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| 5/22/2016 7:53:00 PM

“Nosotros no hemos dicho que aceptamos el plebiscito”

En entrevista con Semana.com el negociador de las FARC Rodrigo Granda, dice que el presidente Santos podría pasar a la historia con una Constituyente que deje un país moderno.

Ricardo Téllez, más conocido como Rodrigo Granda o el ‘Canciller‘ de las FARC, habló con Semana.com en La Habana. Dice que esa guerrilla insiste en la Asamblea Nacional Constituyente y asegura que nunca ha aprobado en la Mesa el plebiscito.  

Semana.com: Ustedes siguen insistiendo en la Constituyente ¿o ya con el Acuerdo Jurídico se cae esa posiblidad?

Rodrigo Granda: (risas) La constituyente es una cuestión estratégica. La Constitución del 91 y todo lo que ha pasado en ese orden quedó ahí como una camisa muy forzada. Colombia ha cambiado, sigue cambiando y con los acuerdos va a cambiar mucho más y se necesita una nueva Constitución Política, eso no es un delito. Y porque si desde el punto de vista de nosotros, una organización  política que va a hacer trabajo abierto, obviamente necesitamos impulsar esa modernización del Estado colombiano y ojalá poner a Colombia con una de las constituciones de las mejores del mundo, con un tratado de paz  estable y duradero que nos proyecte en los próximos 100 o 200 años adelante. No hay que tenerle miedo a eso. El país tiene que aprender a discutir los problemas que le atañen profundamente y las Constituyentes se hacen para eso, para abrir un debate nacional muy grande. Así se evitan la plomacera, los muertos y no repetir la guerra nunca más en Colombia. 

Semana.com: Ustedes ya aceptaron el plebiscito, pero ¿qué pasa si el pueblo dice no a los acuerdos de paz? 

R. G: Hay malas interpretaciones. Nosotros no hemos  dicho que aceptamos el plebiscito, esa es una propuesta del Gobierno y ellos pueden moverla, están en todo su derecho, como nosotros también  estamos en nuestro derecho de mover la constituyente. No hemos dicho que es para refrendar los acuerdos, nosotros decimos que este mecanismo es para modernizar el país. Es más, incluso el mismo Gobierno; el doctor Santos pasaría mucho más a la historia, no solamente con lograr la paz para Colombia, sino dejando un país moderno, con las instituciones más modernas de América Latina y adecuadas del mundo contemporáneo. Esa situación no se le va a presentar a ningún otro gobernante en Latinoamérica. ¡Aprovéchela, doctor Santos, está en su momento histórico más importante!

Semana.com: ¿Hay mucho optimismo después de la firma del Acuerdo Jurídico?

R. G: No sólo el optimismo, sino la misma relación entre las delegaciones ha mejorado sustancialmente y la comunidad internacional es testigo de los enormes avances y que por primera vez en la historia del país se ve la luz al final del túnel. El país puede estar tranquilo porque cuando se acercan grandes acontecimientos, las fuerzas se tensan al máximo y también son los momentos más peligrosos. Esas fueron las experiencias de Sudáfrica y de Irlanda del Norte. Seguramente en estos momentos habrá muchos provocadores, gente agazapada y enemigos de la paz que están al acecho para pescar en río revuelto. Lo cierto es que sí estamos avanzando y hay posibilidades inmensas de grandes logros en una confrontación que pasa los 60 años.

Semana.com: Se está esperando el Acuerdo de Cese Bilateral de Fuegos y Hostilidades  Definitivo. ¿Por qué tanta demora? ¿Puede haber pronto una  buena noticia?

R.G.: Nosotros siempre hemos dicho que el cese al fuego es una necesidad, creo que ha estado demasiado demorado, incluso se debió haber hecho desde el comienzo de los diálogos, y  en cualquier momento se produce. Lo contundente es que las FARC comprometieron su palabra en un cese unilateral de fuego y hay cifras en cuanto a la disminución de la confrontación militar, las tomas de poblados, emboscadas, las bajas ocasionadas en el enemigo, el saboteo. El país respira un ambiente diferente. El cese unilateral de parte de las FARC se ha cumplido rigurosamente, ahora esperemos que ese paso a las bilateralidad se dé y ayude a rebajar los ánimos de las partes e incida sobre la población colombiana.

Semana.com: Pero ¿por qué no se ha dado ese acuerdo? ¿Cuál es la dificultad? 

R. G.: El escollo es que el Gobierno considera que con un cese bilateral nosotros tendríamos una ventaja de carácter militar. No tiene ningún sentido y más ahora cuandovamos para la paz. Es insostenible que no se puede hacer un cese bilateral de fuego definitivo y eso sería ponerle fin al conflicto armado y prepararnos para un salto muy grande para comenzar la construcción de la paz.

Semana.com: ¿El Gobierno piensa que si declara el Acuerdo de Cese Bilateral ustedes pueden engañarlo? 

R. G: No. Uno no puede hacer ese tipo de cosas y sus motivos tendrán. Nosotros les decimos que están haciendo un análisis erróneo. Reflexionen bien, tómense el tiempo y verán que es mucho más productivo para el país el cese bilateral de fuegos y hostilidades definitivo que permita ir ganando mucho más en confianza de lo que puede ser un proceso de paz en corto tiempo en Colombia. De forma unilateral las FARC lo han respetado al máximo, ¿qué falta?, buena disposición y voluntad política. Hay una serie de generales, almirantes, coroneles y mandos del Ejército que saben que este paso se puede dar, que ha madurado. Somos conscientes de que una minoría en el interior de las Fuerzas Armadas se opone a que este paso se dé, pero hacen cálculos erróneos de que hay una ventaja estratégica de las FARC, eso no es cierto.

Semana.com: ¿En qué circunstancia se dio el caso en el que murió un soldado y otros fueron heridos por francotiradores de las FARC en Caquetá?

R. G.: Son casos muy puntuales y no se descarta que pueda ser a veces por confusiones, porque alguien en un momento dado, cumpliendo una labor, cree que eso no tiene ninguna repercusión y no va a trascender. Cualquier tiro que se haga, cualquier baja o incidente es es preocupante. Lo que ocurre es que en algunas áreas, y eso lo saben los generales de la República, el Ejército penetra hacia la zona de los campamentos de las FARC y esa es una situación preocupante y obviamente que la gente tiene instrucciones de no combatir, pero a la vez tiene instrucciones de no dejarse matar. Por eso es muy peligroso el movimiento, avance u hostigamiento sobre una guerrilla que está en tregua. El que está quieto se deja quieto. Es mejor no tocar el avispero para que no lo piquen a uno las avispas. 

Semana.com: ¿En la lucha contra el paramilitarismo parece ser que hay un acuerdo próximo?

R. G.: Me consta que el comandante Pablo Catatumbo, el general Óscar Naranjo y sus asesores vienen trabajando intensamente y uno ve que se mueven bastante, han trabajado enormemente y están llegando a acuerdos. Serán ellos quienes presenten a la mesa el fruto del trabajo y esperemos que sean portadores de buenas noticias.

Semana.com: ¿Qué faltaría para que podamos decir que la paz está próxima? 

R. G: (risas) No es que falte poco o mucho, es que los temas son trascendentales, estamos en los momentos más delicados, en las cuestiones álgidas: la dejación de las armas, las aéreas campamentarias, los territorios de paz, las salvedades pendientes. Son cuestiones de trabajo de filigrana, cómo se va a hacer la refrendación definitiva de los acuerdos, la implementación, de dónde van a salir los recursos, como va a ser la reglamentación de todo lo que hemos acordado, cuántas leyes se necesitan para cada cosa, cuántas nuevas instituciones hay que crear. Algunos dicen que lo estudiado aquí en La Habana necesitaría por lo menos unas 40 o 50 leyes. Los desafíos son muy grandes, qué vamos a hacer cuando comience la sustitución de los cultivos ilícitos, cómo va a ser la reforma agraria integral. Todo el mundo habla de eso, pero es momento de plasmarlo. Nadie sabe cuánto va a costar la paz; se sabe que los costos de la guerra son el 6,5 % del PIB y todo eso, en un país en paz, se puede utilizar para impulsar los cambios que Colombia está necesitando.

Semana.com: ¿Ustedes han insistido en que venga a La Habana Simón Trinidad para hacer parte de la mesa. Se hablaba en el semanario Voz de que podría ser un hecho que llegara para cuando se firme la paz?

R. G.: Eso prefiero no tocarlo, hay cuestiones que no se pueden hablar. Lo cierto es que él es un miembro plenipotenciario nuestro, injustamente detenido en Estados Unidos. Todos queremos que esté aquí y no en una cárcel bajo 60 metros. 

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