Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/04/26 11:15

Las dos caras del ‘Paisa’ en La Habana

La presencia de este hombre –que infunde miedo en Huila y Caquetá– en la mesa de negociaciones alimenta la expectativa del fin del conflicto, pero también la indignación entre las víctimas.

Hernán Darío Velásquez Foto: Archivo SEMANA

Son pocas las referencias biográficas de Teófilo Forero Castro. Se sabe que nació en Natagaima (Tolima) en una familia campesina, que tuvo tres hijos y que para eludir la violencia de mitad del siglo pasado emigró a Bogotá, donde se ganó la vida como obrero metalúrgico. Militante del Partido Comunista en la clandestinidad, se convirtió en uno de los primeros dirigentes sindicales del país. Fundador de la Confederación Sindical de Trabajadores, concejal de Bogotá y diputado a la Asamblea de Cundinamarca en los años 80, fue asesinado en 1989.    

Pero ese nombre tiene otro significado en la reciente historia del país. Así se llama la columna móvil más temible de la guerrilla de las FARC, la que mayor número de víctimas regó por el suroccidente del país, la que protagonizó los peores atentados terroristas, la que llenó de muerte y miedo en la década pasada.

Su jefe es Hernán Darío Velásquez, de quien algunos dicen que fue sicario a sueldo de Pablo Escobar. No adoptó como alias un nombre con apellido, como la mayoría de los jefes subversivos, sino que, simplemente, se hizo llamar el ‘Paisa’. Un apodo que infunde miedo en Huila y Caquetá, incluso en el corazón de Bogotá.

El Paisa aterrizó en La Habana el pasado viernes. La guerrilla venía reclamando su presencia, incluso desde el día cero del proceso de paz. Y aunque pareciera una buena nueva que alimenta la esperanza por la firma del fin del conflicto, también generó mucha indignación no sólo entre contradictores del proceso de paz, sino entre las víctimas del conflicto, sobre todo. Se podría tratar de una buena noticia, pero también de una mala. O de una moneda con dos caras.  

La buena

Que el Paisa esté en La Habana es sin duda una noticia trascendental para el proceso de paz. Su presencia en la recta final de las negociaciones no sólo despeja muchas incógnitas que se habían trenzado a su alrededor, sino que alimenta la expectativa en torno a la firma del acuerdo que ponga punto final al conflicto armado.

No en vano llega en una instancia crucial, cuando se negocia el quinto punto de la agenda, el del fin del conflicto, donde se deberán acordar las condiciones para el cese al fuego bilateral, la concentración de las tropas guerrilleras y el desarme efectivo.

Desde cuando el Gobierno y las FARC se sentaron en La Habana, hace casi tres años, una de las versiones que se tejieron sobre el comandante de la columna móvil ‘Teófilo Forero‘ era la supuesta disidencia del secretariado de las FARC. Al punto de que algunos expertos aseguraron que, de firmarse la paz, el Paisa y sus hombres no abandonarían las armas y se transformarían en una banda criminal.

Sin embargo, la tesis ha sido descartada por varios investigadores que han sostenido que la principal muestra es que desde cuando las FARC decretaron un cese unilateral, el 20 de julio del año pasado, esta columna no ha perpetrado actos terroristas. Incluso las más recientes noticias de una incursión armada se remontan a junio del 2015, cuando atacaron el municipio de Algeciras (Huila).

Y ahora, con el Paisa ya en La Habana, la certeza es que no está en la disidencia y que se sumaría al esfuerzo de paz. Las FARC han insistido en que son “soberanas” para definir quiénes son sus representantes en la mesa de negociaciones de paz y consideran que como se aproxima la firma de nuevos acuerdos, se debe incluir a todos los integrantes de la guerrilla.

El congresista conservador Arturo Yepes, por ejemplo, dijo que la presencia de este guerrillero es una “buena noticia”, pues considera que siempre será mejor tener a los guerrilleros dialogando de paz en Cuba que dirigiendo acciones delincuenciales en el país.

“A los críticos, que brillan por su doble moral, recordarles que en el gobierno de Uribe, la guerrillera más sanguinaria que existió, alias ‘Karina’, fue nombrada gestora de paz y se le puso a vivir como una reina sin que hubiera ningún diálogo que mereciera ese estatus para una asesina”, recordó Yepes.  

La mala

“Esto no es un sapo, es un orangután que debemos tragarnos”. Las palabras son del representante a la Cámara por Huila Jaime Felipe Lozada Polanco (P. Conservador). Él fue secuestrado cuando tenía 17 años, junto a su hermano Juan Sebastián, de 15, y su madre, la excongresista Gloria Polanco, cuyo cautiverio se prolongó por siete años. “Queríamos ver al Paisa tras las rejas, pero esperamos que la inclusión de este señor sirva para la firma del acuerdo de paz lo antes posible”.

Otra de las víctimas del Paisa es Sigifredo López, el único sobreviviente de los 12 diputados del Valle secuestrados en el propio recinto de la Asamblea, en pleno centro de la ciudad de Cali. “Cuando lo vemos (al Paisa) en La Habana, la reacción es de indignación”, dice, y considera que para cambiar esa percepción lo primero que se le debe exigir es que pida perdón a las víctimas.

Entre ellas también se encuentran las familias de las 36 personas muertas y las decenas de heridos de la bomba en el club El Nogal, en Bogotá, en febrero del 2004. Una de ellas, Berta Lucía Fríes, dijo en Caracol Radio que son muchas las cicatrices que aún no ha podido cerrar, pero admite que el Paisa en La Habana puede destrabar el proceso de paz. “Lo único, que pida perdón a las víctimas”.

Aparte de las víctimas, el Centro Democrático ha sido el más crítico de la presencia de este jefe guerrillero en La Habana. Álvaro Uribe, por ejemplo, aseguró que el país entero debe estar en desacuerdo por tratarse del guerrillero con el mayor número de asesinatos y acciones terroristas en su prontuario.

“Ninguna razón jurídica, ningún motivo de buen ejemplo existe para que un asesino como el Paisa reciba el beneficio de impunidad total y pueda ser elegible”, trinó el fin de semana. “Ese criminal fue sicario de Pablo Escobar, ahora tiene el mismo papel en las FARC. Estos señores son asesinos a sueldo y mercenarios del narcotráfico. El presidente Santos quiere graduarlos de delincuentes políticos”, explicó su copartidario Samuel Hoyos.

El prontuario

Dos días después del arribo del Paisa a La Habana, el Tribunal a Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva lo condenó a 38 años de prisión por el asesinato del exgobernador de Huila Jaime Lozada Perdomo, registrado hace 11 años. Precisamente era el esposo de Gloria Polanco y el padre del actual representante Jaime Lozada. La condena fue a 38 años de prisión, más de 1.700 millones de pesos y 200 meses de inhabilitación para ejercer cargos públicos.

Es apenas uno de los tantos procesos en los que se le atribuye responsabilidad directa. La lista es larga.

Al Paisa y a la columna móvil Teófilo Forero de las FARC se le responsabiliza del secuestro y el posterior asesinato de 12 diputados del Valle del Cauca, en donde sólo sobrevivió Sigifredo López. Del atentado en contra del club El Nogal en Bogotá en donde murieron 36 personas y hubo cientos de heridos y millonarios daños materiales. La masacre de nueve concejales en Rivera, Huila en el 2006. La muerte del gobernador de Caquetá Luis Francisco Cuéllar, en el 2009. El secuestró al senador Jorge Géchem Turbay, acto que rompió los diálogos de paz con el expresidente Andrés Pastrana. La toma de la base de Las Delicias en 1996. El gobierno ofrecía 1.300 millones de pesos por información que condujera a su paradero.

El más guerrerista de las FARC está en La Habana y su presencia puede ser considerada una buena noticia, pero también una mala.

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