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| 6/17/2013 12:00:00 AM

El narcotraficante que no aprendió

Pese a su extradición y su condena en EE. UU., ‘Guacamayo’ regresó al país y siguió delinquiendo.

En el mundo criminal colombiano Carlos José Robayo es muy popular y temido. Conocido con el alias de ‘Guacamayo’, ocupó el segundo lugar en la organización del extraditado narcotraficante Diego León Montoya, alias ‘Don Diego’.

Para el año 2002 formaron un ejército de sicarios conocidos como los 'Machos’ con el cual se transaron en una larga guerra que dejó centenares de muertos, principalmente en el norte del Valle, contra la banda de los 'Rastrojos’, creada por el narcotraficante Wílber Varela, alias ‘Jabón’.

'Guacamay'o fue el jefe militar de los 'Machos' y en el 2005 fue capturado por la policía y extraditado a Estados Unidos. Su condena inicial fue de nueve años de prisión, pero debido a su colaboración con las autoridades americanas obtuvo un importante descuento y a comienzos del 2012 ya estaba de regreso en Colombia. Durante el tiempo que permaneció en prisión muchas cosas cambiaron en el mundo de la mafia en el país.

Su jefe, ‘Don Diego’, fue extraditado y su archienemigo ‘Jabón’ fue asesinado por sus propios hombres en Venezuela. La entrega a la justicia de los hermanos ‘Comba’, así como la captura de Diego Pérez, alias ‘Diego Rastrojo’ (herederos del imperio de 'Jabón'), implicó un reordenamiento en el negocio del narcotráfico, especialmente en el occidente del país. Cuando 'Guacamay'o regresó encontró que varios de quienes habían trabajado para él en las divisiones inferiores criminales de los ‘Machos’, estaban al mando.

En efecto, para mediados del 2012 el 'Negro Orlando', 'Chicho Urdinola' y 'Martín Bala' dominaban el panorama narco del Valle. Esa circunstancia fue aprovechada por 'Guacamayo' para rencaucharse en de nuevo en el negocio.

En una serie de grabaciones inéditas en poder de Semana.com de comienzos del año pasado el extraditado capo reconoció que había trabajado con algunos de esos “muchachos” cuando él era el jefe de Los 'Machos', aunque negó que estuviera de nuevo en actividades o contactos con ellos. Lo que no sabía 'Guacamayo' es que prácticamente desde su regreso al país un grupo especial de investigadores de la Dijín comenzó a seguirlo y no le perdió el rastro durante meses.

Era la misma unidad que lo había capturado en el 2005 y para ellos era evidente que sería cuestión de poco tiempo para que volviera a delinquir. No se equivocaron. Desde la sombra revivió a los 'Machos' con la ayuda de 'Negro Orlando', Urdinola y 'Bala'. Forjó alianzas con los 'Urabeños', que estaban expandiéndose en el Valle y otras zonas del occidente del país en una estrategia que dejó muertos en varios municipios en acciones macabras como los cuerpos decapitados que aparecieron en algunas poblaciones vallecaucanas.

En los últimos tres meses esa alianza comenzó a ser atacada sistemáticamente. La dirección antinarcóticos, el Gaula, la Dijín y la Dipol capturaron a 'Negro Orlando', 'Chicho Urdinola' y 'Martín Bala'. Este último hace tan sólo dos semanas en el norte de Bogotá. La última pieza que faltaba de esa renaciente organización de narcos era 'Guacamayo'. El grupo especial de Dijín que lo seguía desde hacía meses logró establecer que se movía entre Bogotá y Cali contantemente. Prefería estar en la capital de la República, pues se sentía más seguro de las vendettas que se libraban en Valle.

No obstante, cuando vio que uno de sus “muchachos” (Martín Bala) fue capturado cerca al centro Andino, optó por esconderse en pueblos del norte del Valle. Hasta allí lo siguieron los hombres de Dijín. El domingo a las 8 de la noche vieron la oportunidad de capturarlo cuando el capo salió a misa en compañía de su esposa. Tras una breve resistencia por parte de sus tres escoltas, 'Guacamayo' fue capturado y ahora tendrá que responder ante la justicia colombiana por seis delitos, entre ellos homicidio y desplazamiento forzado.

Aún no es claro si las autoridades estadounidenses lo pedirán de nuevo en extradición. De ser así, esta segunda vez posiblemente no cuente con la misma suerte en las cortes gringas en donde sólo pagó unos pocos años. Ese fue el final del narco que no aprendió la lección.
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