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| 5/5/2012 12:00:00 AM

El modelo de Petro para Bogotá

El Plan de Desarrollo que presentó el alcalde Gustavo Petro es el más costoso en la historia de Bogotá, pero sus ambiciosas metas son las más difíciles de hacer realidad.

El modelo de ciudad que Gustavo Petro quiere dejarle a Bogotá al final de sus cuatro años de gobierno es bastante ambicioso en sus aspiraciones, pero difícil de concretar en sus metas. Esta es la conclusión que se desprende del Plan de Desarrollo que el Concejo de Bogotá comenzó a discutir la semana pasada, en un proceso que tomará todo el mes de mayo. La iniciativa está dividida en tres partes: reducción de la segregación, ordenamiento alrededor del agua y de cara al cambio climático, y fortalecimiento de lo público. “Son tres huevitos muy grandes, pero quién sabe si empollan”, dijo a SEMANA Carlos Eduardo Guevara, vocero del Partido Mira.

Uno de los aspectos más polémicos es el costo de esta hoja de ruta. La alcaldía pidió un cupo de endeudamiento de 4,3 billones de pesos, pues el monto total alcanza los 61,1 billones de pesos y lo que hay en las arcas distritales no es suficiente. Si la propuesta naufraga en el debate del cabildo, Petro podría expedir un decreto para ejecutarla, sin poder autorizar endeudamiento ni cambios tributarios.

“El plan de desarrollo tiene una retórica ambiciosa, una suma de titulares, donde brilla por su ausencia el cómo hacer las cosas”, dijo la excandidata Gina Parody. La mayoría de las metas no tiene definidas las líneas base, que es el punto de partida de cada programa, y por lo tanto, medir sus resultados sería imposible.

Para los defensores del proyecto, la explicación a estos interrogantes es que la propuesta está pensada para el largo plazo. “Es ambicioso y pertinente, porque plantea el avance en políticas sociales sin descuidar los problemas de movilidad”, dijo Carlos Vicente de Roux, concejal gobiernista. En síntesis, Petro rompe con los modelos de ciudad dominantes en alcaldías recientes. Pero con el Concejo en contra, el desplome en las encuestas y la dificultad para convencer a los bogotanos de las bondades de su nuevo modelo, la Bogotá de Petro no parece fácil de alcanzar por ahora.

1) Más impuestos

La propuesta contiene un revolcón en materia tributaria: ajustar los impuestos, implementar recaudos nuevos y modernizar los controles. Todo en aras de conseguir 2,8 billones de pesos adicionales para financiar obras sociales.

Los tributos que serán ajustados son el Impuesto Predial Unificado, Impuesto de Industria y Comercio, plusvalías, alumbrado público y derechos de edificabilidad. Y en la lista de los nuevos recaudos está el cobro por entrar a algunos sitios de la ciudad y por estacionar en la vía.

El secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, aduce que el objetivo es que quienes tienen inmuebles más costosos o negocios más rentables paguen más. Y en caso de revisar el cobro del alumbrado público, se eximiría a los estratos 1, 2 y 3, para evitar gravar a los más pobres. Ante las críticas por lo impopular de la propuesta, Bonilla dijo: “No son nuevos impuestos, sino nuevos criterios para
el cobro”.
 
El obstáculo

El Concejo podría torpedear la propuesta de Petro como lo hizo con Antanas Mockus, a quien en cinco ocasiones le bloquearon la reforma tributaria.

2) Vivienda en el centro

Uno de los baluartes del modelo Petro es contraer la ciudad en lugar de expandirla. Por eso ha sostenido que hay que hacer viviendas de interés prioritario en el corazón de la capital, así como obras de intervención urbana. El plan no dice cuántas casas para la gente pobre se edificarán ahí aunque la secretaria de Planeación, María Mercedes Maldonado, indicó que se trata de construir más del 50 por ciento de las viviendas de interés prioritario proyectadas. En total, la iniciativa apunta a construir 70.000 viviendas, cuando el déficit en la ciudad está cerca de 120.000. La aspiración se queda corta.

Redensificar el centro supone superar varios obstáculos: adquirir predios más costosos que en otras partes de la ciudad, renovar las redes del acueducto porque la que hay es vieja y diseñar un modelo de negocio para persuadir a los dueños de las viviendas.
Para el concejal Juan Carlos Flórez, “la propuesta es realizable, pero el problema es que la Empresa de Renovación Urbana no tiene la capacidad de ejecución que se necesita”.
 
El dato

40.000 viviendas de interés prioritario (más del 50 por ciento) serán para las víctimas del conflicto. Aunque es loable la intención, otras poblaciones pobres también necesitan esas soluciones.

3) Más horas sin más clases

Una de las necesidades apremiantes de la educación pública de la ciudad es ampliar la intensidad horaria. El Plan prevé instaurar gradualmente la jornada única para que los estudiantes de primaria y bachillerato reciban 40 horas de formación.

Pero el incremento de la intensidad horaria no significa más clases, sino que los estudiantes podrán dedicarse a actividades culturales, lúdicas y deportivas. La meta es incrementar en 150 colegios la intensidad horaria, pero solo en 15 tener una jornada única. Otro de los objetivos es extender el bachillerato hasta el grado 12 voluntario con el fin de que los estudiantes reciban un ciclo inicial de educación superior. Para la excandidata Gina Parody, los objetivos son realizables porque son poco ambiciosos. “Las metas propuestas no van a lograr que haya igualdad de oportunidades y el plan no dice cómo los estudiantes van a mejorar su rendimiento”, dijo.
 
El faltante

El Plan no incluye la enseñanza de la segunda lengua en una ciudad donde solo el 10 por ciento de los bachilleres se gradúa con un nivel intermedio básico de inglés.

4) El agua como eje

El eje ambiental del Plan de Desarrollo es tal vez donde se notan más las ambiciones del modelo de ciudad de Petro. La apuesta es poner en el centro del debate del desarrollo y la expansión de la ciudad al agua y al cambio climático. Tiene dos metas que se destacan: reducir la vulnerabilidad hídrica de la ciudad en un 10 por ciento y mejorar las condiciones ecológicas de las cuencas de los ríos Fucha, Salitre, Tunjuelo y Torcay. Pero también busca estimular el uso de energías limpias en el transporte, recuperar los humedales, entre otras aspiraciones que los ambientalistas ven con buenos ojos, pero cuyos efectos no se verán en corto tiempo.

No obstante, el ‘cómo’ sigue abriendo interrogantes. Muchas de estas propuestas solo son realizables si la gente se apropia del discurso ecologista y eso implica un trabajo pedagógico intenso, entre otras estrategias. Por ahora, la propuesta en ese aspecto busca ser más una primera piedra en un cambio del modelo de desarrollo, que un verdadero reordenamiento de la ciudad.
 
Lo urgente

El Plan puso como meta reasentar 3.232 hogares que están en situación de alto riesgo y su reubicación es inaplazable.

5) Movilidad, desafío inmediato

Las cuatro grandes metas del Plan para resolver el atascamiento de la ciudad son: construir dos cables aéreos para Ciudad Bolívar y San Cristóbal, cinco kilómetros de la red del metro, 54 por ciento de la red férrea para un tren ligero (tranvía) que iría sobre la carrera séptima y sobre la Avenida Longitudinal de Occidente y troncales de TransMilenio por las avenidas 68 y Boyacá. Todas las propuestas, incluido el mantenimiento de la malla vial y la construcción de otras obras, se llevan el 30 por ciento del presupuesto: 16,1 billones de pesos.

Según el Plan, el 70 por ciento de la financiación de estos programas corre por cuenta de la Nación, lo cual supone dos obstáculos, uno técnico y uno político: en primer lugar, el Conpes, que fija las reglas para la financiación de proyectos de movilidad en la ciudad, establece que estos deben tener un componente regional, “y en el Plan no está”, explicó Guevara; y en segundo lugar, el Ministerio de Transporte y la Alcaldía no han hecho buenas migas.
 
La prioridad

Para la alcaldía la solución más urgente en movilidad es ampliar la red de TransMilenio. Es probable que la construcción del metro apenas arranque en 2014.
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