departamento de Córdova, así como un pronunciamiento de los gremios económicos y grupos paramilitares acerca de un eventual proceso de paz. A ello se sumaría una presunta exigencia económica que ni Skanska, ni Urrá S.A. ni los gobiernos de Suecia y de Colombia estarían dispuestos a aceptar. Mientras tanto se siguen escuchando voces que claman por la libertad de los dos ingenieros. La más reciente fue la del premio Nobel, Gabriel García Márquez, quien pidió la libertad incondicional de los dos profesionales.

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