Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/09/29 00:00

El mundo al revés

El caso de una secuestrada por las Farc, que dijo haber sido violada en cautiverio y luego fue arrestada por rebelión, muestra la inequidad de la justicia.

En tan solo mes y medio Rina Bolaños Mendoza cayó del cielo a las llamas del infierno. Hace 45 días se levantó libre en el paraíso de la Sierra Nevada de Santa Marta y ahora malvive en la cárcel del Buen Pastor en Bogotá. En este breve lapso pasó de ser una mujer admirada por su trabajo social a señalada de auxiliar de terroristas.

En el mismo mes y medio Omar López, alias 'Beltrán', se liberó de la disciplina de la guerrilla y ahora se dispone a gozar la libertad. Hace 45 días se levantó a beber café cerrero en la humedad de la manigua y hoy duerme bajo la brisa caribe en Santa Marta. En esos pocos días pasó de ser uno de los jefes guerrilleros más temidos a acariciar la libertad en la vida civil.

Hace 45 días sus caminos se cruzaron y sus vidas cambiaron para siempre. El domingo 10 de agosto la bacterióloga Bolaños Mendoza, de 33 años, se despertó en el silencio de la Sierra Nevada con una comunidad de nativos, por quienes trabajaba en servicios de salud. "Que paz la que hay aquí", les dijo mientras jugaba con los niños. Ella trabaja en la EPS Dusakawi, que atiende a los 32.000 indígenas kogui, wiwa, arhuacos, arzarios y kankwamos registrados en este Parque Nacional Natural. "Ha estado con nosotros trabajando en espantar las enfermedades", le dijo un líder arhuaco a SEMANA.

Ese martes 12 de agosto ella se fue con varios nativos a buscar familias aisladas para censarlas y tomarles muestras de sangre para conocer su tipo. 'Beltrán', entre tanto, se marchó con 20 de sus hombres a patrullar un área que defienden a sangre y fuego. Era una de sus tareas como responsable de seguridad de las dos escuadras del frente XIX, que se mueven entre los valles del río Cesar al sur y Ranchería al norte, en el flanco oriental de la Sierra.

"Sin ninguna mala intención nos metimos en la región de ellos (las Farc)", recuerda la bacterióloga. De un momento a otro estaba rodeada por hombres armados y vestidos de camuflado. 'Beltrán' dejó ir a los indígenas pero secuestró a Rina bajo el cargo de haber "violado territorio" controlado por las Farc.

La mujer fue llevada a un campamento, donde se le interrogó. Ella les contó que era madre de dos niñas: Lucy Marcela, de 6 años, y Rina Daniela de 4. Además narró que su presencia allí se debía exclusivamente a sus tareas de servicio social con la EPS Dusakawi. Cuando le informaron que para liberarla debía cancelar 15 millones de pesos ella les dijo que era una cifra imposible, pues desde que a principios de este año se separó del médico anestesiólogo Raúl Enrique Morales Pérez ella responde económicamente por su familia.

Entre tanto, el jueves 14 de agosto, los indígenas, preocupados por la suerte de la profesional, se fueron en masa a buscar su liberación. Diez de ellos, que representaban a los 450 que ella había atendido en los últimos días, se presentaron en la Defensoría del Pueblo de Valledupar para informar del secuestro. Otro grupo, simultáneamente, buscó contacto con los comandantes de las Farc para exigir el fin del cautiverio. Los indígenas se mostraron inflexibles desde un principio. Para ellos la resistencia civil contra los grupos armados ilegales es una cuestión innegociable.

Pasaron 14 días hasta que Rina Bolaños Mendoza fue liberada. Ello se logró en parte por la exigencia de los indígenas y en parte "por la vergüenza que sintió el comandante del frente XIX de las Farc, Solís Almeida", como dijo a SEMANA un dirigente de la comunidad kankwama. Según su versión, el jefe insurgente se enteró de los abusos que estaba cometiendo 'Beltrán', los cuales están condenados por la ética revolucionaria de la organización. Los indígenas, además, aprovecharon para decirle a Almeida que 'Beltrán' les venía robando desde hace tiempo sus reses y que eso para ellos era una declaración de guerra.

El 26 de agosto recuperó su libertad y de inmediato contó su versión de lo que le había ocurrido a los medios de comunicación. Rina Bolaños dice que decidió dar la cara en la televisión para mostrar el estado de degradación a que ha llegado el conflicto armado en el país. El viernes 5 de septiembre se reunió en Bogotá con el vicepresidente, Francisco Santos, quien le escuchó contar su tragedia. La bacterióloga dijo que había estado bajo el acoso del guerrillero. Según su testimonio, empezó "a sufrir atropellos de parte de él (Beltrán)". "Siempre buscaba la oportunidad para acosarme de día y de noche. Por las noches aprovechaba, porque dormía en el cuarto conmigo, para acosarme hasta que me accedió carnalmente en dos ocasiones. Lo hacía mientras yo lloraba".

Rina sostiene que "la tropa empezó a sospechar. Ellos me dijeron, 'nosotros tenemos la sospecha de que este hombre la está acosando sexualmente y queremos que tenga confianza en nosotros y nos diga qué está pasando'. Entonces yo me decidí y les conté", aseguró Bolaños Mendoza.

Un dirigente arhuaco de la zona dice que, tras liberar a Rina, las Farc decidieron fusilar a 'Beltrán'. Pero éste se enteró a tiempo, escapó y se entregó al Ejército en Pueblo Bello, en las estribaciones de la Sierra.

El sábado 6 de septiembre en Valledupar comenzó el nuevo viacrucis de Rina Bolaños. Tres ex guerrilleros del ELN, acogidos al programa de reinserción, acusaron a una mujer que describieron como "medianamente alta, medianamente gorda, medianamente robusta y medianamente pelinegra", como parte activa de esa organización. Ese mismo sábado la fiscal ordenó la captura para indagatoria de la bacterióloga. En una actuación que la Defensoría del Pueblo califica de "sorprendentemente diligente", la orden se hizo efectiva el domingo 7 de septiembre por agentes del DAS, es decir, apenas 24 horas después.

"Llegaron a la casa de ella diciendo que venían de la oficina de la Vicepresidencia para protegerla. Ella aceptó y los acompañó al DAS. Al llegar allí, para sorpresa de ella, le comunicaron que estaba detenida y le mostraron la orden", cuenta Beatriz Linares, defensora delegada para la niñez, la mujer y el anciano de la Defensoría del Pueblo. "Utilizaron el nombre del Vicepresidente para tenderle una trampa, pues la dirección se la suministró la mamá, a quien le dijeron que la iban a cuidar. Todo en una operación muy cuestionable", agrega. La bacterióloga dice que estaba en Bogotá para esconderse pues temía que las Farc tomaran represalias por sus denuncias.

Bolaños Mendoza ahora está en la cárcel del Buen Pastor de Bogotá. "Está destrozada", dice uno de sus familiares que la ha visitado. Dos mujeres fiscales de Valledupar, que hasta ahora no han tenido en cuenta su posible violación, están decidiendo su suerte. En cambio cuatro hombres insisten en defenderla. Se trata de un defensor público especial enviado desde Bogotá, del defensor seccional del Cesar, del procurador regional y del defensor público de Valledupar asignado para el caso. "Esto es el mundo al revés", dice un investigador.

Mientras ella está en una fría cárcel de Bogotá él está en la sede de la Primera División del Ejército de Santa Marta. El ex guerrillero acepta que tuvo relaciones con Rina pero niega que hayan sido forzadas. Se acogió al programa de dejación de las armas, por lo que ahora el Estado lo protege.

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