Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/02/15 00:00

EL OTRO DIALOGO

Un encuentro en la Casa de Huéspedes de Cartagena marcó el inicio de la distensión entre <BR>el Grupo Santo Domingo y el presidente Andrés Pastrana.

EL OTRO DIALOGO

Un día antes de ser elegido Presidente de Colombia el candidato Andrés Pastrana recibió una
carta que lo molestó mucho. En un tono escueto pero duro el industrial más poderoso del país, Julio
Mario Santo Domingo, daba respuesta a una carta que Pastrana le había enviado a Nueva York días antes en
la cual, palabras más palabras menos, el candidato decía que daba por terminado el conflicto con el Grupo
Santo Domingo.
La guerra entre el Grupo y Pastrana no había sido hasta entonces poca cosa. Desde el día en que
Pastrana decidiera entregar su propio carro blindado para pagar una deuda que el Grupo le cobró con
posterioridad a su campaña para el Senado en 1991, deuda que éste consideraba que no existía, Pastrana
fue blanco habitual de los medios del Grupo. Pero para la opinión pública sólo fue evidente que el episodio era
verdaderamente grave cuando, en 1994, al iniciar su campaña presidencial, Andrés Pastrana afirmó que no
recibiría aporte alguno del Grupo. Por reacción, el apoyo del Grupo a la campaña de Ernesto Samper no fue
apenas eso: fue también un airado rechazo a Pastrana. Pero la animadversión fue más allá de la campaña:
luego del triunfo de Ernesto Samper Caracol enfiló baterías otra vez contra Pastrana tras el sonado episodio
de los narcocasetes.

Los ataques de Juan Carlos
En el ambiente polarizado y pugnaz que vivió el país durante el cuatrienio Samper este enfrentamiento se
agrió mucho. Y, como en las peleas callejeras, muy pronto se sumaron nuevos protagonistas. El más
caracterizado de ellos fue el director del diario La Prensa, hermano del actual Presidente, Juan Carlos
Pastrana, sin duda uno de los más severos críticos del presidente Samper.
En varias oportunidades Juan Carlos señaló al Grupo como aliado de un gobierno cuyo origen estaba
marcado por el dinero del cartel de Cali. Pero lo que provocó la ruptura definitiva de la relación fue la
publicación, en la portada dominical de La Prensa, de un fotomontaje en el cual aparecían Julio Mario Santo
Domingo y Augusto López, abrazados a los hermanos Rodríguez Orejuela, bajo el titular "Coca y Pola". En
sus páginas interiores La Prensa acusaba a Santo Domingo de ser cómplice de los narcotraficantes por
haber apoyado a Samper durante su campaña.
Esto ya no constituía para el Grupo una incursión de un miembro de la familia en el campo enemigo sino una
escalada mayor. El conflicto tomó desde entonces proporciones nucleares. Julio Mario Santo Domingo
interpuso una denuncia penal contra el director de La Prensa y éste, desde entonces, decidió reiterar cada vez
con más fuerza esa teoría. En una de sus primeras apariciones judiciales Juan Carlos Pastrana llegó al
extremo de mostrar una camiseta del América de Cali, con la respectiva publicidad de cerveza Aguila en el
dorso, como prueba de que sus afirmaciones tenían piso en la realidad.

Las cartas de Andres y Julio Mario
Andrés Pastrana sabía que esto era ir demasiado lejos, y, consciente de que llegar al poder en Colombia y
ejercerlo contra uno de los grupos económicos no sería fácil, llamó a Santo Domingo hace un año a su casa
en la isla Barú y le dijo que quería reunirse con él. Santo Domingo lo citó en su oficina en la Avenida Park
en Nueva York y allí lo recibió durante pocos minutos. En la reunión Santo Domingo le dijo al candidato
conservador que la solución al conflicto no sería difícil en caso de darse una rectificación pública por parte
de Juan Carlos. Andrés afirmó que una cosa era él y otra su hermano y que no creía que tal rectificación fuese
posible. Pero Santo Domingo le recordó a Pastrana que él, en una carta enviada a El Tiempo, había apoyado
a Juan Carlos, de manera que sería también visto con buenos ojos un distanciamiento suyo de su hermano,
además de tal rectificación. Pastrana dijo que vería qué podría hacer al respecto.
Fue eso lo que motivó a Andrés Pastrana a enviar esa carta al hombre más rico de Colombia, carta que
encabezó con la expresión "Don Julio Mario". En su misiva Pastrana hizo un largo recuento de sus
relaciones con el Grupo, justificó su decisión de no recibir de éste aporte alguno y, aunque no tomó
distancia de manera expresa de lo dicho por su hermano, dijo claramente no compartir las afirmaciones
del diario La Prensa sobre Augusto López y Santo Domingo.
Pero a Julio Mario la carta no le pareció suficiente. Para los asesores de Pastrana el contenido de la
respuesta fue de rechazo y no abrió en modo alguno la puerta de la reconciliación. Pero además, según
ellos, su tono _severo y distante_ demostró su molestia con la misiva de Pastrana. La carta, además, llegó
un día antes de las elecciones. Con esto Santo Domingo no sólo cerró las puertas del diálogo con un
candidato a la Presidencia sino, como finalmente sucedió, con el Presidente electo de Colombia.

Distensión: la estrategia de las dos pistas
El proceso no mostró mejoría al llegar Andrés Pastrana a la Presidencia de la República. Los medios del
Grupo conservaron su distancia frente al gobierno y el Presidente lo hizo frente al Grupo.
Pero ya en ese momento había un buen número de personas interesadas en ayudar a acercar a las partes.
Uno de ellos fue Gabriel García Márquez. El Nobel colombiano, amigo de Julio Mario desde la juventud,
había sido quizás el más firme defensor de la teoría de que se hacía necesario impedir el choque de trenes
entre el Presidente de la República y el hombre más rico de Colombia. Fue él quien abrió el diálogo con
Santo Domingo sobre la necesidad de iniciar un acercamiento con el Presidente. A su vez, se encargó
de hacer lo propio con Pastrana.
Si bien el escollo obvio para tal acercamiento había sido hasta entonces el tema de la denuncia penal contra
Pastrana, lo que Gabo sí logró fue abrir dos caminos distintos en la mente de Santo Domingo: el de Juan
Carlos y el de Andrés. Es decir, logró que el conflicto entre Juan Carlos y Santo Domingo siguiera su curso
sin constituirse en obstáculo para el acercamiento con el Presidente.
El primer resultado exitoso de sus gestiones de paz se dio la noche del pasado sábado 9 de enero en
Cartagena. El Presidente, Gabo y Santo Domingo coincidieron en esa ciudad por las fiestas de Navidad y la
temporada de toros. Gabo le había insistido al Presidente en que una invitación a la Casa de Huéspedes sería
vista como un gesto de buena voluntad por parte de Santo Domingo y con seguridad sería un primer paso en
la dirección correcta.
La oportunidad se dio ese fin de semana. En nombre de Pastrana, el embajador Luis Alberto Moreno había
extendido una invitación a la Casa de Huéspedes a Vernon Jordan, amigo personal de Bill Clinton, y a
Brian Mulroney, ex primer ministro de Canadá. Con ellos llegó Violy McCausland, quien es hoy asesora de
Santo Domingo y muy amiga de Pastrana. El Presidente encontró entonces la excusa perfecta para dar el
primer paso de distensión: armó una comida para algunos de sus invitados e invitó a Gabo y a su esposa
Mercedes y a Santo Domingo y a su esposa Beatrice.
Durante la cena no se habló, por supuesto, del tema. Pero la relación entre el Presidente y Santo Domingo
fue muy cordial, como lo muestran las fotografías que tomó Violy McCausland esa noche. Al día siguiente
Mulroney desayunó en casa de Julio Mario y los comentarios de éste sobre la invitación de Pastrana fueron
gratos. Ese domingo, Santo Domingo y Pastrana se encontraron en la plaza de toros y se saludaron de
manera muy cordial.
Es posible que este no sea sino un paso tímido hacia la paz entre los dos hombres más poderosos de
Colombia. Al igual que el acto en San Vicente del Caguán, la cena en la Casa de Huéspedes fue apenas
una ceremonia protocolaria que pone en marcha un proceso que será, sin duda, largo y que se llevará a cabo
bajo el fuego y con algunos integrantes de cada bando vestidos de camuflado y fuertemente armados.
Pero hay que reconocer que en este caso los dos invitados asistieron al encuentro.

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