Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/09/22 00:00

El paraíso extraviado

Aunque no hay certeza de quién secuestró a los ocho turistas extranjeros, todo apunta a que fue el ELN o una disidencia de los paras que dominan la región.

Las labores de intento de rescate por parte de l Ejército son complicadas por las características geográficas de la Sierra Nevada de Santa Marta y su extensión: 12.230 kilómetros cuadrados

La entrada al camino que conduce a Ciudad Perdida en la Sierra Nevada de Santa Marta, un macizo montañoso que se levanta en cadena desde las ardientes costas del mar Caribe hasta las nieves perpetuas, tiene una reja de hierro cerrada con candado. Un hombre de mirada desconfiada, vestido de paisano y con un radioteléfono en la mano, porta la llave.

-¿Quiénes son?, le pregunta el portero al guía.

-No se preocupe, son periodistas, contesta éste refiriéndose a los enviados especiales de SEMANA.

El hombre intercambia en voz baja algunas frases más con el guía, hace una llamada y se dirige a abrir la reja para que pase el carro. Llegan dos jóvenes en moto, también van de pantalón y camisa, y levantan el brazo para saludar al hombre, quien responde con una sonrisa y los deja pasar sin exigirles la identificación. El parrillero lleva en su regazo un costal del que sobresalen las miras de varios fusiles.

La puerta está a 50 minutos de Santa Marta en dirección a Riohacha por la Carretera Troncal del Caribe, línea asfáltica que divide con nitidez dos escenarios imponentes: a la izquierda, el Parque Nacional Natural Tayrona; a la derecha, la Sierra Nevada. Ambos tienen en común la majestuosidad de su paisaje y el hecho de que en ellos reina un solo hombre. Hernán Giraldo, jefe de hierro de la versión local de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

"No cae una hoja de un árbol sin que él se entere", dice un oficial del Ejército. Y una fuente de la Gobernación del Magdalena, que por razones obvias pide el anonimato, asegura sin tapujos: "Los paras tienen el control de todo. Su red de informantes es inmensa: hay taxistas, tenderos, hoteleros. Son los ojos de Giraldo. Por eso no pasa nada sin su conocimiento". Pero ni siquiera Giraldo sabe con exactitud quién despertó abruptamente en la madrugada del viernes 12 de septiembre a ocho turistas extranjeros para secuestrarlos. Por lo menos así lo dio a entender en un comunicado público.

Por su parte un oficial del Ejército, que hacía parte del grupo de persecución a los secuestradores, dijo que tampoco podía asegurar con precisión quién se los había llevado. "Si fueron las Farc o el ELN significaría que se le metieron a la casa a las autodefensas; si fue algún frente de las AUC con seguridad no midió las consecuencias de esta acción, y si fue una banda de delincuencia común sería terrible porque se metieron en la boca del lobo y esto puede terminar muy mal". Hasta el cierre de esta edición no se tenía ninguna información exacta del paradero de los extranjeros.

El Ejército informó que los están buscando con ocho helicópteros y 2.000 hombres. La tarea, sin embargo, no es fácil. "La Sierra no es el Parque de la 93". Es una pirámide triangular con una área de 12.230 kilómetros cuadrados extendida en tres departamentos (Cesar, Magdalena y La Guajira), con 16 municipios y tres resguardos indígenas: koguis, arhuacos y arzarios. Su extensión equivale a la mitad del Estado de Israel, país de origen de cuatro de los secuestrados. También se llevaron a dos británicos, un español y una alemana, la única mujer del grupo.

Además de la trocha que va a Ciudad Perdida, la Sierra tiene centenares de senderos, caños y riachuelos de acceso que apenas unos pocos hombres conocen como la palma de su mano. Están los indígenas, los colonos, los baquianos y, por supuesto, los señores de la guerra. Giraldo, por ejemplo, maneja el flanco norte que bordea el mar Caribe desde las tierras planas y áridas del sur de la península de La Guajira hasta Santa Marta. Sus hombres deciden quién entra y quién no. Por eso seguramente supieron de la llegada de los turistas extranjeros, quiénes eran y a qué hora entraron al lugar.

"Ellos tienen el registro de los carros que se movilizan en el área", dice un investigador del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Después de que el vehículo recibe el visto bueno en la entrada de la reja empieza a ascender durante dos horas una trocha salpicada por caseríos, donde grupos de hombres, algunos de ellos con camuflado, miran el lento ascenso de los vehículos. Después se inicia a pie la travesía, que dura tres días con jornadas de seis horas en promedio, hasta llegar a Ciudad Perdida.

Las AUC también están por el lado oriental, pero allí se disputan el territorio con las Farc y el ELN. Son dos poderosos frentes farianos pertenecientes al Bloque Caribe, que dirige Martín Caballero, y un diezmado frente del ELN, el Francisco Javier Castaño, compuesto, según informes de las autoridades, por unos 50 hombres hambrientos y mal armados.

Sea el que sea el grupo autor del secuestro lo cierto es que tenía información privilegiada. Debió haber dormido junto a sus víctimas porque la exuberante vegetación y lo quebrado del terreno hace imposible que hubieran transitado hasta allí durante la noche.

Los dos guías y los 13 turistas que dormían en las tres cabañas de Ciudad Perdida fueron despertados con la luz de una linterna, el cañón de un fusil y el grito: "Somos de las autodefensas. Venimos a protegerlos porque aquí se va a armar una pelea". Luego seleccionaron a un lado a los más fuertes y a aquellos que tenían los zapatos adecuados pues algunos de ellos calzaban sandalias. Liberaron a cinco pero antes les robaron los víveres y sus objetos personales. Con ansiedad se comieron algunas galletas de soda y se llevaron los demás paquetes. Luego se marcharon y asaltaron el primer poblado indígena que hallaron a su paso. Arrasaron con la comida. El acto no sólo tuvo una repercusión internacional sino que alteró la cotidianidad en la Sierra. Por eso la semana pasada hubo una reunión, en la que participaron los 150 mamos de los indígenas para pedirles a los grupos armados que se vayan porque con su presencia han provocado miedo y pánico en la tierra que los vio nacer.

El Ejército se enteró del múltiple secuestro hasta el domingo. Es decir que los autores les llevan 72 horas de ventaja a sus perseguidores. "Si fue el ELN seguramente pretenderán llevarlos hasta la Serranía del Perijá, donde se mueven como pez en el agua", dijo un investigador del caso. Otra posibilidad, dado que el ELN y las Farc han anunciado una reciente alianza, es que si fueron los elenos es posible que les entreguen sus víctimas a las Farc. Estas, sin embargo, repudiaron el hecho y negaron su autoría.

Pasó una semana sin noticias positivas. La única certeza es que víctimas y secuestradores deben enfrentar la adversidad de una geografía tan bella como difícil. Es un terreno quebrado que entre los 1.500 y los 3.500 metros se cubre de una neblina espesa que empapa la ropa y no la deja secar. La humedad abunda y escasean los alimentos. De los 3.500 metros hacia arriba corren ráfagas de frío, a las que únicamente se les puede hacer frente con chaquetas térmicas.

Es precisamente la exuberancia natural la que invita a centenares de turistas, especialmente extranjeros a conocerla. Se respira el aire en su estado más puro y los silencios son absolutos. Pero sus bendiciones han sido también sus maldiciones. Su diversidad climática permite que se siembren todos los tipos de cultivos ilícitos. Antes hubo marihuana y hoy tiene sembradas aproximadamente 2.000 hectáreas de coca y ya empieza a florecer la amapola. Los enviados de SEMANA hallaron los primeros cultivos de coca a sólo 30 minutos desde la entrada de la reja, a la vera del camino. Son cultivos de los paramilitares. Luego envían la pasta por caños y arroyos, hasta alcanzar la costa Caribe, de donde sale al exterior.

Del negocio ilegal derivan millones de dólares al año. Con semejante abundancia de dinero las autodefensas de Giraldo no tendrían ningún interés en extorsionar a unos turistas por dinero y atraer la atención de las autoridades y de la comunidad internacional con semejante escándalo. Al contrario, en su comunicado pidió a las autoridades que le den solución a este caso. "Confiamos que la labor investigativa de los competentes organismos oficiales logre esclarecer totalmente lo sucedido, atribuyendo la responsabilidad que cabe a los autores materiales e intelectuales del execrable hecho".

Un miembro del Ejército no descarta que haya sido "una disidencia de la organización, que vio en este caso un botín inesperado". Agrega, sin embargo, que igual tesis puede aplicársele al ELN. "Debieron pensar que con eso se hacían ricos".

El secuestro de los turistas es el último de una serie de crímenes que han sucedido en la región del Parque Tayrona y la Sierra, cuyos autores aún se desconocen. En agosto fueron asesinadas dos turistas bogotanas, Ana María Valencia y Adriana Rodríguez, que aparecieron muertas en una playa del Tayrona. Luego cayeron los supuestos autores de este horrible asesinato, los hermanos Oscar Antonio, Eder y Galis Manuel Donato Ortiz y Roger Stanly Cantillo. Este múltiple homicidio lo reivindicaron los paramilitares. No obstante, todos en esta región dicen que los jóvenes eran inocentes y que no los imaginan cometiendo semejante crimen.

A todas estas, quien debía estar más preocupado por la suerte de los secuestrados extranjeros en un departamento que vive del turismo, el gobernador del Magdalena, José Domingo Dávila, salió con la insólita propuesta de "emprender una acción pedagógica a las personas que quieran ir a Ciudad Perdida porque son turistas incautos". En otras palabras, no viva Colombia, no viaje por ella.

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