Domingo, 22 de enero de 2017

| 1996/04/08 00:00

EL No.1 DE LOS VERDES

Botero revela la identidad de los donantes de sus cuentas en dólares, pero estos inmediatamente lo refutan.

EL No.1 DE LOS VERDES


DESDE QUE COMENZO EL proceso 8.000, Ios colombianos siempre esperaron que uno de los capítulos más jugosos sería el de las cuentas de Fernando Botero en el exterior. Algunos imaginaban una historia detectivesca con transferencias del narcotráfico a las famosas cuentas en Nueva York. Otros especulaban que era Botero el que había transferido millonarias sumas a Europa y a Aruba. Pero los dos bandos se desilusionaron cuando el ex ministro dio a conocer la semana pasada la relación de los movimientos que, según él, se hicieron en sus cuentas personales para la campaña presidencial. El total de estos ascendía a 1.875.000 dólares, de los cuales el 95 por ciento (1.725.000 dólares) sería del grupo Santo Domingo. El resto eran 100.000 dólares que él le atribuía a la Federación de Cafeteros y 50.123 dólares que habían sido aportados por la multinacional japonesa Mitsui.
Estas aclaraciones defraudaron a algunos pero no sorprendieron mucho a nadie. Al fin y al cabo esa era la explicación que el ex ministro venía dando sobre las cuentas desde su detención. Con esta información el capítulo se daba por terminado.
No fue así. Al día siguiente de la declaración de Botero el grupo Santo Domingo, a través del vivepresidente financiero de Bavaria, Carlos Quintero, desmintió al ex ministro. Quintero señaló que la firma panameña que giró 1.725.000 dólares a Nueva York no era del conglomerado, "Esta es una empresa panameña ante la cual hicimos gestiones para que contribuyera a la campaña del doctorSamper". Agregó que no conocía ni a los propietarios ni el monto de la donación. Con esta nueva revelación para la opinión pública el misterio de las cuentas volvió a quedar sobre el tapete.
La Overseas Trading Company es lo que se denomina en el mundo de los negocios una compañía off shore, es decir, una compañía de papel sin oficina ni empleados cuya propiedad está representada en acciones al portador, lo que hace imposible identificar a los verdaderos dueños. En el caso de Overseas, la compañía está representada por el abogado Ricardo Alemán, quien es uno de los más conocidos de Panamá para esos efectos. Presta sus servicios a cientos de compañías que, a través de firmas como esta, realizan operaciones legales en las que desean a toda costa mantener su privacidad.
Fernando Botero sostiene que la Overseas Trading Company es del grupo Santo Domingo. Según su testimonio, en la primera semana de junio de 1994, cuando acababa de pasar la primera vuelta electoral, él y el candidato Ernesto Samper se reunieron con el presidente de Bavaria, Augusto López, en el despacho de éste. El propósito de la reunión era manifestarle a López Valencia que la campaña estaba quebrada y que la ayuda económica del grupo era de vida o muerte. Afirma que en ese momento entró una llamada de larga distancia de Julio Mario Santo Domingo y tuvo lugar una conferencia entre los cuatro. Al escuchar la extrema gravedad de la situación financiera, Santo Domingo, quien ya había aportado alrededor de 2.000 millones de pesos para la primera vuelta, ofreció 2.000 millones de pesos adicionales para la segunda.
El ex ministro planteó entonces el interrogante de cimo iban a ingresar esos dineros, teniendo en cuenta que los topes legales de 4.000 millones de pesos ya habian sido superados. Santo Domingo le delegó esa decisión de carpintería a Augusto López y colgó. En ese momento comenzaron a discutir cuál sería la mejor modalidad para hacer posible la entrega de esos recursos. Botero afirma no recordar si fue él o López Valencia el de la idea de un depósito en Nueva York, pero el hecho es que optaron por esa fórmula. Botero quedó en buscar una cuenta para esa transacción, la cual acabó siendo la suya propia. Afirma que a ésta llegaron nueve cheques por un valor de 1.725.000 dólares que, por razones de prudencia, el grupo decidió no reconocer.
Sin embargo la anterior no es la única donación en la cual no está totalmente clara la identidad del aportante. El caso de la Federación Nacional de Cafeteros, según Fernando Botero, es comparable. El ex ministro afirma que la entidad del aporte.El caso de la Federación Nacional de Cafeteros, según Fernando Botero, es comparable. El ex ministro afirma que la entidad portó 100.000 dólares a la campaña, los cuales fueron depositados en la cuenta de Nueva York. La Federación afirma que se limitó a presentar a un inversionista de nombre Hans J. Buettner, que fue quien hizo el aporte. Cuando la Fiscalía le pidió a Botero que respondiera por el origen de esos 100.000 dólares, el señor Buettner produjo una carta que pasará a los anales de la literatura financiera y la cautela jurídica. El documento enviado a la Fiscalía es el siguiente:
"Después de una cautelosa reflexión, y con algunas vacilaciones, me he sentido motivado a darle una ayuda al doctor Fernando Botero al certificar que en el año pasado, por sugerencia de mis contactos en la industria cafetera nacional de Colombia. y por mi propia voluntad y utilizando mis propios fondos, deposité en su cuenta personal con el objetivo de sufragar, en parte, los gastos del candidato liberal en los Estados Unidos, antes de las elecciones presidenciales, en una suma equivalente a los cien mil dólares (U.S.$1000.000 ). Hice este depósito con la creencia que en forma discreta estaba ayudando, sin violar la ley, al proceso democrático en Colombia".
En todo caso la generosidad de la Overseas Trading Corporation y del señor Buettner, sumadas a 1os 50.000 dólares de la Mitsui, produjeron ingresos en la cuenta de Fernando Botero en el New York Bank por 1.875.000 dólares. ¿Cómo se gastaron estos recursos? Un millin de dólares fue traído al país comprando bonos de deuda colombiana en Panamá, los cuales fueron posteriormente convertidos en pesos en el Banco de Colombia en Bogotá. Para disimular el ingreso de una suma tan grande se parceló a través de 12 cheques de gerencia por montos individuales del orden de 70 millones de pesos cada uno. Estos fueron endosados por personas de confianza de Botero. Los cheques, por un valor en pesos de 809.999.999, fueron entregados a Santiago Medina y a Horacio Serpa.
El saldo de los dólares fue gastado así: a través de la casa de cambios Andes Trading Company se trajeron a Colombia 740.000 dólares. Los 155.000 dólares que faltan para completar el monto total fueron invertidos directamente en Estados Unidos para pagar los honorarios de las tres firmas asesoras de la campaña. Según la relación de Fernando Botero, el cruce de los gastos con los ingresos en su cuenta de Nueva York indican que tuvo que poner de su propio bolsillo 21.000 dólares.
Los giros mencionados anteriormente no representan la totalidad de los movimientos de las cuentas del ex ministro. Constituyen un resumen parcial que él ha presentado voluntariamente, aclarando que sólo esa parte se utilizó para la campaña y que el resto son transacciones personales. Los abogados del Presidente consideran que hasta que todos los movimientos bancarios sean examinados no se sabrá la totalidad de la verdad. Fernando Botero ha neutralizado esas suspicacias haciendo saber que no permitirá la divulgación pública de su vida financiera ni la de su familia, pero que le ha dado autorización por escrito a todos los bancos donde él tiene cuentas para que le permitan acceso sin límites a la Fiscalía para que lleve a cabo cualquier investigación que considere pertinente.

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