Jueves, 27 de noviembre de 2014

| 2013/01/22 00:00

El nuevo lío del coronel que confesó 57 ‘falsos positivos’

El oficial Luis F. Borja es acusado de extorsionar a militares con la promesa de no vincularlos a casos de ejecuciones extrajudiciales.

Coronel (r.) Luis Fernando Borja Foto: Archivo SEMANA

Luis Fernando Borja, el coronel que confesó su participación en 57 casos de ‘falsos positivos’, y quien paga una condena de 40 años de prisión, narró en su momento cómo fueron las atroces ejecuciones extrajudiciales realizadas por miembros del Ejército.

Tras ser condenado, el comandante retirado de la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre colaboró con la justicia al convertirse en testigo ante varios expedientes de ‘falsos positivos’.

Este martes, la emisora La F.M. reveló un video y dos grabaciones, material en el que el coronel (r.) estaría extorsionando a varios uniformados con la promesa de no vincularlos a casos de ejecuciones extrajudiciales.

Sus supuestas exigencias las estaría haciendo desde su sitio de reclusión, el establecimiento carcelario de la Policía Militar No. 13, en Bogotá. El material ya está en poder de las autoridades.

Horas después de conocerse la denuncia, el Ejército emitió un comunicado para rechazar la "acción delictiva" y ordenar una investigación disciplinaria en contra del coronel (r.), recluido en una cárcel, que según la misiva, "cumple las condiciones de custodia, vigilancia, seguridad y tratamiento penitenciario".

"La reclusión fue ordenada por la Fiscalía 36 Especializada de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario", recordó la institución.

Quién es Luis Fernando Borja

Borja nació en Cartago, Valle, el 3 de febrero de 1965. Su historia comenzó en abril del 2007, cuando el entonces ministro de Defensa Juan Manuel Santos, visitó Corozal. En su encuentro, el ahora presidente le advirtió a Borja que debía obtener resultados cuantitativos y medibles, o perdería el puesto. Tiempo más tarde, el alto oficial le aseguró a la Fiscalía que ante la advertencia, prefirió silenciarse sobre las ejecuciones extrajudiciales que ya ocurrían. “Me sentí amenazado”, afirmó Borja, quien como comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre, lideró 1.200 hombres de la Armada y el Ejército.

Su responsabilidad, según los expedientes del Juzgado Único Especializado de Sincelejo, recae sobre 57 casos de ‘falsos positivos’, ocurridos entre febrero del 2007 y junio del 2008.

El coronel (r.), estudiante de administración de empresas, comenzó su carrera militar en 1986 en el Batallón Rafael Reyes. Veinte años después, llegó a la comandancia de la Brigada XI de Montería. Tras dos meses de estar en ese cargo, en febrero del 2006, fue trasladado al mando del Batallón Rifles, en Caucasia, Antioquia.

En ese municipio, Borja se enfrentó a lo que pudieron ser los primeros ‘falsos positivos’, reportados en Puerto Libertador. Ante los disparos de soldados contra dos personas, Borja concluyó en su declaración judicial que se trató de “acciones criminales extrajudiciales”.

Días después, el 1 de marzo, Borja fue enviado a Sucre, donde conoció los buenos resultados del coronel Javier Céspedes Escalona, quien comandaba en ese entonces un grupo del Ejército, en la Fuerza de Tarea Conjunta de ese departamento. En ese momento, Borja percibió los beneficios que traían a los uniformados los ‘falsos positivos’: reconocimiento, ascensos, descansos remuneras, privilegios...

Al reemplazar a Céspedes, Borja comprendió cómo funcionaba la cadena criminal y no denunció los sangrientos episodios. Un civil, conocido como ‘la mosca’, identificaba a los jóvenes víctimas, el soldado Iván Darío Contreras los transportaba y los entregaba al cabo Gamboa, quien los asesinaba.

El coronel (r.) Borja inventaba las supuestas escenas de conflicto y agregaba cuántos tiros se escucharon o cuál era la posición de los cuerpos. En el "libreto" mencionaba testimonios de ganaderos, quienes luego eran escoltados por jóvenes contratados, la mayoría eran desmovilizados de las AUC.

Finalmente, Borja aceptó su responsabilidad en 57 historias, en las que varios jóvenes víctimas salieron acompañados de uniformados con el deseo de regresar a sus hogares con dinero, pero cuando estuvieron lejos de casa, recibieron disparos y se despidieron para siempre. Ante los dramáticos casos de 'falsos positivos', el condenado coronel (r.) relató cómo los jóvenes fueron señalados más tarde de ser enemigos del Ejército.

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