Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2003/09/29 00:00

El orgullo de donar

A pesar de la controversia suscitada por denuncias de un senador varias prestigiosas entidades garantizan que en Colombia la donación de órganos sea modelo en la región.

Cuentan que en Arabia hay un jeque que viaja con un hombre a quien mantiene con su familia porque es su potencial donante de órganos en caso de que algo le falle. Ha sido estudiado y es compatible con el jeque. Claro está que si al 'benefactor' le falla su corazón el donante tendrá que morir para salvarlo.

La anécdota, algo espeluznante pero reveladora, sirve para ilustrar el debate de las últimas semanas sobre la donación de órganos y tejidos en Colombia y la intención del gobierno de regular este campo en el país. El escándalo se armó cuando el senador antioqueño Bernardo Alejandro Guerra denunció ante el Congreso, y pidió una investigación ante la Fiscalía, un supuesto negociado para vender ilegalmente córneas y tejidos al exterior. En el esquema serían cómplices altos funcionarios del Ministerio de Salud, que facilitarían la exportación al modificar la norma vigente que regula la donación de trasplantes.

SEMANA habló con el senador Guerra y éste reiteró sus acusaciones. Añadió que tenía otras pruebas y testimonios de informantes que sabían de ventas ilegales de córneas al exterior hechas por el banco de córneas bogotano Cobancol. Los documentos que hasta ahora ha mostrado, sin embargo, no respaldan afirmaciones suyas, como que se han vendido 3.000 córneas a 2.500 dólares cada una. Entre las pruebas que ha mostrado está una carta de la Sociedad Oftalmológica Colombia, en que ésta rechaza el que haya exportaciones de córneas al exterior con ánimo de lucro y señala su preocupación por la falta de transparencia en la información sobre los tejidos a donar y las listas de espera de receptores, pero no cita banco alguno, ni un negocio específico. También mostró una copia de un sitio de Internet del Banco de Huesos y Tejidos que dice "para solicitar un injerto desde un país extranjero enviar vía fax.", y un certificado del Ministerio de Salud de que no ha dado permisos para sacar injertos de huesos como lo manda la ley. Pero admitió que no entrevistó a nadie de ese banco, ni intentó entender en qué consistía lo que decía en Internet. La repercusión de las explosivas denuncias del senador han sido graves. Ya los bancos reportan una disminución sensible en las donaciones de órganos. De ahí que SEMANA resolvió indagar más a fondo sobre cómo funcionan las donaciones de órganos y si realmente toda donación internacional de tejidos es un negocio.

Primero es necesario entender, que como en el cuento del jeque, para poder hacer un trasplante de un ser humano a otro es necesario haber hecho estudios previos detallados de donante y receptor para saber que son compatibles. El órgano en cuestión apenas dura vivo unas horas, debe ser preservado en soluciones sofisticadas e implantado en el paciente en una sala de alta cirugía. No puede existir -como se ha especulado en estos días ante la opinión- un mercado negro de órganos por el cual algunos maleantes maten indigentes, les extraigan los órganos en un garaje o en la morgue y los saquen a vender al mejor postor nacional o extranjero. Eso no es posible.

Hay otro tipo de trasplantes, como precisamente el de córneas, que funcionan en forma un poco distinta. Las córneas pueden sacarse hasta 10 horas después de que un sujeto haya muerto y se pueden guardar hasta por 10 días en un 'medio', también sofisticado y altamente controlado por los laboratorios que lo producen en todo el mundo, a unas temperaturas sólo generadas por unos equipos costosos. Además cada córnea debe ser sometida a rigurosos análisis para descartar que provenga de alguien que haya sufrido de sida o sea seropositivo o tenga hepatitis u otra enfermedad contagiosa.

Cuando un hospital o un médico pide una córnea, ésta se le envía y se le cobran los costos de estos análisis del tejido y la manutención en condiciones de calidad; la córnea en sí es gratuita. Es la única manera como pueden sobrevivir los bancos de ojos, que son instituciones sin ánimo de lucro, aquí o en cualquier parte del mundo.

También se trasplantan huesos enteros, cartílagos, tendones, ligamentos y meniscos. Estos, al contrario de un corazón o un riñón, deben estar muertos para ser trasplantados a un paciente para que no produzcan rechazo. Al igual que las córneas, éstos deben ser rigurosamente analizados para descartar enfermedades del donante, y luego mantenidos en equipos de frío extremo. Se pueden usar hasta cinco años después de donados y preparados. Como en el caso de las córneas, no se cobra por el hueso o el tendón sino que se recuperan los costos de procesarlos y mantenerlos. De lo contrario, no podrían existir los bancos de huesos.

En los casos de las córneas y los huesos tampoco se pueden efectuar trasplantes clandestinos por centros piratas que hagan negocio. Para que funcionen exigen una alta sofisticación técnica, inversión en equipos y una gran calidad científica.

Tanto es así que apenas hasta hace poco más de una década pudo la tecnología colombiana desarrollar grupos de trasplantes de órganos, bancos de córneas y de huesos que pudieran responder a la demanda nacional. Grupos de trasplantes de órganos y tejidos se fueron desarrollando en los centros médicos más prestigiosos del país, como el San Vicente de Paúl en Medellín, el Hospital San Ignacio en Bogotá o la Clínica del Valle del Lili en Cali. En ellos se establecieron bancos de órganos y de tejidos de gran prestigio internacional. También existen cuatro bancos de ojos, el pionero, la Cruz Roja Internacional de Medellín, Cobancol, Bancórneas, y De Occidente. Todos ellos tienen años de experiencia y están certificados por la Asociación Panamericana de Bancos de Ojos, que agrupa a 60 de ellos en América Latina y Estados Unidos y pone un sello de calidad. Hay otro banco más nuevo que aún no hace parte de esa asociación, Asocórneas.

También se creó en 1988, bajo la dirección científica de la Universidad de Miami, el Banco de Huesos y Tejidos Cosme y Damián, hasta ahora el único de Colombia y de la región andina. Es una entidad sin ánimo de lucro, de reconocida trayectoria en el país, que hoy envía injertos a 54 hospitales del país.

Todos estos bancos de ojos y de huesos han enviado tejidos al exterior durante años. Las normas vigentes permiten la salida de tejidos y órganos por razones humanitarias, sin ánimo de lucro y siempre y cuando se suplan primero las necesidades de los colombianos. Esta última no es una condición muy difícil de cumplir en el caso de las córneas y los huesos, pues se ha logrado que no haya listas de espera por falta de estos tejidos. Si hay pacientes que no han podido acceder a estos trasplantes ha sido más bien porque no cuentan con seguros públicos o privados para sufragar los costos de la cirugía.

Esto es un logro monumental de Colombia. Hasta hace unos 15 años el país era receptor de tejidos de Estados Unidos porque no tenía un sistema propio de donaciones. Ahora México, con más de 10.000 pacientes esperando un trasplante de córnea, necesita que Colombia le envíe los tejidos ya que aquí se ha cubierto la ceguera corneal.

No es entonces extraño encontrar una página de Internet -o muchas-que indican cómo solicitar un injerto de hueso desde el exterior a Colombia. Es legal y frecuente. Tampoco es ilegal enviar córneas al extranjero y cobrar lo que vale prepararlas.

Eso no quiere decir que estos bancos y grupos de trasplantes no estén cumpliendo con creces con Colombia. Tan sólo en 2002 se trasplantaron aquí en el país 367 riñones, 66 hígados, 14 corazones, 2.889 córneas y 3.608 injertos de huesos y tejidos.

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