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| 6/9/1997 12:00:00 AM

EL NUEVO VALDIVIESO

En el momento de lanzarse al agua la candidatura de Alfonso Valdivieso se ve bastante sólida.

Parecía un nuevo Alfonso Valdivieso. Corte de pelo inmaculado, vestido azul oscuro impecable, tono enérgico y gesticulación perfecta. Todos los que estuvieron presentes en la rueda de prensa para el lanzamiento del Fiscal como candidato estuvieron de acuerdo en que esta ceremonia fue lo más parecido al lanzamiento de una candidatura en Estados Unidos. Intervención leída en telepronter ante cámaras y flashes y finalmente respuestas espontáneas a las preguntas de los periodistas. El consenso generalizado fue que el salto a la arena presidencial resultó todo un éxito. Los focus groups inmediatamente posteriores así lo confirmaron. La transición de Fiscal a candidato se hizo sin tropiezos, que era precisamente lo que se buscaba. Ese día en el ruedo Alfonso Valdivieso recibió la alternativa y cortó dos orejas.La situación, como corresponde a la mayoría de las campañas políticas hoy en día, era totalmente planeada. El nuevo Valdivieso se preparó con un curso relámpago de cómo hablar en público y el mensaje que transmitió estuvo lleno de decisión y un poco de agresividad en la expresión, sobre todo si se compara con la prudencia con la que se expresaba en la Fiscalía. Sus convicciones demostraron su interés de alejarse de la clase política tradicional y representar un cambio. Se ubicó estratégicamente como el candidato del establecimiento pero enmarcado en un ataque decidido contra la corrupción. Cada palabra de su intervención fue meticulosamente sopesada cuando se preparó el discurso. Hasta el podio era diseñado para acomodarse a su estatura. El director de orquesta de esta sinfonía fue Rafael Pardo, el discreto y eficaz ex ministro de Defensa quien, con la ayuda del experto en televisión Darío Vargas, formaban la cuadrilla que detrás de la barrera miraba con orgullo al matador.La campaña de Valdivieso será una campaña ya definida. En otras palabras, va a ser diseñada a la medida del estado de ánimo de los colombianos después del proceso 8.000. Como las encuestas revelan que el rechazo a los partidos tradicionales ha llegado a niveles sin antecedentes, se presenta por primera vez la situación de que el candidato de más fuerza en el liberalismo renuncie a la identificación con su partido. Las candidaturas independientes o suprapartidistas siempre corrían por cuenta de los partidos minoritarios que tenían que atraer más votos. Nunca un liberal punteando en encuestas había recurrido a esta fórmula. Los focus groups de los asesores de Valdivieso demuestran que el hastío con la política tradicional ha llegado a tal punto que ni siquiera el candidato oficial del Partido Liberal puede ganar. Ese título se lo quieren dejar a Horacio Serpa, a quien consideran muerto como candidato oficial de la maquinaria del partido. Lo irónico de esta revolucionaria determinación es que Validiveso no va a la consulta porque la pueda perder, sino precisamente porque la puede ganar. Si eso sucediera, estaría obligado a aceptar el apoyo de los caciques políticos que son precisamente de quienes se quiere alejar. Esta medida radical, la de renunciar al Partido Liberal, obedece a que las encuestas demuestran que el grado de desesperación del electorado ha llegado a niveles históricos. Ochenta y cuatro por ciento de los colombianos creen que el país va mal, cifra superior en 20 por ciento a cualquier medición de los últimos 20 años. La gente en Colombia siempre ha estado descontenta. Sin embargo en la actualidad siente más que eso. Más que inconformidad todos los sondeos registran un grito de angustia.
Nuevo perfil
Alfonso Valdivieso, por su trayectoria, no llenaría los requisitos para esta coyuntura histórica. Al fin y al cabo hasta cuando llegó a la Fiscalía no había sido más que un político liberal del montón, con los mismos requisitos de maquinaria y clientela que sus colegas para salir elegido. El proceso 8.000 le cambió este perfil. Su imagen ahora es la de un San Jorge que se enfrentó con su lanza al dragón de la corrupción. Esa es la prioridad de los colombianos y el posicionamiento del ex fiscal no tiene rivales en ese aspecto. El proceso 8.000, que para algunos observadores ha sido inconcluso y debatible jurídicamente, es percibido por el grueso de la población exactamente en forma contraria: un proceso en el cual por fin hubo resultados. Y a pesar de que el resultado final, la caída del Presidente, no se obtuvo, esto no juega en contra del Fiscal como un fracaso sino a su favor como un esfuerzo que demostró su verticalidad y su valor político.Durante este gobierno el liderazgo en encuestas ha variado de Noemí Sanín a Antanas Mockus, de Mockus a Horacio Serpa y de Serpa a Valdivieso. Esto ha llevado a un escepticismo general sobre punteros transitorios y muchos ven las encuestas arrasadoras del Fiscal en ese contexto. Sin embargo los análisis sobre las posibilidades del Fiscal demuestran que su candidatura es muy sólida. Según todos los sondeos de la semana pasada la ventaja que tenía sobre sus más cercanos contendores, como Mockus y Serpa, es casi de dos a uno. Las acusaciones de sus contradictores de haber dejado botado el proceso 8.000 a la mitad del camino y utilizar la Fiscalía como trampolín político están quedando atrás rápidamente. Es evidente que estos guarismos no se sostendrán, pues el lanzamiento de una candidatura generalmente es el punto más alto de prestigio de cualquier aspirante en una campaña. Valdivieso, a partir de ahora, comenzará a desinflarse. Sin embargo su ventaja es tan grande y su imagen tan sólida que son muy pocos los que no lo toman en serio a largo plazo. Según la última encuesta de opinión publicada la semana pasada, tiene 65 por ciento de opinión favorable y apenas 16 por ciento en contra. Y en la política contemporánea una relación así es el mejor indicador para anticipar el futuro. Los argumentos en contra de Valdivieso son que es un pésimo comunicador y un candidato con un solo tema, el de la moral. Ninguna de estas dos limitaciones es definitiva. Virgilio Barco, el peor comunicador en la historia de Colombia, sacó la votación más alta registrada en este siglo. Además de eso, el nuevo Valdivieso enérgico es un producto muy aceptable. Y aunque no lo fuera los colombianos quieren a Valdivieso por su confiabilidad y no por su oratoria. Las encuestas demuestran que es el colombiano que más confianza inspira. Una de las preguntas que miden sus asesores en encuestas es: "¿Si usted llega a un parqueadero a quién le dejaría las llaves de su carro? A Valdivieso, Noemí, Mockus, Serpa" etc... La gran mayoría de los colombianos escogió el nombre del ex fiscal. En cuanto al monotema de la lucha contra la corrupción, Valdivieso no es el único con esa obsesión. Es también la obsesión de la mayoría de los colombianos, quienes creen que para que las cosas cambien el próximo presidente tiene que no ser de 'la rosca'. Valdivieso y Mockus son los únicos dos candidatos que representan un enfrentamiento al sistema. La hoja de vida de Mockus en este respecto es mucho más legítima y consistente que la del ex fiscal, pero la dimensión de payaso del ex alcalde asusta. Valdivieso no asusta.
No cometer errores
Ante esta situación el triunfo de Valdivieso no depende tanto de que haga genialidades sino de que no cometa errores. Pronto tocará todos los temas, consciente de que cualquier debilidad en este frente es insignificante frente a la fortaleza de su identificación como el abanderado contra la clase política tradicional. Va a ser ante todo una campaña prudente. Esto no será difícil. De por sí el ex fiscal siempre se caracterizó como uno de los hombres más prudentes de la política colombiana. Tal vez el único más prudente que él era Rafael Pardo Rueda. A partir de ahora se van a comenzar a presentar docenas de adhesiones de nombres de prestigio a Alfonso Valdivieso. El Partido Liberal se va a dividir entre todos los apellidos y los títulos adhiriendo a Valdivieso y todos los dueños de votos con malos nombres adhiriendo a Serpa. Es en cierta forma el mundo de César Gaviria contra el mundo de Ernesto Samper. Los masters contra los manzanillos. Además de esto Valdivieso va a recoger mucho dinero. El rechazo contra Serpa de la clase dirigente vuelve generosos a los empresarios, aun en tiempos de recesión. Como si esto fuera poco, en forma discreta va a ir recibiendo también la adhesión de mucho cacique político que por conflictos regionales no cabe en el mundo de Serpa. El, obviamente, los quiere lejos y va a tratar de distanciarse de estos en las tarimas y nunca aparecer en fotos. Pero dentro de dos o tres meses es posible que Valdivieso no resulte tan manco en maquinaria como se cree hoy. Los pronósticos por el momento son los siguientes: si Alfonso Valdivieso llega a la segunda vuelta y se enfrenta a Serpa, a Mockus o a Andrés Pastrana, le ganaría a cualquiera de ellos. Su problema sólo estaría en llegar a la segunda vuelta. En la primera se medirán contra la maquinaria de Serpa, que es enorme, la de Pastrana, que no es despreciable, y el fenómeno Mockus, que sigue siendo una incógnita. Todo parece indicar que Serpa de todas maneras pasará a la segunda vuelta y que el principal rival de Valdivieso en la primera vuelta es Andrés Pastrana.
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