Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1995/03/20 00:00

EL PADRINO

La televisión norteamericana le dedica horario triple A a la vida y males de Pablo Escobar.

EL PADRINO

CUANDO PABLO ESCOBAR era un niño de dos o tres años, cuenta su madre, se salió de la casa de campo donde vivían en Envigado y nadie daba con su paradero. Después de buscarlo por todos lados la señora Escobar lo encontró frente a un árbol con un palito en la mano jugando con una culebra mientras le decía: "¿Ves que no te hago daño?"."Era tan tierno y bueno con los animales", dijo la señora.
La anécdota, que hace parte de un muy bien logrado documental de la vida de Escobar estrenado el martes de la semana pasada en la televisión pública (PBS) de Estados Unidos, aparece al principio casi como una sugerencia del tono del resto de la producción, que es básicamente la biografía visual de un delincuente que quería más a los animales que a sus prójimos.
'El padrino de la cocaína' es tal vez el más completo documental que se haya hecho en la modalidad de narcotráfico en Estados Unidos, pues con el pretexto de la vida de Escobar y con imágenes inéditas para el televidente gringo, los productores lograron abreviar en una hora la historia del narcotráfico y el narcoterrorismo en Colombia.
Todos los macabros episodios de esa historia (la muerte del coronel Ramírez, la del informante Barry Seal, la de Galán, la de Lara Bonilla, las explosiones del avión de Avianca y del edificio del DAS) y los de espionaje (las fotos de Escobar cargando cocaína en Nicaragua frente al avión de Seal, la instalación de un transmisor en los toneles de éter que llegaron a Tranquilandia, el video del pago de un soborno a un político colombiano, el rastreo de la última llamada telefónica de Escobar) están cronológicamente entrelazados con testimonios de Max Mermelstein, informante del gobierno gringo; Tom Cash, ex director de la DEA en Miami, y Louis Tambs, ex embajador en Bogotá.
Y entre una imagen y otra aparece en primer plano la madre de Escobar que cuenta que un día su niño, impresionado con la imagen de Cristo sangrante, se le acercó con una arepa y un pedazo de carne y le dijo: "¿Por qué estás triste, quieres un pedazo? ".
Roberto, su hermano, lo describe como un hombre de una pasmosa tranquilidad. Un día que estaba escondido en una casa le avisaron que la Policía estaba cerca. "Todo el mundo estaba en pánico -dice Roberto- pero él seguía tranquilo. Mientras todo el mundo gritaba ya vienen, ya vienen, están muy cerca, él se afeitaba".
Muchos de los colombianos que vieron el documental en Estadós Unidos quedaron extrañados cuando apareció en sus pantallas, junto a una galería de sicarios de Escobar, la foto de un hombre muy similar a René Higuita, el cual es identificado simplemente como René.
Una portavoz del canal dijo que la firma productora daría una explicación en los próximos días sobre la aparición de esa foto.
Los productores no ahorraron esfuerzos para mostrar la admiración y devoción que persiste por Escobar. Un campesino, entrevistado por el programa, asegura que Escobar será canonizado y como una manera de adelantarse a la santificación ya tiene en su mesa de noche una veladora frente a una imagen del narcotraficante.
El final del programa es un simulacro de los episodios previos a la muerte de Escobar, incluyendo la carrera de la furgoneta con equipos especiales que rastrearon la llamada, policías que pitan frenéticos por la calle para abrirle paso al vehículo hasta llegar a cercanías de la casa donde estaba el narcotraficante.
Un agente de la DEA que participó en la operación sostiene que el gran error de Escobar fue haber hablado más de tres minutos con su hijo. "El sabía que no podìa hablar más de tres minutos, pero esta vez lo hizo". Esto le dio tiempo a la furgoneta para localizar la llamada y acercarse al lugar. Cuando el operador del aparato llegó a inmediaciones de la residencia podía ver desde el vehículo el perfil de Escobar hablando desde el segundo piso.
Con imágenes del interior de la casa, el agente describe paso a paso la operación que terminó con la muerte de Escobar y su guardaespaldas.
El agente cuenta que cuando la madre y una hermana de Escobar llegaron al lugar, comenzaron a reírse sin control cuando vieron al escolta muerto en el piso. Se burlaban de los policías, explicó el agente, diciéndoles que una vez más Escobar los había engañado, pues el hombre tirado en el piso no era él.
Los policías esperaron a que las dos mujeres terminaran su celebración y uno de ellos les dijo: "Asómense al techo, señoras".

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