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| 5/21/2011 12:00:00 AM

El nuevo enredo de la 26

Cuando se creía ya terminado el lío por la multimillonaria obra que cedieron los Nule en Bogotá, aumenta la controversia por posibles y cuantiosas irregularidades que se habrían cometido para sacarla del retraso en que se encontraba.

Cuando alguien contrata un trabajo y el encargado de hacerlo no cumple y cede el contrato para que otro lo termine, se esperaría que quien llega asuma el trabajo en las mismas condiciones originalmente contratadas. En líneas generales, esta fue la reflexión de los bogotanos de lo que sucedió con la malograda intervención de los Nule en la emblemática calle 26 de Bogotá. Pero resulta que el contrato que se había pactado con ese clan familiar en 315.000 millones de pesos, ahora que quedó en manos de la firma Conalvías, le vale al Distrito al menos 467.000 millones de pesos.

Esta diferencia de más de 150.000 millones tiene a los organismos de control con las alarmas encendidas. De un lado, es uno de los puntos que el procurador general, Alejandro Ordóñez, menciona en el pliego de cargos con el que suspendió al alcalde Samuel Moreno. El procurador califica estas obras como "un desmedro patrimonial". Y de otro lado, la causa de que la Contraloría General suspendiera al director del IDU, Néstor Eugenio Ramírez, tiene que ver con una adición a ese mismo contrato proyectada por este funcionario. Las inquietudes son de tal dimensión que uno de los investigadores que evalúa cómo se hizo la cesión de los Nule a Conalvías asegura que con los ajustes hechos se terminó construyendo "un monstruo en materia contractual".

Voceros de la firma Conalvías aseguran que desde el primer momento pactaron con la administración de Samuel Moreno que tendrían un periodo de revisión de los avances hechos por sus antecesores. En ese diagnóstico, dicen, encontraron obras y diseños mal hechos e insuficientes que, sumados al ritmo de trabajo nocturno y horas extras que imponía la entrega de la obra, llevaron a que ellos pidieran ese reajuste para asumir la obra. Además, uno de los directivos de la constructora dijo a SEMANA que los Nule habían ganado la licitación entre otras cosas porque estaban con unos precios muy por debajo de los del mercado.

Aunque se parezca mucho a una renegociación del contrato en la marcha, en Conalvías niegan esto diciendo que son "ajustes" justificados por el estado de la obra que recibieron, la premura de la ejecución y la contingencia que luego surgió con la temporada invernal, "algo normal en este tipo de proyectos". Además, dicen que la nueva cifra de la que se habla es algo presupuestado, que aún no se ejecuta.

Por su parte, los organismos de control evalúan cómo es que aumenta de precio en tal proporción el presupuesto de un contrato al que incluso le han reducido las obras por ejecutar -algunos tramos de vías y hasta un puente peatonal-. Uno de los puntos sobre los que hay más discusión es que un gran componente del contrato original estaba a precios globales, que significa que el contratista asume todo los riesgos de lo pactado bajo ese ítem, y en el nuevo contrato esto cambió a precios unitarios, lo que significa que hay que cuantificar una a una cada actividad que se realiza. Esto no solo habría incrementado el valor de las obras, sino la utilidad del contratista.

Si bien en el nuevo contrato hay una referencia a que el llamado AIU (administración, impuestos y utilidades) es del 24,77 por ciento, en Conalvías dicen que "es un mito" que digan que ellos están logrando ganancias excesivas, pues los imprevistos de la obra son muchos. Dicen que sus cálculos son que máximo tendrán una utilidad del 8 por ciento. Si bien no está nada mal, pues equivale a más de 37.000 millones de pesos, ¿por qué si esas utilidades no son atractivas deciden embarcarse en semejante proyecto? "Es un reto para posicionar aún más el nombre de la compañía, sin importar que las utilidades sean marginales", dice uno de los voceros de la firma. Aun así, alegan que el Distrito no les ha cumplido con los acuerdos de anticipos y ahora les están poniendo trabas para los pagos.

Sin embargo, los 206.000 millones de pesos facturados el año pasado por cuenta de este proyecto fueron el 30 por ciento de los ingresos operacionales de la compañía, lo que la ayudó a posicionarse como la firma de ingeniería que más facturó en 2010, según el ranking de SEMANA en su edición de 100 empresas. Además sus utilidades netas de un año a otro pasaron de 25.000 millones a 82.000, según el mismo estudio.

De esta forma, mientras las obras avanzan -según el contratista, estarán en servicio en julio próximo-, en las oficinas de abogados y las dependencias de los entes de control se cocina un nuevo entuerto que garantizará que el contrato de la 26 seguirá afectando por mucho más tiempo a los capitalinos.
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