Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2000/07/24 00:00

El niño mula

SEMANA reconstruyó la historia del muchacho de 15 años que fue capturado en el aeropuerto El Dorado con 63 cápsulas de heroína en su estómago.

El niño mula

El día que lo arrestaron Francisco*, un joven de apenas 15 años, había ingerido 63 cápsulas de heroína y además cargaba entre sus pantalones y su maleta azul dos kilos más del adictivo alcaloide. Iba a abordar el vuelo 020 de Avianca con destino a Nueva York, y había llegado dos horas antes de Manizales con Andrea Quinceno Gaviria, ocho años mayor que él.

Esta mujer, quien fue la encargada de reclutarlo para uno de los carteles de la heroína que operan en Pereira, lo acompañó desde allí hasta Bogotá, cuando la Policía notó “algo extraño” en el equipaje desde las pantallas de los detectores de metales. Después de una intensa requisa a Francisco le encontraron el kilo restante junto con el pasaporte y la visa en regla para viajar.

Pese a que Francisco se mantuvo en su versión de que “una tía” le había dado la maleta y le había dicho que se pusiera los pantalones “porque se veía muy pispo”, tuvo que confesar que en su cuerpo reposaban las 63 bolsas cargadas de droga por temor a que una de ellas se reventara.

Días después, y oída la confesión del muchacho, las autoridades arrestaron a la mujer cuando salía de su casa de Dosquebradas, Pereira, disfrazada de estudiante de colegio. La Fiscalía informó que Denys Flores García, esposo de Quinceno Gaviria, también se encuentra detenido en Nueva York por tráfico de narcóticos desde 1998.

Según las autoridades, el pasaporte y la visa habían sido tramitadas con otra identidad. Francisco confesó a la Fiscalía que la mujer “era una redura” y que tenía “buenas fuentes en la embajada”. Sin embargo, voceros de la embajada de Estados Unidos aseguraron que la visa fue obtenida por medios fraudulentos.

Las frías estadísticas de las autoridades señalan a Francisco como el número 156 de las mulas atrapadas en El Dorado, el 92 que ha ingerido cápsulas, el 41 con heroína en su cuerpo y el 16 con intenciones de viajar a la capital del planeta. Pero estas mismas cifras indican que Francisco es la primera mula, al menos capturada en El Dorado, cuya edad no llega aún los 18 años.

Pero la historia de Francisco no ha sido distinta a la de los jóvenes sicarios extraídos de las zonas urbanas más deprimidas del país y que son atrapados por la telaraña de las organizaciones criminales. Como tantos jóvenes, Francisco, con los 18.000 dólares que dice le iban a entregar, planeaba comprarle una casa a su mamá.



El señuelo

Desde que su padre murió de una prematura enfermedad pulmonar, Francisco ha tenido que trabajar y sostenerse por su propia cuenta. “Me ganaba la vida lavando pisos y carros. Pido comida y plata”, le dijo a uno de los funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), que se hizo cargo de él.

Cuando conoció a la mujer que lo habría de involucrar con el tráfico de heroína, Francisco era guía turístico de un hotel de Armenia. Allí, en una de las fiestas del hotel, Andrea Quinceno le propuso irse con ella a Pereira.

“Como el niño era de familia humilde me lo traje a vivir a mi residencia en Dosquebradas, donde fue entrenado para la ingestión de cápsulas de heroína”, le dijo Quinceno a la Fiscalía.

El entrenamiento resultó bastante exigente: Francisco tenía que tragar diariamente uvas remojadas de compota infantil con el fin de que se acostumbrara al relieve de las cápsulas de heroína. “Vi mucha televisión y me compraban ropa y todo lo que pedía”, dijo el niño al Icbf.

Francisco también recibió instrucciones precisas sobre la manera de comportarse en el aeropuerto, en el avión y al arribar a Nueva York. Allí debía utilizar una clave secreta: “Si me bajaba con la gorra puesta querría decir que todo estaba bien, y si me la quitaba era que había problemas y, así, nadie se me arrimaba”, dijo al Icbf.

Quinceno, quien también accedió a confesar, le dijo a la Fiscalía que habían escogido a Francisco, “porque se veía que tenía la necesidad de conseguir plata”. Y el señuelo fueron 18.000 dólares.



Niñez utilizada

Probablemente en un país que ha visto cómo sus niños utilizados para pedir limosna, o han sido secuestrados, o, incluso, han sido entrenados para matar, el caso de otro más, esta vez de un niño convertido en mula del narcotráfico, tal vez no sorprenda.

Para el director del Icbf, Juan Manuel Urrutia, la sociedad adulta no sólo no ha tomado conciencia de la problemática de la niñez colombiana sino que además los ha utilizado para los fines más perversos. “Aquí se puso toda la creatividad de un niño al servicio de los adultos delincuentes”, dijo Urrutia a SEMANA.

En efecto, Quinceno confesó a las autoridades que con Francisco “estaban ensayando una nueva modalidad de envío”. Así, mientras para la organización criminal se trataba de una modalidad de narcotráfico, para Francisco y su familia ha sido una tragedia.

Lo que sigue para el niño se encuentra previsto en la ley. El Código del Menor obliga a que las autoridades observen un procedimiento especial para con los niños que cometen delitos. Estos ritos procesales descartan las indagatorias y las medidas de aseguramiento. En su reemplazo se prevé una exposición de los hechos y las razones que lo llevaron a involucrarse con un cartel de drogas y una medida de observación que consiste en revisar periódicamente su comportamiento.

“Se trata de medidas reeducativas. Cada tres meses analizamos el comportamiento del niño, evaluamos su progreso y su recuperación por un grupo interdisciplinario para lograr que tenga un proyecto de vida”, coincidieron en afirmar los funcionarios encargados del proceso.

Culminada la evaluación el juez de menores a cargo del caso dictará una sentencia de carácter resocializador. Por su parte, Urrutia considera que las sanciones deben ser drásticas para los adultos. “Las personas que hagan incurrir a los niños en delitos deberán soportar penas muy duras”, dijo Urrutia a SEMANA.

Por ahora Francisco ve cómo sus días transcurren aprendiendo a hacer artesanías en un centro de rehabilitación. Teme volver a su natal Armenia “por amenazas” y aguarda pacientemente a que la sentencia incluya la posibilidad de terminar sus estudios, que debió abandonar en tercero de primaria cuando su padre murió.



* En cumplimiento de la ley SEMANA se abstiene de revelar la identidad de Francisco.

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