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| 8/3/2011 2:00:00 PM

"El país no puede tener una política exterior claudicante frente al terrorismo": Uribe

El expresidente dijo que si las relaciones de Colombia con Venezuela eran para dar con la captura de guerrilleros, "seré el primero en aplaudir". Pero, de lo contrario, "mantendré la lucha por una ideas que le pueden servir a la patria".

El expresidente Álvaro Uribe volvió a poner en entredicho las decisiones del actual gobierno de Juan Manuel Santos en materia de política exterior. Este miércoles, durante un foro académico organizado por la Universidad del Rosario, el exmandatario se mostró insatisfecho con las relaciones de Colombia con Venezuela.
 
“A mí me preocupa que se configure una Cuba expansionista en los 2.300 kilómetros de frontera”, arrancó diciendo después de que le preguntaron si estaba seguro de que en territorio venezolano no había presencia de guerrilla. El exmandatario agregó: “Si a mí me dicen que las relaciones son para capturarlos (a los guerrilleros), yo seré el primero en aplaudir. Pero si pasa el tiempo y no se ven resultados (…) yo pienso que el país no puede tener una política exterior claudicante frente al terrorismo”.
 
En sus más recientes declaraciones Uribe ha sido un duro crítico del gobierno de Santos, quien fue su ministro de Defensa. El foro, convocado por un grupo de estudiantes preocupados por la importancia de América Latina para el mundo y la dificultad de la integración regional, no fue la excepción. De paso, el mandatario aprovechó para criticar lo que llamó el “imperialismo venezolano”.
 
El potencial regional
 
El mandatario comenzó su disertación hablando del potencial regional para el desarrollo. Mencionó que América Latina tiene una población de 600 millones de habitantes, que la mayor parte su población es joven y que en general cuenta con un ingreso per cápita aceptable.
 
Luego argumentó que el concepto de seguridad ha sido adverso en la región por razones históricas. Dijo, por ejemplo, que tras las dictaduras que surgieron en América Latina se creó un pánico al concepto porque este fue usado para el soporte de dictaduras. Y en segundo lugar, porque los análisis de las políticas de seguridad coincidían en que no habría seguridad si no se resolvían primero los problemas sociales.
 
El expresidente clasificó los países de la región entre los que tienen niveles de seguridad semejantes a países de Europa, como Chile, Uruguay y Costa Rica; los que reconocen sus problemas de seguridad como Colombia y México; y los que no “los reconocen ni los enfrentan”, entre los cuales mencionó a Venezuela. “Nuestra capital tiene 17 muertes violentas por 100.000 habitantes mientras que Caracas tiene 170”.
 
Acto seguido se fue en contra de la tesis que defiende que los problemas de seguridad se resolverán cuando se resuelvan los problemas sociales. “Eso fue lo que oyó decir mi generación durante décadas”.
 
“Hay que preguntarse desde la perspectiva de Venezuela, ¿qué puede pasar con la inseguridad si se sigue esperando a que los problemas sociales sean resueltos?”, dijo.
 
Sobre el terrorismo
 
El exmandatario reiteró su argumentación con la que ha sostenido que en Colombia no había ninguna justificación para que surgieran grupos alzados en armas, porque nunca hubo una dictadura. Uribe recordó que durante su paso por la Universidad de Antioquia las FARC decían que dejarían las armas si la democracia se profundizaba y los alcaldes y gobernadores eran elegidos por votación popular. ¿Cuál fue la reacción? Se convirtieron en sicarios de alcaldes, asaltantes de presupuestos descentralizados”, dijo.
 
Después cuestionó el papel de la OEA “cuando no fue capaz de declarar que las FARC son terroristas”. Y recalcó que en el seno de este organismo los países protestaron por el golpe que sacudió al presidente Manuel Zelaya en Honduras, “pero no protestaron porque el desorden institucional fue causado por el imperialismo venezolano”. En su criterio, los países de la región también callaron ante los acuerdos de “Bolivia y Venezuela con Irán”.
 
“Estos fenómenos tendrían que producir una reflexión sobre la manera pusilánime de sesgos ideológicos como se entienden las relaciones exteriores”, agregó.
 
Sobre la dosis personal
 
Uribe defendió la tesis de que la despenalización de la dosis personal sustentada por el exmagistrado Carlos Gaviria Díaz le hizo daño al país. “El negocio que era de exportación se convirtió en un negocio criminal doméstico”, dijo. Al comparar las cifras de hectáreas cultivadas de coca con las cultivables en todo el planeta, dijo que la legalización de la producción de la coca era someter al planeta a un riesgo muy grande.
 
La confianza
 
“Todos los socialismos fracasaron”. Con esta lapidaria frase pasó a explicar que la confianza de los inversionistas extranjeros en la región era una de las claves del desarrollo. Dijo que los socialismos tenían un elemento transversal común: la falta de calidad de vida.
 
En su criterio, países que han tomado algo de distancia de Chávez aún no transmiten seguridad a los inversionistas. Explicó que esa seguridad debía ser en tres sentidos: la física, la legal y la política.
 
Y ahí nuevamente lanzó una advertencia al gobierno de Santos. “Me preocupa que creemos incentivos de inversión y llegue el nuevo gobierno y los quite. Porque este país no estaba en la pantalla de la inversión. No se puede permitir que la inestabilidad en las reglas de juego nos haga perder la confianza”, dijo.
 
El exmandatario indicó que Colombia goza de una alta tasa de inversión privada que ha superado el 28 por ciento y dijo que países como Brasil, que tienen una tasa de inversión que oscila entre el 16 y 17 por ciento, “necesitan una tasa de inversión privada más alta”.
 
Sobre las Cortes
 
El exmandatario defendió la necesidad de respetar las instituciones. Ante la pregunta formulada por él mismo sobre por qué las discrepancias con las Cortes, dijo: “Una cosa es el respeto a la libertad de las instituciones y otra el respeto a la deliberación. Yo respeto a los jueces. ¿Qué he hecho? Defenderme. Preparar clases, manejar Skype y desatrasarme algo en el manejo de los computadores”.
 
Y recalcó que ser juez o fiscal en Colombia era difícil.
 
Y nuevamente arremetió en contra de los países de la región que “vienen eliminando instituciones. No he oído quejarse a los sectores diplomáticos sobre el hecho de que en Venezuela hubieran eliminado la independencia de los jueces”, dijo.
 
Dijo que durante las dictaduras del Cono Sur ocurrió lo mismo. “Ahora las eliminan sutilmente, con dictaduras plebiscitarias”.
 
Sobre la opinión
 
El exmandatario reiteró su argumento de que en un Estado de Derecho el control más importante es el de la opinión. “Hay riesgos en el continente. ¿Qué está pasando con la libertad de prensa?”, dijo.
 
Aseguró que en Venezuela los medios “van desapareciendo por el régimen. Van desapareciendo los medios de difusión y van quedando en el poder”.
 
En Colombia, dijo, eso no ocurre. No obstante, afirmó que si un gobernante no es amigo de los medios de comunicación, no le hacen publicidad. Dijo que había unos columnistas que pensaban toda la semana en qué van a escribir en su contra, pero nadie puede decir que yo llamé a algún director de un medio para sobornarlo o para ofrecerle un contrato”.
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