Miércoles, 1 de octubre de 2014

| 2013/09/04 00:00

El triste final para el niño mariachi

Celos y envidia habrían sido los motivos por los que dos jóvenes asesinaron al menor.

. Foto: Policía Nacional

'Serenata a mi madre' fue la última canción que interpretó con su tierna voz el pequeño Christian* antes de ser asesinado por dos amigos en inmediaciones del barrio La Peña, del centrooriente de Bogotá, el 15 de agosto del presente año.

Ese día, como de costumbre, madrugó para ir al colegio Los Pinos, donde cursaba el grado noveno de bachillerato. Afinó su voz mientras se bañaba y se marchó después de despedirse de su madre, María Adelaida Zabala, como nunca antes lo había hecho. Besos y abrazos vinieron de parte y parte.

Ocho días después, el viernes 23 de agosto, su cuerpo fue hallado con señales de violencia causadas con arma cortopunzante y sepultado dentro de una cueva, debajo de una gran cantidad de piedras.

Su familia, que lo había reportado desaparecido desde el mismo día en que salió de su casa del barrio Los Laches y no regresó, fue la que lo encontró en ese lugar después de escuchar tres versiones de ‘Sandra’, una vecina que viene siendo investigada por encubrimiento de los hechos. Ella, finalmente indicó el sitio en donde había sido sepultado el cadáver.

La acongojada madre narró a Semana.com que luego de escuchar esas indicaciones, subió hasta lo más alto de la localidad tercera de Bogotá para encontrar a su hijo. En el camino, contó ella, observó algunas huellas de sus zapatos. Huellas que la acercaban a enfrentarse al peor momento de su vida.

El sol iluminaba la caverna cuando Jenny Zabala, una de las sobrinas de María Adelaida, observó parte del cuerpo del niño mariachi. Con la ayuda de un cuñado que acudió al lugar tras ser llamado por un teléfono celular, retiraron las piedras que lo tapaban. La escena fue tan dolorosa, que la madre del menor se desvaneció por completo.

La investigación

A partir de ese momento unidades de la Policía Judicial Sijín se encargaron de las averiguaciones del crímen y practicaron el levantamiento del cuerpo, que presentaba varias heridas causadas con arma blanca.

Con declaraciones ante la prensa y visitas al colegio del menor los investigadores y oficiales de la Policía Metropolitana de Bogotá presionaron a los homicidas para que se entregaran y colaboraran con la justicia.

Un menor de 16 años participante en el homicidio acudió a los requerimientos, se presentó ante uniformados de la Policía de Infancia y Adolescencia y confesó los móviles y cómplices en la muerte del niño, considerado toda una promesa de la música popular mexicana.

El adolescente les dijo a los investigadores que aprovechando que su compañero fue devuelto del colegio por no llevar los zapatos reglamentarios, lo llevaron mediante engaños hasta la cueva donde lo golpearon, apuñalaron y sepultaron.
El motivo: un supuesto entrometimiento en la relación sentimental que sostenía Jhon Álvaro Lombana Garzón, el otro capturado de 18 años y compañero de la víctima, con una habitante del barrio.

Sin embargo, María Adelaida desmintió esa versión y manifestó que a su hijo lo asesinaron por envidia, porque cantaba bonito, porque tenía computador y porque ya sabía conducir el carro de la familia.

El coronel Carlos Efraín González, comandante de la Estación de Policía de Santa Fe, dijo que tanto el joven de 18 años como el menor de 16 fueron cobijados con medida de aseguramiento por el delito de homicidio agravado. El mayor de edad fue recluido en una de las cárceles de la ciudad y el otro en el centro de protección para el menor.

Una promesa de la ranchera

El niño asesinado había cumplido 14 años de edad el pasado 13 de enero. Era el cuarto de cinco hermanos, la mayoría mujeres (cuatro en total).

Según María Adelaida, desde los 5 años su niño interpretaba música mexicana y hacía presentaciones en el colegio, en el comedor comunitario del barrio y en las fiestas de los vecinos y la familia.

Le encantaba combinar en sus trajes de charro los colores azul y blanco por su afición a Millonarios, su equipo de fútbol del alma. En fotografías y videos quedó registrado su talento a la hora de cantar canciones de Vicente Fernández, Javier Solís, Antonio Aguilar y Pedrito Fernández.

Hoy mientras los habitantes del cielo tal vez disfrutan de su tonada, sus homicidas lamentan lo cometido y esperan su condena entre rejas.

*Nombre cambiado.

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