Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1995/08/21 00:00

EL MISTERIOSO CHEQUE

Santiago Medina le pasa a Jorge Herrera Barona la papa caliente de un narcocheque para la campaña, y el dirigente vallecaucano responde que Medina miente.

EL MISTERIOSO CHEQUE

LA DECLARACION DEL EX tesorero de la campaña presidencial de Ernesto Samper, Santiago Medina, era esperada desde hacía mesés. A medida que avanzaba el llamado proceso 8.000, sobre financiación a campañas políticas por parte de empresas del cartel de Cali, el nombre de Medina sonaba con insisteneia para una declaraciòn jurada ante los fiscales sin rostro y toda clase de rumores circulaban en torno a lo que éstos podrían preguntarle y lo que él podría contestarles.
El misterio comenzó a absolverse el martes 18, 24 horas después de que Medina respondiera preguntas durante más de siete horas frente a la cabina de vidrio en la cual ocultaban su identidad los funcionarios de la Fiscalía. Recostado sobre un escritorio del moderno set del noticiero CM&, el director de este informativo, Yamid Amat, dio la chiva. Según él, la Fiscalía le había presentado a Medina un cheque por 40 millones de pesos, girado a su favor el 15 de junio del año pasado, cuatro días antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, de una cuenta en la oficina principal del Banco de Colombia en Cali abierta por Comercializadora Agrícola La Estrella, una de las empresas que las autoridades han identificado como firmas de bolsillo del cartel. El cheque -encontrado hace algunas semanas en un allanamiento en Cali -había sido endosado por Medina con su firma y su cèdula y registraba un segundo endoso por parte de María Fernanda Zamora. En las horas que siguieron a la revelación de CM& la madeja comenzó a desenredarse.
Medina respondió que él había recibido ese cheque, lo había endosado y enviado al comité financiero de la campaña samperista en el Valle del Cauca, no sin antes advertir a sus miembros que verificaran y establecieran plenamente el origen de los fondos. Según el ex tesorero de la campaña samperista, el cheque le había llegado por correo a la sede de la campaña. "En esos dìas yo recibía hasta 70 cheques diarios -dijo Medina según el diario El Nuevo Siglo-. Nunca imaginé que esa empresa estuviera vinculada al cartel de Cali". El hecho es que el cheque volvió a Cali, donde fue consignado en la cuenta de María Fernanda Zamora, secretaria de Jorge Herrera Barona, mencionado por Medina ante la insistencia de la Fiscalía en que identificara con nombres propios a los miembros del comité financiero de la campaña en el Valle.

VALLE AGITADO
A las pocas horas de conocida esta historia, en los círculos empresariales del Valle del Cauca no se hablaba de otra cosa. Herrera Barona no sólo es el presidente del Comité Olímpico Colombiano, cargo desde el cual se acaba de anotar un gran éxito con la organización de los Juegos del Pacífico en Cali, sino que tras su paso por la gobernación en los años 80 y por el conjunto de su trayectoria empresarial, es uno de los dirigentes más respetados del departamento. Medina no sólo lo mencionó a él como responsable del comité financiero del Valle, sino que agregó el nombre de otro patriarca del notablato caleño: el empresario Henry Eder.
Este último fue el primero en salirle al paso a la versión el miéreoles 19. Su explicación fue tan sencilla como contundente: no hizo parte de ningún comité financiero de la campaña samperista y nada tuvo que ver con el trámite dado al cheque de Medina. La respuesta de Herrera se demoró un poco más. El empresario se encontraba en el exterior y sólo regresó el jueves en la noche. El viernes se presentó ante el fiscal general Alfonso Valdivieso y de inmediato rindió su propia declaración jurada. Su versión contradice en númerosos puntos a la de Medina.
Según Herrera, semanas antes de la primera vuelta para las elecciones presidenciales, la campaña samperista lo invitó a manejar la recolección de fondos en el Valle en compañía del prestigioso banquero Mauricio Cabrera. Herrera confirmó lo dicho por Eder en el sentido de que éste nada tuvo que ver con dichas actividades. Herrera y Cabrera recogieron numerosos aportes y, en cumplimiento del código de ética de la campaña samperista, los enviaron directamente a la tesorería general en Bogotá, la cual manejaba Medina. Esta tesorería les devolvía luego una parte de esos aportes para los gastos de la campaña en el Valle.
Para el manejo de los dineros que eran enviados desde Bogota para los gastos en el Valle, la campaña le recomendó a Herrera abrir una cuenta a su nombre desde la cual podría distribuir los recursos a los distintos directorios liberales. Así lo hizo para la primera vuelta. En cuanto a la segunda, SEMANA pudo establecer que fue necesario abrir otra cuenta, esta vez a nombre de la secretaria de Herrera, María Fernanda Zamora. Lo anterior, debido a que el 16 de j unio Herrera viaj aba a Estados Unidos para seguir el mundial de fútbol y no estaría en el país en las horas previas a la jornada electoral del 19 de junio.


Antes del viaje Herrera se comunicó con Medina y le dijo que estaba pendiente de los dineros para la segunda vuelta. Medina prometió unos 135 millones de pesos. Alrededor de 95 millones llegaron a la cuenta de la secretaria Zamora por medio de un giro desde la capital. Los otros 40 millones eran el cheque de Medina. Herrera recuerda que el 15 de junio, pocas horas antes de su viaje a Estados Unidos, Medina le comunicó que ese mismo día una persona de confianza llegaría a Cali con el cheque, girado a nombre del entonces tesorero y endosado por éste, para que lo pudieran consignar. Un mensajero de Herrera fue hasta el aeropuerto y recogió el cheque, que ese mismo día fue consignado en la cuenta de la secretaria Zamora en el Banco de Occidente.
Jorge Herrera Barona fue enfático en sus declaraciones a SEMANA el viernes pasado: "Jamás el señor Medina me solicitó que verificara nada en relación con el origen del cheque. Además, si él lo endosó fue justamente porque lo estaba aceptando. Nadie endosa un cheque si lo va a rechazar". Así lo dijo también ante los fiscales sin rostro.

LO QUE SIGUE
La Fiscalía se encuentra ante dos versiones que se contradicen en el punto fundamental: si es cierto o no que Medina le pidió a Herrera que verificara el origen de los recursos del cheque de Agrícola La Estrella. "Si alguien se hubiera puesto a averiguar sobre esa firma en Cali, pronto habría establecido que nadie la conocía, y eso de por sí podía considerarse extraño en el mundo de negocios de Cali donde todo se sabe y todo el mundo conoce a todo el mundo en los círculos de empresarios" explicó a SEMANA un industrial de esa ciudad. Agrícola La Estrella sólo era conocida por los funcionarios de la oficina principal del Banco de Colombia en Cali. Según la Superintendencia Bancaria, que sancionó la semana pasada a esa oficina, por la cuenta 024864-2 de Agrícola La Estrella, esta firma movió más de 4.100 millones de pesos entre marzo y junio de 1994, en pleno período electoral. La Superbancaria confirmó en sus averiguaciones que otras tres empresas de papel del cartel con cuentas en esa oficina del Banco de Colombia movieron 17.000 millones de pesos que, sumados a los de Agrìcola La Estrella, totalizan casi 22.000 millones de giros en pleno período electoral de marzo a junio del 94.
El hecho es que nadie averiguó por Distribuidora Agrícola La Estrella y que el aporte de esta firma sirvió para financiar los gastos de la campaña. Lo anterior tiene una implicación bastante importante: como lo dijo el diario El Tiempo en su edición del jueves 20, el cheque de Medina "podría constituir la primera evidencia judicial de una doble contabilidad en la campaña presidencial y de la infiltración efectiva de los dineros de la mafia".
La situación para Medina no parece fácil. Al haber sido desmentido por un hombre del prestigio de Jorge Herrera Barona, su testimonio resulta comprometido, aunque según ha podido establecer SEMANA, el ex tesorero insistirá en su versión y abundará en detalles si, como está previsto, es llamado para ampliar su declaración. Y es que si su versión no se sostiene, Medina se verá abocado a afrontar cuestionamientos jurídicos ya que la conclusión de lo sucedido, más allá de quién haya sido el responsable, es que esos 40 millones entraron a la campaña y no fueron registrados en la contabilidad que luego fue presentada por Medina a la Veeduría del Tesoro, al Consejo Nacional Electoral y a la Fiscalía, que en tiempos de Gustavo de Greiff archivó la investigación de los narcocasetes, entre otras cosas, basado en que la contabilidad presentada por Medina no registraba aporte alguno de empresas vinculadas con el narcotráfico.
Otra cosa que queda clara es que, en el caso del cheque de Agrícola La Estrella, los preceptos consignados en el código de ética que rigió a la campaña samperista no se cumplieron. Según el artículo 9°. de este código, "las donaciones que se efectúen a la campaña (...) deberán ser entregadas a la Tesorería General de la Campaña, cumpliendo además los siguientes requisitos: identificación completa de quien hace la donación, origen de los recursos... ". Es obvio que esto no sucedió, pues ni la tesorería general registró el ingreso del cheque -sino que por el contrario lo envió a Cali- ni se aclaró la "identificación completa" del donante. Una fuente de la campaña que estuvo vinculada a las labores de la Fiscalía Etica de la misma le dijo a SEMANA: "No recuerdo que la tesorerìa nos haya consultado sobre el origen de ese cheque, tal y como debía ser si habìa dudas"
Queda pues mucha tela para cortar en este asunto, y aunque los dos principales protagonistas del episodio del cheque ya declararon ante la Fiscalía y brindaron sus explicaciones a los medios de comunicación, es evidente que del avance que tenga el proceso en las próximas semanas dependerá el desenlace de una historia que parece todavía enredada en la mitad de la trama.

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