Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1997/06/23 00:00

EL MUNDO DE ALFONSO CANO

Las declaraciones del líder guerrillero al 'Noticiero 24 Horas' dejan en claro que, por ahora, las Farc no quieren hablar de paz.

EL MUNDO DE ALFONSO CANO

En un momento en que parece inminente la liberación de los soldados secuestrados por las Farc y que empieza a hablarse una vez más de crear comisiones de paz para buscar acuerdos con las organizaciones guerrilleras han llamado la atención las declaraciones concedidas por Alfonso Cano, uno de los jefes de la Farc, al periodista Jorge Enrique Botero, del Noticiero 24 Horas de televisión, en las que sostuvo, entre otras cosas, que no ve viable un proceso de paz con el gobierno de Ernesto Samper.Hacía bastante tiempo que los jefes guerrilleros no aparecían en los medios de comunicación y las conclusiones del veterano periodista no pasaron inadvertidas para quienes escucharon sus declaraciones en los programas radiales del jueves por la mañana. Para Botero quedó claro que la guerrilla, en este caso las Farc, están más institucionalizadas que nunca y que dentro de sus planes futuros inmediatos no aparece por ningún lado una mesa de negociación. De acuerdo con Botero, "las Farc sienten que Samper hizo por ellas lo que ellas mismas no habían logrado hacer en los últimos 15 años: deslegitimar las instituciones y la clase dirigente del país".Una de las cosas que más impresionó al periodista del Noticiero 24 Horas durante el tiempo que permaneció en el campamento de Alfonso Cano fue el poderío militar con que cuenta. Tiene a su alrededor cerca de 70 guerrilleros fuertemente armados, la mayoría de ellos son hombres jóvenes, quienes se encargan de responder por su seguridad personal. Todos ellos _según las declaraciones del reportero_, aparte de su capacitación militar, reciben por lo menos cuatro horas diarias de adiestramiento ideológico. Durante esas charlas discuten acerca de la actualidad nacional e internacional. "Hombres y mujeres participan por igual en las discusiones", sostiene.La entrevista con el jefe guerrillero se realizó en una región selvática del país y para ello debió viajar por cerca de 48 horas. Botero describió el sitio donde fue atendido por Cano como un lugar carpado en el que sobresalía una larga mesa de madera en la que reposaban decenas de revistas y periódicos, así como un pequeño computador portátil y una serie de documentos de estudio y trabajo. El jefe guerrillero siempre tiene a mano un termo cargado con tinto caliente que desocupa varias veces al día y un paquete de cigarrillo que consume en cuestión de horas. El periodista destaca que Cano, pese a su alto grado dentro de las Farc, no cuenta con mayores privilegios al interior de la organización. "Su cambuche, por ejemplo, es exactamente igual al de los otros guerrilleros y su comida no difiere de la de los demás", dijo Botero a SEMANA. No obstante le llamó la atención el hecho de que Cano, a pesar de ser un intelectual nacido y formado en Bogotá, "ha adquirido gustos y hábitos absolutamente campesinos".Pero más que las condiciones de vida de las Farc al reportero le llamó poderosamente la atención la seguridad en sí misma que muestra esa organización guerrillera, pues él considera que no han modificado en nada su discurso radical con un fuerte contenido marxista igual al que han venido pregonando desde su creación. Tan fuertes se consideran las Farc que, según Botero, "a lo único que estarían dispuestas es a sentarse para lograr un acuerdo que por supuesto no incluye su desmovilización, ni mucho menos la dejación de sus armas. Su planteamiento consistiría, básicamente, en volver a barajar la economía, lo social y lo político para que se cumpla un programa, que en realidad viene a ser el programa de un partido comunista en el poder".Algunos temas supremamente sensibles para la opinión pública, como el de los secuestrados, también fue tratado por el periodista en su entrevista al jefe guerrillero. Cano aseguró que esa práctica está prohibida por el estado mayor de esa organización, pero admitió que algunos frentes guerrilleros incurren en ella ya sea por razones políticas o económicas. Sin embargo Cano, de acuerdo con las declaraciones de Botero, descartó que fuera la principal fuente de financiación de las Farc. Inclusive Cano le mostró al reportero partes de guerra de 1996 en los cuales aparece la obtención de cerca de 1.000 millones de pesos como resultado de las incursiones a poblaciones.Pero una de las cosas que más lo impresionó fue la manera como Cano abordó el tema del futuro de esa organización guerrilla y la posibilidad de llevar a cabo un proceso de negociación en el futuro con el gobierno. "Tengo la sensación de que tienen más planes militares que políticos. Y me llamó mucho la atención el desprecio muy grande que muestran hacia la clase dirigente del país. En todo caso no parecen dispuestas a desmovilizarse a cambio de beneficios particulares", dijo. Algunos analistas consultados por SEMANA después de escuchar tanto las declaraciones del jefe de las Farc como las impresiones que le quedaron al periodista luego de entrevistarlo, afirmaron que la conclusión que queda de todo ello es que el problema de la guerrilla es mucho más importante para el país que el propio narcotráfico. A pesar de las buenas intenciones que tengan quienes han venido hablando de la necesidad de un proceso de paz con la subversión, lo cierto es que el problema con la guerrilla va para largo y que, a juzgar por las declaraciones de Cano, son muy remotas las posibilidades de que las Farc vuelvan a hablar de paz. En ese sentido, a Botero le quedaron las cosas muy claras: "Me quedó el sabor de que lo que menos tienen las Farc es afán".

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