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| 8/16/2014 12:00:00 AM

El misterioso asesinato del ingeniero caleño

El macabro caso del secuestro y asesinato de un joven profesional, digno de una novela policiaca, ha atrapado la atención del país.

En un país lamentablemente acostumbrado a la violencia y a los crímenes pocas cosas llaman la atención de los colombianos. El caso del secuestro y asesinato de Carlos Andrés Certuche es uno de esos. Durante toda la semana pasada prácticamente no hubo un solo día en que los medios de comunicación no destinaran un espacio para referirse al caso. Y no es para menos. Se trata de un crimen que parece sacado de una película de Sherlock Holmes.

El cuerpo de Certuche fue encontrado la noche del pasado sábado 12 de agosto en un conjunto de casas en el barrio Cedritos al norte de Bogotá. Era el triste final para la familia de este ingeniero caleño de 34 años de edad, que había denunciado su desaparición un mes atrás. Certuche había viajado a Bogotá en la mañana del 10 de julio y tenía planeado regresar al final de la tarde de ese mismo día a la capital del Valle. De hecho había dejado su vehículo en el aeropuerto pues se trataba de un rápido viaje de negocios. Al perder contacto con su marido, su esposa se intranquilizó y viajó al día siguiente a la capital para poner en conocimiento de las autoridades la desaparición. La mujer les entregó a las autoridades el último reporte del GPS del celular de su esposo, que marcaba en un conjunto de casas en el barrio Cedritos.

La investigación comenzó y durante varias semanas los investigadores del CTI comenzaron a tratar de precisar con exactitud el lugar exacto en donde estaba la señal del GPS, pues inicialmente el reporte entregado por la mujer señalaba un conjunto de más de 20 casas. Los peritos no sabían en cuál de ellas podía estar el desaparecido.

Casa por casa comenzaron a realizar entrevistas hasta cuando algunos vecinos les informaron que lo único raro que habían visto en el conjunto era que a mediados de julio, poco después de la fecha en que desapareció el ingeniero, en una de las viviendas entraban y sacaban mucho material de construcción. El dato fue clave. Los peritos entraron a la vivienda en la noche del pasado sábado y tras inspeccionar el lugar notaron que la casa tenía algo diferente a todas las otras. El patio trasero había sido modificado y el prado del patio trasero había sido removido por completo y reemplazado por baldosas.

Usando un equipo especial escanearon el patio y descubrieron que había algo enterrado. Armados con picos, mazos y palas empezaron a remover las baldosas. Debajo había una gruesa plancha de concreto y a casi tres metros de profundidad, cubierto con cal, hallaron el cuerpo del ingeniero. A pesar del avanzado estado de descomposición inicialmente establecieron que tenía severos golpes en las extremidades y un disparo en el abdomen.


¿Qué pasó?

La investigación tiene muchos cabos sueltos y está llena de misterios. Andrés Certuche nació el 12 de septiembre de 1979 en Popayán. Muy joven se fue a vivir a Cali con su familia. En 1996 se graduó de bachiller y obtuvo uno de los más altos puntajes del Icfes, que lo ubicó como uno de los 25 mejores bachilleres de ese año en el país. Inicialmente comenzó a estudiar Medicina en la Universidad del Valle, pero pronto descubrió que no era lo suyo. Se inscribió en la Universidad Javeriana de Cali en la Facultad de Ingeniería Industrial de donde se graduó en 2002. Tres años más tarde se casó y un tiempo después creó su propio negocio llamado Centro de Medicina Regenerativa. Según su familia el viaje a Bogotá que le costó la vida hace un mes tenía como fin realizar algunas gestiones ante el Invima para un proyecto de investigación sobre células madre. Eso es lo que sabe la familia. Sin embargo lo que ocurrió ese 10 de julio en Bogotá, día que desapareció, es un misterio.

Las autoridades saben que una vez llegó a la capital, Certuche se reunió con un amigo suyo llamado Jhon Jairo Flórez, un empresario de artistas. El martes de la semana pasada Noticias RCN lo entrevistó. Dijo que habló con Certuche sobre un negocio para comercializar unos cepillos de dientes y que en ese momento lo llamó otro amigo llamado Max Rodríguez, quien los invitó a comer.

Según Flórez, los tres fueron a un restaurante en el norte de Bogotá y de allí salieron a la casa de Rodríguez en Cedritos. Allí, dijo, alguien lo drogó, lo esposó y lo llevó a una bodega en el centro de la ciudad. Flórez afirmó que duró dos días esposado, custodiado por un hombre que le exigía entregarle los 800.000 dólares del supuesto negocio que había hecho con Certuche. Según el relato de Flórez, él aprovechó el descuido de su captor para escapar de la bodega. Forcejeó con su secuestrador y recibió un disparo en la espalda. Aun así consiguió huir. Flórez dijo, vagamente, que vio por última vez vivo a su amigo en la casa de Cedritos.

Tras permanecer un par de días en un hospital, Flórez salió de allí y al cierre de esta edición la Fiscalía lo buscaba para tratar de conocer su versión, sobre la cual han manifestado serias dudas los familiares del ingeniero Certuche.

Los investigadores del extraño caso no se atreven aún a aventurarse con alguna hipótesis, pues por ahora son muchas las preguntas que rodean el caso. Para empezar, resulta demasiado extraña la forma en que enterraron e intentaron desaparecer el cuerpo del ingeniero Certuche ya que implica una logística muy compleja, impropia de un delito común.

La familia y los investigadores ven con reserva el testimonio de Flórez. No entienden cómo consiguió fugarse a pesar de estar gravemente herido.Tampoco por qué decidió contar su versión a los medios antes que a la Fiscalía y por qué esperó un mes, hasta cuando fue encontrado el cuerpo, para hablar. El hombre que supuestamente invitó a Certuche a la casa de Cedritos tampoco aparece. No menos desconcertantes son los motivos para asesinar a Certuche pues no se trataba de un joven acaudalado. No resulta fácil entender tampoco por qué las autoridades tardaron en encontrarlo casi un mes desde que la esposa del ingeniero les dijo dónde podía estar su esposo desaparecido. El caso, que ha copado la atención de los medios, parece tener todos los elementos para transformarse en una macabra novela de misterio con un final, como todas ellas, incierto.
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