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| 2/2/2004 12:00:00 AM

El pacto de Miami

La reunión de Andrés Pastrana con el Ministro del Interior en Miami selló un pacto que podría darle la gobernabilidad a Alvaro Uribe hasta el final de su gobierno.

El viernes 23 de enero el ex presidente Andrés Pastrana se encontraba en su apartamento de Madrid, España, cuando le avisaron que tenía una llamada del presidente Alvaro Uribe. Durante la conversación, que no duró más de cinco minutos, Uribe le pidió a Pastrana que lo acompañara en parte de su gira europea que comienza el 9 de febrero. Pastrana dijo que lo haría con gusto y acordó que se encontraría en Miami con el ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt de la Vega, para ultimar los detalles. Esa reunión entre el Ministro y el ex presidente se llevó a cabo el jueves de la semana pasada dentro del mayor hermetismo. Nadie conoce con certeza de qué se habló. Sin embargo, se sabe que más que un encuentro para definir una agenda de viaje común, se trató de un almuerzo en el que se selló un gran acuerdo político para definir el apoyo del Partido Conservador al gobierno nacional durante los próximos tres años.

¿En qué consiste el acuerdo? ¿Cómo es posible que dos hombres que asumieron el reto de la Presidencia sobre tesis tan opuestas puedan acordar trabajar juntos ahora? La respuesta a estas preguntas es la misma y se resume en una palabra: política. En Colombia y en Europa se considera que Pastrana y Uribe son polos opuestos. Sin embargo, la imagen de los dos mandatarios es distinta en ambos lugares. Mientras que en el país Andrés es visto por muchos como el hombre ingenuo de la paz fracasada, Uribe es visto como el hombre fuerte de la guerra exitosa. No obstante, en el Viejo Continente, Andrés es visto como el hombre de la paz concertada, mientras que Uribe es considerado un ogro partidario de la guerra y enemigo de las ONG y de la resolución pacífica de conflictos.

En el fondo, ambas visiones son equivocadas y se deben más a que ambos mandatarios han enfrentado momentos políticos distintos y menos a las diferencias que pueda existir entre ambos. Mientras que Pastrana asumió la Presidencia cuando el país le apostaba a la negociación con la guerrilla, Uribe llegó al poder cuando todos querían la derrota militar de la subversión. Sin embargo, esto no indica que los dos mandatarios no tengan una visión similar de los problemas nacionales. De hecho Uribe ha centrado su gobierno sobre bases que le dejó Pastrana. Incluso, cuando se posesionó, el Presidente se quedó con algunas fichas clave del gobierno de Andrés. Luis Alberto Moreno siguió siendo embajador en Washington y Marta Lucía Ramírez se puso al frente de toda la estrategia de seguridad democrática como ministra de Defensa. Además, aunque se dice que Pastrana dejó que la guerrilla cogiera demasiado vuelo, fue durante su cuatrienio cuando se preparó mejor a las Fuerzas Armadas para la guerra. Por eso Uribe pudo contar con un Ejército dispuesto a jugársela a fondo para obtener resultados.

Esta empatía natural con Uribe se vio reflejada en la actitud de Andrés como ex presidente y en el comportamiento de la bancada conservadora. Al terminar su período Pastrana se alejó en silencio del país y dejó de figurar. No obstante, mantuvo contacto con sus amigos vinculados al gobierno. Nunca criticó a Uribe en público y, por el contrario, puso a los congresistas conservadores a la orden del Presidente. La bancada actuó en bloque y con gran disciplina. Apoyó los principales proyectos del gobierno y mantuvo la unidad en los momentos difíciles. Tan sólo al final del año pasado, luego de la reacción de Uribe ante la derrota del referendo, Andrés hizo oposición. Pero como la política es dinámica y en esencia un juego de necesidades, lo que pintaba como un divorcio terminó siendo, con la llamada telefónica del Presidente, una reconciliación.

Uribe parece haberse dado cuenta de que tiene en Pastrana un gran activo para mostrar en el exterior. Andrés es una persona querida en Europa y con grandes contactos. Además es amigo de las ONG y cuenta con la admiración del Parlamento europeo por haberle dado una oportunidad a la paz negociada. Por eso para Uribe ir de su mano en la gira por el Viejo Continente es tan importante. Con Pastrana a bordo el Presidente logrará tres cosas fundamentales. La primera es que reabrirá las puertas que sus peleas con las organizaciones de derechos humanos le cerraron. La segunda es que contrarrestará la resistencia de los partidos de izquierda que en Europa tienen tanta fuerza y que se han opuesto a su visita. Y la tercera es que para él será más fácil mostrar que su postura frente a la guerra no es una terquedad personal sino el resultado lógico de una política de seguridad frente a los ataques de una guerrilla que tuvo una oportunidad de oro para hacer la paz y que no supo aprovechar.

Pastrana, por su parte, se beneficiará de la buena imagen de Uribe en Colombia. En el país el ex presidente es visto como un mandatario ingenuo a quien se la pudo el tema de la paz. Adicionalmente el Partido Conservador necesita una dirección estable después de los desastrosos resultados electorales. Para ningún conservador puede ser motivo de orgullo que su candidato a la Alcaldía de Bogotá haya sacado un poco menos de 6.000 votos. Por eso la alianza con Uribe es una oportunidad para que Andrés regrese al país por la puerta grande de la política: como jefe natural del Partido Conservador, como la persona que controla la bancada más organizada del Congreso y como el soporte político del Presidente del 80 por ciento de popularidad.

La reunión entre Andrés y el Ministro del Interior y de Justicia fue sólo el primer paso del acuerdo. Al parecer el gobierno se comprometió a apoyar el nombre de Camilo Gómez, ex asesor de paz de Pastrana y uno de sus grandes amigos, como próximo procurador. A cambio Andrés ambientará la visita de Uribe a Europa y lo acompañará durante buena parte de ella. Además, el conservatismo apoyará las principales iniciativas del Presidente en la legislatura.

Todos estos temas son precisamente los que se ventilaron la semana pasada en Miami. Al día siguiente de la reunión con el ministro Pretelt, la plana mayor del conservatismo llegó a la ciudad del sol para entrevistarse con Andrés. A la reunión asistieron representantes de todos los grupos incluidos los distanciados del ex presidente Pastrana, como el Equipo Colombia del senador Luis Alfredo Ramos. En las diferentes sesiones se habló de la unidad del partido y de su futuro bajo el ala protectora de Pastrana. Se hizo un análisis de los resultados electorales a la luz de los nuevos sistemas de repartición de curules. También se llegó a la conclusión de que Colombia es un país esencialmente conservador y que si esto no se reflejaba en las urnas, era un problema de comunicación y no de doctrina.

Más allá de todo lo anterior, el sólo hecho de que el funcionario más importante del gobierno y la plana mayor del Partido Conservador se hayan desplazado a Estados Unidos para entrevistarse con Andrés es un signo de importancia. Por eso quienes consideraron que al salir de la Presidencia Andrés había dejado la política se equivocaron. Como van las cosas, es posible que como su padre, el ex presidente Misael Pastrana Borrero, Andrés Pastrana pueda llegar a ser más influyente en el país como ex presidente y jefe del conservatismo que como primer mandatario. Por lo pronto, hay una cosa clara: Andrés está de vuelta.
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