Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/14/1998 12:00:00 AM

EL PALLOMARI DE CASTAÑO

La Fiscalía detuvo en Medellín al contador de las Autodefensas de Córdoba y Antioquia.

Desde el inicio de su gestión el fiscal general, Alfonso Gómez Méndez, advirtió que iba a atacar con sus armas jurídicas las violaciones de los derechos humanos. Al mismo tiempo anunció una ofensiva para frenar el paramilitarismo y para ello fue creado un bloque de búsqueda. Aunque de esas operaciones se conoce muy poco, lo cierto es que los hombres de la Fiscalía sí se han metido de cabeza en el tema de las autodefensas. En el último año los agentes del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) han capturado a cerca de 100 miembros de estos grupos armados al margen de la ley. Fiscales sin rostro han llamado a indagatoria a varios oficiales del Ejército y la Policía y también se han conocido medidas judiciales contra algunas autoridades civiles por tener vínculos con organizaciones de extrema derecha. La misma Fiscalía reconoce que cuando se iniciaron las investigaciones contra los paramilitares nunca se imaginó que se estaba enfrentando a una organización tan compleja. Para las autoridades, los paramilitares están tan estructurados como lo estuvieron los carteles de Medellín y Cali en sus mejores épocas. Los investigadores tienen suficientes elementos de juicio para decir que el paramilitarismo es una empresa. Y lo que les ha dado luces para hacer esa afirmación es la detención de Jacinto Alberto Soto y el allanamiento a una oficina en pleno centro de Medellín. Según los investigadores, se trata del contador de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, algo así como el Guillermo Pallomari de Carlos Castaño. La operación se inició en noviembre del año pasado cuando un informante reveló a las autoridades la celebración de unas reuniones extrañas en una casa localizada en el municipio de Bello, al sur de la capital antioqueña. Según el delator, allí se daba cita en las horas de la noche, con cierta frecuencia, un grupo de hombres armados. A la Fiscalía le llamó mucho la atención la información porque quienes asistían a esa vivienda eran casi todos ex soldados profesionales. De inmediato los investigadores realizaron operativos de seguimiento e interceptaciones telefónicas. Según la Fiscalía, gracias a esa labor pudieron recoger nombres importantes de algunos jefes paramilitares y de otros miembros de esos grupos. Pero lo más importante fue que pudieron ubicar una oficina en el centro de Medellín, donde la organización supuestamente hacía pagos, contactaba gente y administraba bienes. El 5 de mayo los investigadores del CTI llegaron a la carrera 55 con calle 45A, en el centro de Medellín. Al principio los hombres de la Fiscalía pensaron que se habían equivocado porque ese lugar parecía un simple parqueadero. Pero una vez entraron, llegaron a una pequeña oficina. Ahí estaba Jacinto Alberto Soto Toro, también conocido como 'Lucas' o 'Aníbal', de 33 años de edad. En el momento de su detención cargaba un carriel, una pistola y siete millones de pesos en efectivo. Estaba al frente del negocio junto con dos mujeres que fueron detenidas. Soto Toro era el encargado del manejo de la oficina. Los papeles de Soto Cuando los investigadores comenzaron a registrar el establecimiento se encontraron con varios paquetes de documentos identificados con el logotipo de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá. Entre ellos encontraron un escrito detallado de la estructura actual de la organización paramilitar en Colombia. Allí estaban los nombres de los principales jefes y su jerarquía, los distintos frentes donde operan, el número de miembros que los integran y los sitios estratégicos para crear nuevos frentes. También hallaron registros de comunicaciones sobre los operativos de las autodefensas y la lista de poblaciones y personas señaladas como objetivo militar. Al parecer hacían registros de sus víctimas, pero eso aún lo están descifrando los investigadores. Pero lo que más sorprendió a las autoridades fue el hallazgo de varios libros contables. Según las informaciones que recogieron los agentes de la Policía Judicial, se trataba de la contabilidad de la organización de Carlos Castaño desde 1994. Los libros, que ahora son objeto de análisis por varios fiscales sin rostro, contienen los movimientos contables de la empresa, la relación de las personas aportantes de gruesas sumas de dinero y todos los ingresos y egresos de los últimos cuatro años. Igualmente encontraron 70 disquetes de computador con información cifrada. En estos disquetes había otras listas de aportantes, pero los investigadores aseguran que toda la información está en clave. Algo muy parecido a la forma como Guillermo Pallomari _el contador de los hermanos Rodríguez Orejuela que desde 1995 colabora con la justicia de Estados Unidos_ registraba los nombres de las personalidades en los libros de la contabilidad del cartel. Un rápido vistazo a esos documentos permitió a los fiscales saber que se encontraban en el corazón de las finanzas de la organización del máximo jefe de los paramilitares. Los fiscales también descubrieron una relación de la compra de armamento y el dinero que se ha invertido en ese negocio. Recogieron extractos bancarios y números de las cuentas, así como facturas y comprobantes de transacciones comerciales. Algunos documentos indican, según las investigaciones, que Carlos Castaño y el segundo en su organización estaban a punto de realizar dos grandes negocios: la compra de unos terrenos en Córdoba y de un barco. Los fiscales intentan determinar con qué fin. La captura de 'Lucas' y las investigaciones que se han adelantado en Medellín han permitido poner tras las rejas a por lo menos 40 paramilitares. Asimismo han podido detectar a algunos colaboradores indirectos de la organización. En este momento las autoridades andan tras la pista de 'Clara', una mujer que también despachaba en esa oficina del centro de Medellín y quien, según las informaciones que tienen los investigadores, era la encargada de recaudar todo el dinero de los financiadores del grupo de autodefensas de Antioquia y Córdoba. Con el material probatorio que la Fiscalía conserva, Carlos Castaño y sus colaboradores tienen serios motivos para estar preocupados. Quienes conocen de cerca este nuevo proceso judicial no dudan en asegurar que están por destaparse las relaciones peligrosas de los paramilitares con algunos sectores de la sociedad.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.